No todos los niños y niñas presentan todos los síntomas descritos como clásicos y ninguno de ellos es patognomónico o decisivo.
Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico.
Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico.
Estas personas encuentran difícil ajustar su comportamiento al de los demás, ya que no entienden muy bien las convenciones y normas sociales. Suelen tener problemas para compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses.
No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento.
Estas limitaciones sociales están especialmente marcadas en la infancia, atenuándose un poco a lo largo de la vida ya que su interés social va aumentando espontáneamente y ello favorece el aprendizaje de nuevas competencias.
En cualquier caso, ante la duda, debe consultarse a un profesional con experiencia en diagnóstico (psicólogo, psiquiátra o neurólogo).



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