21/1/15

Trastornos del lenguaje secundarios y trastorno específico del lenguaje (TEL).




   Las personas con Asperger presentan peculiaridades lingüísticas aunque no en el grado de afectación de personas con otros TEA o con Trastorno específico del lenguaje (TEL). Se asume que tienen un lenguaje normal aunque con rasgos específicos fácilmente detectables como el uso de un lenguaje excesivamente formal.    La comunicación del niño se considera atrasada cuando el niño está notablemente retrasado en comparación a sus compañeros en la adquisición de destrezas del habla o lenguaje. No obstante, los problemas estructurales del lenguaje no se pueden evaluar precozmente (en la primera infancia) cuando el lenguaje verbal está casi ausente. Por tanto un problema del lenguaje inicialmente grave, en un niño vulnerable, puede dar lugar a un cuadro autista del que la patogenia principal puede ser distinta del autismo típico.  Pero en el Asperger las diferencias se producen más a nivel pragmático y en especial en el lenguaje no verbal.
   Estas especifidades del lenguaje Asperger se hacen patentes durante la evaluación psicolingüística en la que debe atenderse también al contexto comunicativo o a la comunidad lingüística a la que pertenece el sujeto. Con la evaluación psicolingüística se detectan las dificultades específicas y se determina el grado de desviación correspondiente. Esto permite elaborar el perfil de la conducta psicolingüística de cada sujeto así como su evolución.


   Se ha aceptado que los aspectos formales del lenguaje no pueden ser potenciados sin referirlos al uso social del lenguaje en el contexto natural. Así mismo se ha reconocido que el trastorno del lenguaje de los niños con TEA se caracteriza fundamentalmente por una alteración en el uso social del mismo.
   Un trastorno del lenguaje es un impedimento en la habilidad para comprender o utilizar las palabras en unión, verbal y no verbalmente así que el perfil lingüístico y las anomalías del lenguaje de los niños con TEA es muy heterogéneo y variado, pero todos ellos presentan serias dificultades de comunicación que van más allá del lenguaje hablado y que afecta básicamente al uso de las funciones comunicativas, a las habilidades básicas de relación intencionada y atención conjunta y a las habilidades conversacionales.
Los trabajos actuales sobre intervención del lenguaje centran su foco de interés en generar un lenguaje funcional y espontáneo que les permita participar en situaciones de la vida diaria . El objetivo es conseguir una comunicación eficiente que optimice la adaptación social.
   Se entiende por Trastorno específico del lenguaje  (TEL) al que se da en niños con un lenguaje retrasado, inusual o anormal, con problemas significativos y duraderos, con dificultades en el desarrollo del lenguaje que no pueden ser suficientemente justificadas por alguna causa física, retraso intelectual, privación socio-afectiva u otros trastornos psicopatológicos.  Según el DSM-IV el Trastorno específico del lenguaje se refiere a una alteración en la expresión o comprensión del lenguaje que no puede justificarse por sordera, déficit motor, retraso mental, daño cerebral, trastornos emocionales o exposición insuficiente al lenguaje.
   Los TEL conllevan un elevado porcentaje de trastornos en la lectoescritura y una limitación en el desarrollo del pensamiento formal así como otros problemas lingüísticos. Cuando el déficit reside exclusivamente en la emisión (elocución) el niño muestra preservación de la comprensión. En cambio, en las alteraciones de la recepción, además de afectarse la comprensión de la palabra hablada puede haber fallos de la elocución.
Si se produce la ausencia completa del habla diremos que existe Afemia.
   Los TEL se conocen también como Disfasias o como Trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL) y se reserva el término “Afasia” para denominar la pérdida de lenguaje previamente adquirido a consecuencia de lesiones cerebrales focales.



   El TEL fue rebautizado por Bishop como Trastorno pragmático del Lenguaje y Marc Monfort asegura que no hay consenso sobre la existencia independiente de este síndrome, aunque la evolución a largo plazo de estos niños hacia una normalización progresiva constituye el argumento principal de los defensores de esta opción y el principal rasgo diferenciador respecto a los niños del espectro autista. Sin embargo, teniendo en cuenta la afectación pragmática en el lenguaje de una persona con TEL, se entiende la confusión diagnóstica entre TEL y Asperger que se produce en ocasiones.
En realidad los niños con problemas secundarios del lenguaje o TLS (Trastornos del lenguaje secundarios) serían, entonces, los que tienen afectación lingüística y un diagnóstico principal de atencionalidad, epilepsia o autismo .
   El TEL constituye una categoría clínica global que se compone de una serie de trastornos del lenguaje que afectan a distintos dominios lingüísticos, con unos perfiles distintos y con unas respuestas al tratamiento diferentes. Hablaremos entonces de los subgrupos: a) trastorno de la programación fonológica; b) dispraxia verbal; c) trastorno fonológico-sintáctico; d) agnosia verbal auditiva; e) trastorno léxico-semántico y f) trastorno semántico-pragmático. En cada una de éstas seis categorías diagnósticas aparecen afectadas predominantemente unas capacidades psicolingüísticas concretas . Es de destacar que los problemas para comprender el significado implícito en el grupo semántico-pragmático y la pobreza lexical en el grupo léxico-sintáctico conllevan una interpretación literal de los mensajes que dificultan mucho la comunicación. Además existen transiciones diagnósticas, una muestra más de la complejidad del lenguaje y de la necesidad de un diagnóstico individualizado, además de la necesidad de un tratamiento centrado en la sintomatología del sujeto.


