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3/6/17

Acoso escolar. Qué debe hacer la familia, cómo se reconoce, cómo se previene...



La familia, en los últimos años, está experimentando numerosas y profundas transformaciones como lo demuestra la diversidad de familias actuales (monoparentales, homoparentales, nuevas tipologías) y los cambios, bastante significativos, en la socializaciónde l@s hij@s.
El bullying o acoso es importante y nos preocupa por las consecuencias que tiene ya que, si los actos de intimidación se repiten frecuentemente y duran un tiempo, tienen unos efectos psicológicos y emocionales muy negativos para las y los implicados:
- Para el/la intimidador/a que sufrirá el rechazo de los otros aunque inicialmente se le acepte por miedo; que aprende a maltratar y a la larga se muestra con conductas antisociales y/o delictivas consolidadas.
- Para el/la víctima que sufrirá baja autoestima, ansiedad y temor,llegando a rechazar la situación escolar, al fracaso escolar, a la depresión y hasta al suicidio.
- Para las y los espectadores que se acostumbran a vivir en un clima interpersonal de abuso y de injusticia y aprenden a no hacer nada ante ello, con lo cual terminan siendo cómplices y encubriendo al agresor o agresora. 
   Prevención maltrato entre iguales.
Guía para la familia: DESCARGAR AQUÍ.
El maltrato puede tomar diversas formas pero siempre provoca sufrimiento y trastornos relacionados con el estrés en la persona que lo sufre.

A veces los niños y niñas que son maltratados por compañeros lo cuentan enseguida a los adultos,  pero otros piensan que lo que les ocurre se debe a que son cobardes, porque no saben defenderse, tienen vergüenza y lo esconden a los propios padres. Algunos niños y niñas no lo dicen porque no creen que lo que le está pasando sea un maltrato. Asocian el maltrato a los ataques físicos pero no a los insultos ni a las conductas de exclusión o aislamiento, que pueden tener efectos mucho más  graves.
Una definición de maltrato entre alumnos: Cinco tipos de acoso escolar.
Si recae sobre un chico o chica de otra etnia y los comentarios hacen referencia a su origen, tiene connotaciones racistas (bullying racista). Si incluye burlas o gestos sobre su cuerpo o partes del cuerpo de la persona y le hacen sentir incomodidad o humillación, tiene connotaciones sexuales (bullying sexual). Si hace referencia  a la supuesta orientación sexual, tiene connotaciones homófobas (bullying homófobo). Si el medio utilizado es el teléfono móvil o el ordenador (mensajes  de texto, correos electrónicos, etc.) estaríamos hablando de bullying digital,  que puede ser más amenazador porque ampara el anonimato del agresor, y, por tanto, lleva a la víctima a desconfiar de todos. Un alumno/a está siendo maltratado cuando está expuesto, repetidamente y a lo largo del tiempo, a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes.


Los diferentes tipos de agresiones tipificadas son: 
- Agresiones físicas:
      - directas: pegar, dar empujones, amenazar, intimidar…
      - indirectas: esconder, romper, robar… objetos de la víctima.
 - Agresiones verbales:
      - directas: vocear, burlarse, insultar y poner motes,
      - indirectas:  hablar mal a  sus  espaldas, hacer que lo  oiga  “por casualidad”,  enviarle notas groseras, cartas, pintadas, difundir falsos rumores, etc.
 - Agresiones relacionales (exclusión social)
      - directas: exclusión deliberada de actividades, impedir su participación (se ve a la víctima alejada en el patio, en clase es evitada, siempre queda sin pareja),
      - indirectas: ignorarla, hacer como si no estuviera o como si fuera transparente.
Cuando hablamos de maltrato entre iguales nos referimos a:
   - Acciones deliberadamente hostiles.
   - Incidentes que se repiten a lo largo de un periodo de tiempo y causan daño.
   - El alumno se encuentra en una situación de indefensión; no puede resolverlo solo.
   - Hay una ausencia de provocación por parte del alumno.
Con todo, las personas expresan su malestar de una forma o de otra. Hay unos signos externos que nos pueden ayudar a captar que algo está pasando:
   - Somatizaciones como que por la mañana se encuentra mal, tiene dolor de cabeza, de tripa..., en la escuela dice que no se encuentra bien y pide que le vayan a recoger...
   - Cambios de hábitos: hace “pellas”, no quiere ir a la escuela, quiere que le acompañen o cambia la  ruta habitual, no quiere ir en el transporte escolar, no quiere salir con los amigos...
   - Cambios en la actitud hacia las tareas escolares: baja el rendimiento académico.
   - Cambios de carácter: por ejemplo está irritable, se aísla, se muestra introvertido, más arisco, angustiado o deprimido, empieza a tartamudear, pierde confianza en sí mismo.
   - Alteraciones en el apetito (pierde el apetito o bien vuelve a casa con hambre porque le han quitado el bocadillo o el dinero).
   - Alteraciones en el sueño (grita por la noche, tiene pesadillas...)
   - Vuelve a casa regularmente con la ropa o el material destrozados.
   - Tiene moratones, heridas o cortes inexplicables.
   - Empieza a amenazar o a agredir a otros niños o hermanos menores.


