Las personas con Asperger y aquellas con otros TEA comparten el mismo rango de problemas (dificultad en la comunicación de sentimientos, el fracaso en entender las manifestaciones no verbales de los otros, etc.) y en consecuencia tienen los mismos problemas sociales de base aunque pueden ser más difíciles de observar. A causa de que los Asperger son más comunicativos que los restantes autistas la carencia de lo que se denomina "estructura atencional" puede no ser muy obvia y las actividades restrictivas (por ejemplo la lectura de mapas o la memorización de listas de nombres) pueden estar indicando el deseo de tornar explicable un mundo que puede parecerles impredecible.
No todos los niños y niñas presentan todos los síntomas descritos como clásicos y ninguno de ellos es patognomónico o decisivo. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico. Estas personas encuentran difícil ajustar su comportamiento al de los demás, ya que no entienden muy bien las convenciones y normas sociales. Suelen tener problemas para compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses. No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento. Estas limitaciones sociales están especialmente marcadas en la infancia, atenuándose un poco a lo largo de la vida ya que su interés social va aumentando espontáneamente y ello favorece el aprendizaje de nuevas competencias.
El síndrome de Asperger puede no ser diagnosticado hasta la adultez, lo cual facilita que muchos Asperger vayan a colegios ordinarios (con sus ventajas y sus desventajas). El diagnóstico de síndrome de Asperger en adultos es muy difícil ya que reconocer los síntomas requiere un profundo conocimiento, habilidades y experiencia diagnosticando.
Como parámetros básicos para dicho diagnóstico se recoge un peculiar comportamiento que a menudo hace que se califique al adulto como raro o excéntrico (friki, a veces); cierta lentitud para comenzar a hablar, falta de habilidades para participar y disfrutar de conversaciones o pequeñas charlas y ausencia de contacto visual durante la comunicación; incomodidad con la postura y carencia de expresiones faciales que provocan a menudo que se les tilde de ser groseros e irrespetuosos; problemas relacionados con las emociones como el poco control sobre la ira, la depresión y la ansiedad o su sorpresa cuando se les informa de que sus acciones y comportamiento son inadecuados. Como los niños Asperger los adultos tienen cierta incapacidad para adaptarse a diferentes situaciones sociales y con frecuencia presentan adhesión estricta a rutinas, baja tolerancia a ruidos fuertes, las luces brillantes y las multitudes. Los adultos con este trastorno, de forma general, tienen una inadecuada comprensión de los códigos de conducta sexual y no se sienten comprendidos. Por otro lado están las alteraciones cualitativas de la comunicación: el lenguaje no es utilizado de manera social para compartir experiencias y vivencias, presentando dificultad para iniciar o mantener una conversación recíproca, comprender sutilezas, bromas, ironía o dobles intenciones. Este fallo de la comunicación verbal se acompaña además de pobreza o ausencia de la comunicación no verbal: gestos, posturas o expresiones faciales que acompañan normalmente al habla o la sustituyen.
En conclusión: El Asperger no establece una relación “correcta” con su entorno ni con los demás. La duda es si no relacionarse correctamente con el entorno les vuelve diferentes o si ser diferentes hace que su relación con los demás sea extraña.
______
Más información en: http://www.amazon.es/Mundo-Asperger-otros-mundos-trastornos-ebook/dp/B017IMQFYW
No todos los niños y niñas presentan todos los síntomas descritos como clásicos y ninguno de ellos es patognomónico o decisivo. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico. Estas personas encuentran difícil ajustar su comportamiento al de los demás, ya que no entienden muy bien las convenciones y normas sociales. Suelen tener problemas para compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses. No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento. Estas limitaciones sociales están especialmente marcadas en la infancia, atenuándose un poco a lo largo de la vida ya que su interés social va aumentando espontáneamente y ello favorece el aprendizaje de nuevas competencias.
El síndrome de Asperger puede no ser diagnosticado hasta la adultez, lo cual facilita que muchos Asperger vayan a colegios ordinarios (con sus ventajas y sus desventajas). El diagnóstico de síndrome de Asperger en adultos es muy difícil ya que reconocer los síntomas requiere un profundo conocimiento, habilidades y experiencia diagnosticando.
Como parámetros básicos para dicho diagnóstico se recoge un peculiar comportamiento que a menudo hace que se califique al adulto como raro o excéntrico (friki, a veces); cierta lentitud para comenzar a hablar, falta de habilidades para participar y disfrutar de conversaciones o pequeñas charlas y ausencia de contacto visual durante la comunicación; incomodidad con la postura y carencia de expresiones faciales que provocan a menudo que se les tilde de ser groseros e irrespetuosos; problemas relacionados con las emociones como el poco control sobre la ira, la depresión y la ansiedad o su sorpresa cuando se les informa de que sus acciones y comportamiento son inadecuados. Como los niños Asperger los adultos tienen cierta incapacidad para adaptarse a diferentes situaciones sociales y con frecuencia presentan adhesión estricta a rutinas, baja tolerancia a ruidos fuertes, las luces brillantes y las multitudes. Los adultos con este trastorno, de forma general, tienen una inadecuada comprensión de los códigos de conducta sexual y no se sienten comprendidos. Por otro lado están las alteraciones cualitativas de la comunicación: el lenguaje no es utilizado de manera social para compartir experiencias y vivencias, presentando dificultad para iniciar o mantener una conversación recíproca, comprender sutilezas, bromas, ironía o dobles intenciones. Este fallo de la comunicación verbal se acompaña además de pobreza o ausencia de la comunicación no verbal: gestos, posturas o expresiones faciales que acompañan normalmente al habla o la sustituyen.
En conclusión: El Asperger no establece una relación “correcta” con su entorno ni con los demás. La duda es si no relacionarse correctamente con el entorno les vuelve diferentes o si ser diferentes hace que su relación con los demás sea extraña.
______
Más información en: http://www.amazon.es/Mundo-Asperger-otros-mundos-trastornos-ebook/dp/B017IMQFYW


No hay comentarios:
Publicar un comentario