   A pesar de la existencia de ésta completísima clasificación de los TEL en seis subgrupos la clasificación de uso más común establece tres grupos de acuerdo a:
   -  los trastornos de input o entrada, con el déficit en la percepción del estímulo y la descodificación posterior, que se caracteriza por una pobre comprensión y una expresión no siempre alterada;
   - trastornos de performance o desarrollo en los que tanto la expresión como la comprensión suelen estar alteradas; y trastornos de output o salida con alteraciones en la ejecución del lenguaje y déficit expresivo, aunque con la comprensión conservada.
   - Trastorno de aprendizaje no verbal (TANV) que se refiere a un síndrome neurológico   con tres grandes categorías de disfunción presentes:
  1) motora: falta de coordinación, problemas severos de equilibrio y dificultades con las habilidades de grafomotricidad fina;
  2) visual-espacial-organizativa: (falta de imagen, pobre reconocimiento visual, percepciones espaciales defectuosas y dificultades con las relaciones espaciales y  3) social: falta de habilidad para comprender comunicaciones no verbales, dificultades para regular las transiciones y situaciones novedosas, y déficit en el juicio y la interacción social.
   Las personas con trastorno del aprendizaje no verbal generalmente tienen habilidades verbales excepcionales, trabajan bien en la escuela en aquellas asignaturas que requieren decodificar (el aspecto de reconocimiento de las palabras en la lectura) y codificar (ortografía) lenguaje escrito, tienen una excelente atención y memoria auditiva, y aprenden principalmente a través de la mediación verbal. Se trata de niños que han sido afectados desde las fases de desarrollo más tempranas (probablemente el síndrome existía en el nacimiento) pero la sintomatología es ligeramente diferente cuando la aparición del síndrome ocurre en un niño de más edad, un adolescente, o un adulto (debido a un daño neurológico) que ha disfrutado de una progresión normal desde el desarrollo temprano hasta ese momento de su vida. Este síndrome parece ser el exacto opuesto de la dislexia.


   Los TANV aparecen con mucha menos frecuencia que los trastornos del aprendizaje basados en el lenguaje. La investigación temprana describe el TANV como un "Trastorno del hemisferio derecho" y el Dr. Byron Rourke apunta a un trastorno de la sustancia blanca como la causa. Sin embargo, él también presenta casos convincentes en los que el TANV se manifiesta como un trastorno del desarrollo.
   La mayoría de niños con TANV experimenta un desarrollo del discurso temprano y una lectura espontánea temprana pero no todos. Algunos tienen problemas de motricidad oral significativos que producen dificultades para imitar y secuenciar movimientos de la lengua, el labio y la mandíbula. Sin embargo el lenguaje receptivo está intacto en estos niños y por regla general, una vez que ellos pueden coordinar sus habilidades de motricidad oral, su vocabulario superará rápidamente al de los demás niños de su misma edad (sus pares).
   De igual modo, no todos los niños con TANV leerán temprano. Al principio, leer será para ellos una tarea extraña: las palabras escritas necesitan unirse con unidades previamente aprendidas de comunicación lingüística. Esto requiere de habilidades de análisis viso-espaciales dañadas a veces, lo que no permite que esta asociación tenga lugar dentro del periodo normal. Una vez que sonido y símbolo estén unidos las habilidades para decodificar palabras escritas adelantan rápidamente superando una vez más a sus pares. El Dr. Byron Rourke señala que los niños con TANV que leen tarde son a menudo erróneamente diagnosticados con dislexia en edades tempranas. Estos niños que despliegan dificultades de lectura claras en sus años tempranos llegan todos a un nivel de lectura superior en el futuro sea cual sea el programa que se utilice para ayudarles.
Los test cognitivos revelarán una diferencia significativa entre la puntuación verbal y la manipulativa, con puntuaciones verbales que a menudo se sitúan por encima de la media, al igual que sucede en el Síndrome de Asperger. Un buen pronóstico para el niño con TANV también depende de una identificación y una intervención temprana apropiadas .



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Síndrome de Asperger. Síndrome Invisible. Ed. Psylicom. Sacha Sánchez-Pardíñez.