9/10/17

Insomnio y depresión sostienen una íntima relación.


   Este es un estudio realizado con 1000 estudiantes por Carles Gaig, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y Celso Arango, jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam) se ha publicado en el Diario Médico bajo la autoría de María Sánchez-Monge el 26 de septiembre de 2017. En el Diario Médico se le ha dado el título de  "Insomnio y depresión sostienen una íntima y polémica relación." Este estudio vincula la activación del estriado ventral con la aparición de menos síntomas depresivos debidos a la falta de sueño. Nosotros aquí reproducimos un estracto modificado por el interés que pueda tener para las personas (con) trastornos del espectro autista, frecuentemente aquejadas tanto por el insomnio como por la depresión.


   La relación entre insomnio y salud mental está bien establecida aunque no esté del todo claro en qué dirección. La falta de sueño favorecería enfermedades como la depresión y es, asimismo, uno de los síntomas característicos de los trastornos del estado de ánimo. No obstante, no todas las personas responden de la misma manera cuando duermen mal de forma prolongada. De hecho, cada vez es mayor la evidencia científica de que hay individuos cuya salud mental es especialmente resistente a la ausencia de un descanso reparador.



   Los resultados del estudio deben valorarse con cautela. Entre otras cuestiones porque, tal y como comenta Celso Arango, jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, y jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), "se ha realizado con una muestra de estudiantes, que no es representativa de la población general". El psiquiatra corrobora que "la falta de sueño es un síntoma frecuente en muchos cuadros de depresión (...) en otras patologías afectivas, especialmente el trastorno bipolar, es una de las primeras señales de alarma de una recaída". En cambio, no está tan claro "que el insomnio provoque depresión. Podría hablarse de síntomas depresivos, pero no de depresión propiamente dicha", puntualiza. Arango hace hincapié en que el sueño juega un papel fundamental en la salud mental pero se le presta poquísima atención. Conocer cómo duerme una persona y los distintos tipos de insomnio proporciona una información muy valiosa a los clínicos. Por ejemplo, los pacientes con esquizofrenia o los que presentan adicción a drogas tienen enormes problemas relacionados con el sueño. Carles Gaig coincide en que "es difícil precisar si el insomnio es la causa o la consecuencia de la depresión. Se trata de una asociación que no necesariamente implica la existencia de causalidad (...) No todo insomnio se acompaña de trastornos mentales".

Carles Gaig, del Servicio de Neurología del
Hospital Clínico de Barcelona y
coordinador del Grupo de Estudio
de Trastornos de la Vigilia y Sueño
de la Sociedad Española de
Neurología (SEN)
.


   En cuanto a los mecanismos biológicos implicados Caig precisa que lo que falla en el cerebro no se circunscribe al nivel estriatal; va mucho más allá. Resumiendo, desde el punto de vista neurológico, "el insomnio que se asocia a la depresión es achacable, en buena medida, a un problema de hiperactivación de la corteza cerebral, que engloba diversas áreas". Esta explicación resulta lógica si se tiene en cuenta que dormirse implica una inactivación. Recuerda, no obstante, que el insomnio constituye un problema multifactorial, en el que no solo influye el estado de ánimo o el estrés. En el origen pueden encontrarse los malos hábitos que se van adquiriendo, es decir, una deficiente higiene del sueño.


   La dificultad para dormir puede contribuir a la aparición de problemas mentales. Si realmente es así, mejorar el sueño podría traducirse en un mayor bienestar psicológico. Con esta premisa un equipo de investigadores británicos se propuso evaluar si el tratamiento del insomnio conduce a una reducción de la paranoia y las alucinaciones. Sus resultados se acaban de publicar en un artículo en The Lancet Psychiatry, cuyo primer firmante es Daniel Freeman, de la Universidad de Oxford. El estudio, que ha recibido el nombre de Oasis, se llevó a cabo en 26 universidades de Reino Unido e incluyó a más de 3.500 estudiantes con insomnio, la mitad de los cuales se sometieron a un programa de terapia cognitivo-conductual digital. En comparación con el resto de participantes los que siguieron el tratamiento telemático manifestaron, al cabo de un periodo de 10 semanas, menos problemas de sueño y una reducción de la paranoia y las alucinaciones, sin que se apreciase ningún evento adverso. Los autores de la investigación creen que se trata del mayor ensayo clínico aleatorio que ha evaluado la intervención psicológica para un problema de salud mental. La principal conclusión que extraen del estudio es que proporciona una evidencia sólida de que el insomnio puede ser un factor causal en la aparición de experiencias psicóticas y en otros problemas de salud mental. No obstante, puntualizan que futuros estudios deberán demostrar si sus resultados, obtenidos con estudiantes universitarios, pueden extrapolarse a la población general.





___________
   Un estudio que se acaba de publicar en The Journal of Neuroscience muestra que el incremento de actividad en el estriado ventral, vinculado al sistema de recompensa y motivación, parece proteger frente a los síntomas depresivos asociados a la falta de sueño. Un equipo encabezado por Reut Avinun, del Laboratorio de Neurogenética de la Universidad de Duke, en Durham (Estados Unidos), exploró esta relación entre los patrones de sueño, la actividad del estriado ventral y los síntomas depresivos en una muestra de más de 1.000 estudiantes universitarios, a los que sometió a resonancia magnética funcional (RMf) mientras participaban en un juego de cartas diseñado para activar el sistema de recompensa. Avinun ha comentado el potencial de su investigación: "Es un poco pronto para hablar de posibles implicaciones terapéuticas de este estudio pero, con suerte, si así lo confirman otros estudios, podremos determinar que aquellos que sufren de depresión con problemas del sueño podrían beneficiarse de tratamientos dirigidos al sistema de motivación y recompensa, a través de la estimulación artificial de las áreas cerebrales implicadas o mediante terapia cognitivo-conductual".