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27/2/17

Valores a inculcar desde la infancia: amistad, tolerancia, respeto...

 
imagen de Adrian Borda


   Extracto obtenido de la guía de Autismo Sevilla "Aprendo en el recreo".
    A lo largo de las diferentes etapas educativas, los niños y adolescentes en general muestran diferencias en cuanto a competencias sociocomunicativas e intereses, lo que va a determinar también sus interacciones con otros iguales y las actividades que van a mediar las mismas.
   En el caso de los alumnos con TEA, su nivel de desarrollo en cuanto a las competencias socio comunicativas y flexibilidad mental van a determinar el grado de apoyo que necesiten para mejorar su inclusión en el contexto de recreo y en el centro en general, por lo que, a priori, los apoyos y objetivos a alcanzar con alumnos con TEA con discapacidad intelectual asociada serán diferentes de los que requiera un alumno diagnosticado de Autismo de Alto Funcionamiento (en adelante, AAF) o de Síndrome de Asperger (en adelante, SA), teniendo en cuenta que, además, será fundamental la motivación que tenga hacia la interacción con otros iguales.



   En la etapa de educación infantil que comprende desde los 3 a los 6 años, es característico que los alumnos normotípicos se relacionen en parejas o pequeños grupos, prefiriendo además interaccionar con iguales del mismo sexo. Los juegos en esta etapa también ven una evolución en sí, pues al principio se basan en acciones de juego en paralelo con un juego bastante egocéntrico, para poco a poco convertirse en acciones de juego más cooperativo y guiado por ciertas normas básicas. Suele ser frecuente en esta etapa que los alumnos de educación infantil pasen el recreo en una zona acotada del patio, donde además suelen contar con columpios, areneros y su adrezo correspondiente (cubos, palas, moldes,…). Todos estos elementos aportan cierta estructura al momento del recreo, que es beneficiosa también para los alumnos con TEA, ya que al contar con dichos objetos, es más fácil plantear acciones funcionales con ellos.
  Entendemos por alumnos normotípicos aquellos que presentan un desarrollo cognitivo, social y del lenguaje acorde a lo que se espera según su edad cronológica. Autismo Sevilla  aportaría cierta estructura al momento del recreo, evitando así el desarrollo de conductas auto estimulatorias o poco adaptadas a la situación


   En la etapa de educación primaria (de 6 a 12 años) en el desarrollo normotípico,es frecuente que las interacciones sociales con otros iguales se vuelvan más estables, comenzando a crearse pequeños grupos de amigos, con preferencia por los del mismo sexo. Estas interacciones están mediadas en el primer ciclo por juegos que se vuelven cada vez más complejos por las normas que tienen, además de todo el entramado social que los rodea (hacer trampas, engañar,...), tomando cada vez más importancia los momentos de conversación (especialmente hacia el tercer ciclo de primaria).
   En lo académico, el perfil neuropsicológico de los alumnos con TEA, con sus debilidades y fortalezas (dificultades en planificación, organización, comprensión y elaboración de razonamientos verbales, capacidad para generar ideas y buscar soluciones, frente a un aprendizaje memorístico y asociativo), derivarán en muchos casos en la necesidad de realizar adaptaciones metodológicas y de acceso al currículo para poder dar repuesta a su estilo cognitivo. Además, también en estas edades se comienzan a perfilar los intereses de cada cual, y es frecuente realizar juegos de equipo (en concreto, el fútbol suele ser el más popular, especialmente entre los varones), lo cual marca bastante la pertenencia al grupo (los que juegan al fútbol/los que no, juegos de chicos contra chicas…)




   Los alumnos con AAF/SA en esta etapa tienen más dificultades para relacionarse con sus compañeros por varias razones: o sus intereses pueden estar alejados de los de los demás, lo que influye directamente tanto en su nivel de participación en juegos y conversaciones, como en su motivación a la hora de participar en ellos. o sus competencias socio-comunicativas, tanto en lo verbal como en lo no verbal pueden no estar tan desarrolladas, teniendo problemas para hacer una buena interpretación de las situaciones que surjan en sus interacciones con otros. o su forma de procesar la información hace que puedan tener más dificultades para comprender (e inferir) las normas de los juegos o también, su interpretación de las situaciones sociales, hace que su ajuste a ellas en ocasiones no sea el más adecuado a su edad, especialmente si median elementos emocionales y mentalistas.


   En cualquier caso, el grado de apoyo y el nivel de desarrollo de las competencias socio-comunicativas, emocionales y mentalistas, que haya alcanzado el alumno con TEA, hará que su adaptación a las situaciones sociales del día a día con otros iguales y su participación efectiva en el centro sea más o menos significativa, definida ésta como la creación de relaciones con otros iguales que van más allá de la mera interacción en alguna situación concreta. De este modo, alumnos con AAF/SA, podrán participar de forma más funcional (y quizá más cercana a lo normativo de su edad) tanto en contextos puramente curriculares (las clases educativas en sí) como en contextos más sociales, que serán precisamente en los que residan sus principales necesidades de apoyo. Para ello será determinante ofrecerles las ayudas que precisen. Si les ofrecemos los apoyos que necesitan de forma individualizada la adaptación de los alumnos con TEA a situaciones sociales podrá ser mucho más exitosa, participando en ellas de forma más significativa.





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Fuentes:
- Guía APRENDO EN EL COLEGIO: UNA GUÍA PARA DESARROLLAR  HABILIDADES SOCIALES EN ALUMNOS CON TEA EN EL ENTORNO EDUCATIVO. De Autismo Sevilla.
-  Mundo Asperger y otros mundos. sobre el síndrome de Asperger y los trastornos comórbidos, Sacha Sánchez-Pardíñez, 2016, Valencia, España.


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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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