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12/4/17

Sobre juego simbólico en el niño y la niña con síndrome de Asperger.




  
   Hay tres dominios definidos en el juego: la manipulación sensorio motora, el juego funcional, y el juego simbólico o imaginario:
   - El juego sensorio motor involucra simplemente la manipulación de los objetos, el juego enfocado en los atributos físicos del objetos. 
  - El juego funcional es el uso apropiado de un objeto o la asociación convencional de dos o más objetos. 
   - El juego simbólico se caracteriza por una representación compleja de los objetos, la habilidad de pretender que un objeto está presente cuando no lo está, o hacer extensiva la función de un objeto a otro. El juego simbólico se desarrolla a través de tres acciones: sustitución, juego imaginario y juego de agente (en el que un muñeco o un objeto similar se convierte en el agente de acción). El juego simbólico es el juego en el cual el niño representa situaciones reales en un juego ficticio. Le permite transformar, crear otros mundos y vivir otras vidas. Juega a ser otras personas y ha alcanzado la maduración para ser consciente que hay diferentes maneras de pensar y de sentir que son distintas a la suya propia. Se caracteriza por la capacidad que posee el niño de simbolizar, lo que significa que crea situaciones mentales y combina hechos reales con hechos de su imaginación.



   Entre las características del juego en los niños y niñas con síndrome de Asperger destacaría la habitual preferencia por el juego solitario, muchas veces repetitivo, y las dificultades para aceptar el juego impuesto por los adultos (el niño generalmente insiste en escoger él la actividad y es poco flexible ante las sugerencias externas). También son notables las dificultades para participar en juegos de equipo, la dificultad para comprender las normas no escritas y los objetivos del juego, la incapacidad para jugar o compartir con compañeros siempre que no se cumpla su voluntad o sus reglas de juego, etc. También es muy característica del juego de los niños y niñas con Asperger la incapacidad para unirse a un grupo de juego liderado por otros, sin embargo, el peque con Asperger admite compartir cuando es él el que impone el tipo de juego y sus reglas. 
   Hay más dificultades en el juego de los niños con Asperger que podrían resumirse en:
- Dificultad en respetar los turnos de juego. 
- Dificultades para negociar.
- Dificultades para el juego simbólico. Su incapacidad para atribuir pensamientos, sentimientos, deseos e intenciones a otras personas influye en las características de su juego predominantemente concreto y poco creativo. Al observar su juego solitario aparentemente simbólico descubriremos que frecuentemente es la repetición literal de lo que alguien ha dicho o la repetición idéntica de una escena de una película.
- Dificultades para organizarse en espacios de tiempo no estructurados, por ejemplo la hora del recreo, el tiempo libre, etc.
   Los niños con autismo mejoran en prácticamente todas sus dificultades si son guiados o estimulados. Se ha demostrado que en el juego simbólico de otros sino que el impedimento selectivo de la producción espontánea de juego simbólico podría resultar de un déficit en la performance, y en particular por una inhibición de respuesta, que interferiría en el poder actuar “como si”. 



   La falta de juego simbólico es un comportamiento particularmente significativo dentro de la sintomatología del autismo. Necesitamos entender la falta de juego simbólico porque tiene un papel importante en el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. El juego simbólico requiere que el niño tenga la capacidad de mantener dos representaciones simultáneamente en su mente:
- La representación primaria que refleja el mundo real.
- La nueva identidad pretendida.
   Esta habilidad de representar se desarrolla durante el segundo año de vida y es la que precede a la habilidad de entender la mente de otra personas que se desarrolla alrededor de los cuatro años de edad (la teoría de la mente o ToM). Las personas neurotípicas desarrollan de forma innata este complejo sistema de interacción social y en general el desarrollo es completo a los 4 años pero en el niño con Asperger este desarrollo tiene lugar a partir de los 9 y puede no realizarse hasta los 14 años.
La teoría de la mente de las personas con Asperger es, además, más racional y menos intuitiva.




