13/7/17

Conductas repetitivas en las personas con síndrome de Asperger.




   Las personas con autismo tienen una fuerte tendencia a manifestar un conjunto de conductas que se caracteriza por actividades e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados. El tercer criterio para el diagnóstico de autismo se refiere, específicamente, a estas conductas, pero generalmente, cuando los investigadores han planteado enfoques teóricos y conceptualizaciones teóricas con respecto a los trastornos del espectro autista, no han prestado atención a este conjunto de conductas. (Javier Tamarit).
   Las conductas repetitivas podrían ser vistas como una consecuencia de estos procesos reguladores alterados (incluyendo los niveles de regulación fisiológico, emocional, social y cognitivo). En el nivel fisiológico, los niños y niñas con autismo manifiestan patrones específicos alterados de medidas psicofisiológicas. En un estudio clásico realizado por McCulloch y Williams en 1971 ya encontraron que los niños y niñas con autismo mostraban un aumento de la variabilidad de su ritmo cardíaco. Esto sugiere "un fallo parcial de feedback negativo entre los componentes cardio-aceleradores y deceleradores del centro cardio-regulador en el tronco cerebral". Estos resultados apoyan la hipótesis de que la función del tronco cerebral dorsal es críticamente dañada antes o durante el proceso del nacimiento en niños y niñas que posteriormente muestran características del síndrome autista. Veintimuchos años después de este estudio, Hashimoto y sus colegas han obtenido evidencia de que el tronco cerebral es anormal en bebés con autismo.



   Hult, Forrest y Richer (1975) hallaron que las conductas estereotipadas están relacionadas con la variabilidad de la tasa cardíaca. La tasa cardíaca disminuye después de un episodio de conducta estereotipada. Así, estos autores concluyen que "las estereotipias son un mecanismo para reducir un "arousal" alto". En la actualidad, en entidades como CEPRI, están estudiando los correlatos entre acontecimientos naturales, en contextos naturales y las respuestas efectuadas por los niños. Estas respuestas son conductuales (expresiones faciales, movimientos corporales), cognitivas (actos de comunicación tales como signos, palabras....) y fisiológicas (tasa cardíaca). Estas respuestas son registradas simultáneamente en vídeo y en un dispositivo de medición del ritmo cardíaco que cuenta con un interface y software adecuado para procesar los datos.
   Las conductas anormalmente repetitivas podrían considerarse una de entre las posibles manifestaciones externas de una alteración en los procesos reguladores, debido a razones cognitivas, perceptivas y/o biológicas, de la persona en interacción con su entorno. Esta alteración puede ser pasajera (como en muchos casos en los que se manifiestan conductas repetitivas en personas normales) o más permanentes (como en el caso de las personas con autismo, quienes presentan una alta vulnerabilidad para estas conductas). No obstante, hay momentos del desarrollo normal en los que se manifiestan conductas repetitivas (como por ejemplo en los bebés, justo en el tiempo previo al gateo), las cuales podrían cumplir una función como mecanismos preparadores del desarrollo motor.



   Kanner prestó especial atención a esta cuestión en su famoso y relevante primer informe sobre el autismo y hoy se sabe que este patrón conductual tiene importantes consecuencias de cara a una eficaz planificación educativa. La rigidez y la ausencia de flexibilidad pueden convertirse en conductas desafiantes que interfieren de modo importante con la enseñanza y el entrenamiento. Sería, por lo tanto, muy importante intentar explicar estas conductas y proponer modos de intervención.
   En resumen, las conductas repetitivas en autismo son un reto.