   - Rehúsa decir por qué se siente mal e insiste en que no le pasa nada. Da excusas extrañas para justificar todo lo anterior.
   - En casos graves puede llegar a tener pensamientos o a realizar intentos de suicidio.  
¡Pero cuidado! Hay una diferencia importante entre las peleas diarias de los chicos, las bromas sin mala  intención entre  amigos y el auténtico maltrato. Un niño puede volver a casa y decir que le han pegado o insultado. Esta situación a menudo es esporádica, no tiene ningún impacto traumático en el niño y, como muchos padres saben, desaparece tan rápido como apareció. Es necesario saber diferenciar entre una pelea inofensiva y el verdadero maltrato. No podemos ignorar las quejas de un chico o chica que sufre maltrato pero tampoco tenemos que dar de entrada una credibilidad excesiva a sus “historias”, que no suelen tener en cuenta el punto de vista de los demás. A menudo los niños explican las cosas a su manera para causar el efecto que les conviene; en este caso corremos el riesgo de magnificar un hecho irrelevante y producir una escalada del conflicto. Por tanto es imprescindible hacer una valoración ajustada de la situación. 
¿Qué hago si mi hijo o hija es víctima de bullying? 
   - Escucha a tu hijo o hija sin enojarte. Trata de dejar tu malestar a un lado y escucha lo que tu hijo o hija te quiere contar, con calma. De a poco habla con él o ella, repitiendo lo que te ha dicho y preguntándole si lo has escuchado bien.
  - Conversa con él o ella la manera en que quieren llevar adelante este problema. Hazlo partícipe para que no se sienta excluido, pero toma las responsabilidades para que no se sienta presionado.
  - Busca ayuda profesional si ves que tu hijo está presentando un malestar mayor al habitual.
  - Si deciden acercarse al colegio, liceo o escuela, anota lo que quieres conversar con el profesor o profesora mantén la calma y lleva escritos algunos ejemplos de las agresiones hacia tu hijo o hija:
     ¿Qué pasó?
     ¿Quién estuvo involucrado?
     ¿Cuándo ocurrió?
     ¿Quién presenció todo?
     cualquier cosa que haya pasado que pudo haber provocado el incidente.
   - No llegues de manera inesperada al colegio, liceo o escuela. Pide una reunión o entrevista con la persona que quieras conversar.
   - No culpes al profesor o profesora y tampoco vayas a pelear con los padres del compañero o compañera que ha molestado a tu hijo o hija.
  - Dialoga con el colegio, liceo o escuela, con los profesores y plantea, de forma calmada, la situación en las reuniones de padres si es necesario.

Todo mejora: DESCARGAR AQUÍ.

Muéstrales que estás preocupada o preocupado de lo que está pasando en el colegio y que es necesaria una solución.
   - Nunca le digas a tu hijo o hija que enfrente la situación golpeando o insultando de vuelta. Si tu hijo o hija está preocupado o preocupada, insegura o inseguro lo anterior sólo aumentará su preocupación y
angustia.
   - Nunca subestimes el problema de tu hijo o hija, ni le digas que “sólo es parte de tu crecimiento”. ↓

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Fuentes:
- En esta página encontraréis materiales interesantes para trabajar en las aulas el tema del acoso desde el enfoque de la prevención. Estos materiales están divididos las distintas etapas (infantil, primaria y secundaria) para que sea más fácil su búsqueda. Se han recopilado no solo documentos, sino también actividades, vídeos, libros y aplicaciones informáticas. http://carei.es/acoso-escolar/
- Guías de información sobre el acoso escolar para profesorado, para familias y para alumnado. Descargar AQUÍ


- Prevención del maltrato entre iguales:
 https://es.scribd.com/document/26885841/prevencion-maltrato-entre-iguales-guia-para-la-familia
- El maltrato entre escolares:
http://www.miscelaneaeducativa.com/Archivos/el_maltrato_entre_escolares__padres.pdf
- Acoso escolar. Gobierno de Canarias:
http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/campus/doc/htmls/acoso/htmlframe/modulo_04_f/seccion_02.html
- Todo mejora. Guía para familias. 
http://todomejora.org/docs/materiales/Quehagosihijoaesvictimabullying-TODOMEJORA.pdf
- En esta página encontraréis materiales interesantes para trabajar en las aulas el tema del acoso desde el enfoque de la prevención: http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/campus/doc/htmls/acoso/htmlframe/modulo_04_f/seccion_02.html

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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