   La teoría de la mente es la capacidad de atribuir estados mentales y predecir el comportamiento de los demás en base a los mismos. Se ha demostrado que los niños con autismo tienen un déficit en la teoría de la mente que se refleja en la dificultad de mentalizar, tienen dificultades en el juego simbólico y la ToM porque carecen de la capacidad de entender y producir pretensión. En contraste al juego simbólico, el juego funcional no es un problema porque no está sujeto a la necesidad de formar representaciones secundarias(1). El juego funcional no representa un problema porque la comprensión correcta puede ser alcanzada simplemente por el conocimiento de los comportamientos convencionales asociados a objetos y situaciones. Las representaciones primarias son suficientes para el juego funcional porque el mundo está representado como es. 
   La teoría de la coherencia centra débil propone que los individuos con autismo tienen una habilidad especial para percibir partes o concentrarse en el detalle (procesamiento local) pero una habilidad empobrecida para percibir un todo (procesamiento global). Si los niños tienen dificultad en integrar varias piezas de información, es probable que fracasen en codificar y relacionar todas las claves cuando observan la pretensión de alguien más. Es decir, pueden no entender el contexto en que actos no-literales son llevados a cabo.


   Las personas con síndrome de Asperger encuentran difícil compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses. No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento. Estas limitaciones sociales y en el juego están especialmente marcadas en la infancia, atenuándose un poco a lo largo de la vida ya que su interés social va aumentando espontáneamente y ello favorece el aprendizaje de nuevas competencias.
   También se ha demostrado en varios estudios la existencia de relación entre el juego simbólico y el desarrollo del lenguaje y, más específicamente, que el lenguaje receptivo está relacionado con el juego simbólico. Suponiendo que tanto el lenguaje como la pretensión requieren representación secundaria ésto respaldaría la hipótesis de la deficiencia simbólica (la simbolización afectada/impedida contribuye a déficits en el lenguaje, la pretensión y la mentalización). La comunicación del niño se considera atrasada cuando el niño está notablemente retrasado en comparación a sus compañeros en la adquisición de destrezas del habla o lenguaje. Es importante considerar el lenguaje en el contexto del desarrollo cognitivo y afectivo de modo que la patología del lenguaje es un campo en el que distintas disciplinas necesitan trabajar juntas (psicología, neurología, pedagogía, lingüística, psiquiatría, etc.). El lenguaje no se debe contemplar aislado de otros aspectos del desarrollo del niño. 
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(1) La Doctora Magdalena Valverde, psiquatra infanto juvenil y master en TEA, describe la teoría de la mente como la capacidad de entender el mundo desde la perspectiva de otro. Esta habilidad es fundamental en nuestras interacciones sociales y nos permite entender que los deseos, sentimientos, e intenciones de los demás pueden ser diferentes de los nuestros pero las personas con Asperger, y con autismo en general, no tienen en muchos casos un adecuado nivel de desarrollo de la teoría de la mente y por tanto presentan una incapacidad para "leer" la mente de los demás.







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Fuentes:
- De Biblioteca Brincar: http://biblioteca.brincar.org.ar/juego-y-desarrollo-en-hermanos-de-ninos-con-autismo/   Modificado de: Bigham,S. (2010) Impaired Competence for Pretense in Children with Autism: Exploring Potential Cognitive predictors. J Autism Dev Disord 40:30–38
- confederación Asperger españa:  https://www.asperger.es/articulos_detalle.php?id=149Caracter%EDsticas%20alumno%20con%20SA
- Juego simbólico, teoría de la mente y coherencia central. http://biblioteca.brincar.org.ar/juego-simbolico-teoria-de-la-mente-y-coherencia-central/  Biblioteca Brincar.
- Síndrome de Asperger, por Digby Tantam, Profesor de Psicoterapia Hospital Walsgrave. 
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial. 
- De la Iglesia Gutiérrez, Myriam y José-Sixto Olivar Parra, Autismo y Síndrome de Asperger. Trastornos del espectro autista de alto funcionamiento. Editorial CEPE. Madrid, 2007
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez. 2016, Valencia, España.
-  Libro Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA. 

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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