2/4/16

Teoría de la Mente y empatía.

 

   Las personas con síndrome de Asperger encuentran difícil ajustar su comportamiento al de los demás ya que no entienden muy bien las convenciones y normas sociales. Suelen tener problemas para compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses. No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento. Estas limitaciones sociales están especialmente marcadas en la infancia, atenuándose un poco a lo largo de la vida ya que su interés social va aumentando espontáneamente y ello favorece el aprendizaje de nuevas competencias.
  A menudo oímos hablar de La Teoría de la Mente en relación al Síndrome de Asperger y quizás no todos tengan claro lo que es. La Doctora Magdalena Valverde, psiquatra infanto juvenil y master en TEA, describe la teoría de la mente como la capacidad de entender el mundo desde la perspectiva de otro. Esta habilidad es fundamental en nuestras interacciones sociales y nos permite entender que los deseos, sentimientos, e intenciones de los demás pueden ser diferentes de los nuestros pero las personas con Asperger, y con autismo en general, no tienen en muchos casos un adecuado nivel de desarrollo de la teoría de la mente y por tanto presentan una incapacidad para "leer" la mente de los demás.


  Las personas neurotípicas desarrollan de forma innata este complejo sistema de interacción social y en general el desarrollo es completo a los 4 años pero en el niño con Asperger este desarrollo tiene lugar a partir de los 9 y puede no realizarse hasta los 14 años.
   La teoría de la mente de las personas con Asperger es, además, más racional y menos intuitiva.
  En la práctica hay que preguntarse cuáles son las consecuencias reales del síndrome de Asperger en el desarrollo de la teoría de la mente:
  - Menos contacto ocular y miran más a la boca de los interlocutores.
  - Hacen interpretaciones literales de lo que se les dice.
  - No son capaces de anticiparse a lo que las personas hacen o dicen.
  - No saben mentir y siguen de forma obsesiva ciertas normas básicas de las interacciones sociales.
  - No saben pedir ayuda de manera intuitiva (hay que enseñarles a hacerlo).
  - No saben distinguir entre acciones de los otros intencionadas y/o accidentales. 



   Las personas con TEA parecen sufrir un déficit específico en la habilidad para representarse los estados mentales de sí mismos, y de los demás, y entender y predecir conductas en función de dichos estados. Si no son capaces de atribuir estados mentales a los demás, y sus estados mentales se circunscriben a lo observable en el contexto físico concreto, las dificultades sociales, las dificultades en el desarrollo simbólico y los problemas comunicativos de origen pragmático (uso del lenguaje en el contexto social) serían la consecuencia de un desarrollo meta-representacional inadecuado.   Ozonoff plantea que las funciones ejecutivas de planificación y control son deficitarias tanto en el autismo de alto funcionamiento (AAF) como en el Síndrome de Asperger (SA) aunque ambos grupos superan las tareas de la teoría de la mente y él no es el único teórico que asegura que el Síndrome de Asperger no disminuye la teoría de la mente aunque sí hay déficits en otras áreas (como en la función ejecutiva). Lo cierto es que muchos adultos diagnosticados con Asperger aseguran ser empáticos y muy capaces de ponerse en el lugar de otros, percibir correctamente las emociones de otros y deducir qué piensan o qué sienten los demás con relativo acierto lo cual, de poderse comprobar, desmontaría la teoría del déficit en la teoría de la mente y teoría de la falta de empatía.
  Por otro lado Hobson afirma que los niños con autismo carecerían de los componentes de acción y reacción necesarios para el desarrollo de relaciones personales recíprocas. La carencia de participación de estos niños en la experiencia social conllevaría un fallo en el reconocimiento de sentimientos, pensamientos, deseos, intenciones, etc. en otras personas y una grave alteración en la capacidad de abstraer y en la de sentir y pensar simbólicamente. Así, los niños con TEA tendrían dificultades en apreciar, entender y asimilar las claves que regulan las relaciones interpersonales además del fallo en la teoría de la mente.

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Sobre la relación de la teoría de la mente con la pragmática puede consultarse “El conocimiento pragmático: el lenguaje en la mente” de M. Victoria Escandell Vidal, en Introducción a la pragmática, 1996, ed. Ariel lingüística.




Fuentes:
- Síndrome de Asperger, por Digby Tantam, Profesor de Psicoterapia Hospital Walsgrave. 
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial. 
- De la Iglesia Gutiérrez, Myriam y José-Sixto Olivar Parra, Autismo y Síndrome de Asperger. Trastornos del espectro autista de alto funcionamiento. Editorial CEPE. Madrid, 2007
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro está disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
-  Libro Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA.