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4/10/15

Síndrome del Emperador o del pequeño tirano: niños que maltratan a sus padres.



Síndrome del emperador o del pequeño tirano.
Se trata de niños y niñas que sufren un desorden de comportamiento que manifiestan serias dificultades para sentir culpa y mostrar empatía. Los menores con 'síndrome del emperador' suelen tener ente 11 y 17 años, actitud agresiva y poca tolerancia a la frustración, rabietas, ataques de llanto, insultos, exigencias, maltratos... Con sus berrinches y demandas logran desafiar los límites e imponerse ante las figuras de autoridad, incluso llegando a la agresión física. Se estima que sólo un tercio de los “pequeños tiranos” son niñas. Estos niños/as no manifiestan los berrinches propios de su etapa evolutiva en la búsqueda de límites, tampoco son chicos hiperactivos ni padecen trastornos de atención, ni encajan dentro del denominado Trastorno Negativista Desafiante (ver más sobre TND aquí), sino que su falta de empatía y su mirada centrada exclusivamente en sus necesidades inmediatas les llevan a estallar en ataques de histeria o a la agresión física si su entorno no logra satisfacer sus reclamos.

Se trata de un trastorno del comportamiento que vuelve a los menores muy centrados en sí mismos. Si los padres y madres no logran confrontar la problemática y buscar ayuda profesional la conducta se irá volviendo cada vez más patológica a medida que crezcan. Lamentablemente el diagnóstico aún se encuentra en debate, ya sea por imprecisiones o falta de acuerdo entre los profesionales, lo que provoca que los padres lleguen a deambular por diversos especialistas y puedan recibir diagnósticos equivocados. Una vez identificado el problema las intervenciones han logrado muy buenos resultados a través del desarrollo de técnicas de re-aprendizaje emocional, el desarrollo de la empatía y la relación interpersonal.

Hay algunas maneras de detectar un posible caso. Algunos de los síntomas que muestran los niños y adolescentes que padecen este síndrome son:
  1. Tristeza, ansiedad y enfado sin motivos aparentes.
  2. Sentimiento exagerado de la propiedad. Son niños que esperan recibir lo que quieren y esperan que sean los demás quienes se lo proporcionen.
  3. Ataques de ira y rabietas ante situaciones frustrantes o aburrimiento. Cuando se les niega lo que piden pueden llegar a insultar y a mostrar violencia física. La madre es la víctima en el 87% de las ocasiones que se produce este tipo de violencia y principalmente recibe agresiones físicas, aunque también son habituales las verbales
  4. Egocentrismo. No hay nada más importante que ellos mismos, se sienten el centro del mundo y reclaman total atención. Uno de los aspectos más sobresalientes de esta condición es la elevada insensibilidad emocional acompañada de una ausencia de conciencia. Al no poder desarrollar un sentimiento de vinculación moral o emocional, ni con la familia ni con sus educadores, este trastorno puede disparar otras patologías psicológicas implicadas. Por ejemplo, al no responder a las pautas educativas y manifestar serias dificultades para aprender de los errores, pueden acarrear problemas de aprendizaje.
  5. Sin empatía. No saben ver cómo sus actos afectan al resto y son incapaces de ponerse en el lugar del otro.

Precisamente son estos serios problemas para empatizar, incorporar y desarrollar la moralidad, tener compasión o ser responsables, lo que diferencia sus comportamientos de otros desórdenes o de meros berrinches. Son incapaces de desarrollar emociones morales como la empatía, el amor o la compasión, lo que se traduce en dificultad para mostrar culpa y arrepentimiento sincero por las malas acciones. Por otra parte, al tener baja empatía y dificultad para desarrollar sentimientos de culpa, también se ven expuestos a trastornos de socialización.
  6. No tienen remordimientos ni saben pedir perdón porque no entienden que han causado daño o que su actitud no es la apropiada.
  7. Rechazo al castigo. Niegan los castigos, no saben someterse a las normas de los padres y les culpan de sus males. Sienten que los padres son los causantes de su dolor y les atacan con la intención de que terminen cediendo a sus exigencias.
  8. Cuando cometen un error, o incluso una fechoría, buscan a un tercero y le acusan de ser el culpable. Son incapaces de aprender de los errores y de los castigos. No parece que sirvan regaños y conversaciones porque el niño busca su propio beneficio.
  9. Inadaptados. Aunque algunas veces son menores que sólo muestran esta conducta con sus padres en la mayoría de los casos suelen estar inadaptados. No son capaces de plegarse a las normas y no entienden el padecimiento que causan.




Algunos especialistas aseguran que se trata además de niños y niñas inteligentes, rápidos y contestatarios, quienes además deberían manifestar conductas ubicadas por lo menos en tres de los siguientes grupos:
-Agresión a las personas o animales.
-Conductas no agresivas que comportan destrucción de la propiedad.
-Robar y mentir.
-Violación grave de las normas, las cuales comportarían un desajuste social, académico o laboral.

Un estudio realizado en Estados Unidos advierte que la violencia (no exclusivamente física) de adolescentes hacia sus padres tiene una incidencia de entre el 7 y el 18% en las familias tradicionales (en las monoparentales llega hasta el 29%), mientras que las estadísticas canadienses aseguran que 1 de cada 10 padres son maltratados.

En todos los casos la mayoría de las agresiones tienen como destinataria a la madre.
-Consideración del niño/as como especial, ya sea por haber sido muy deseado (en algunos casos después de tener dificultades para concebirlo o luego de la muerte de un primogénito), hijo único, hijo adoptado, concebido por padres muy mayores, considerado como niño prodigio, con discapacidad física o psíquica, etc.

La mayoría de los padres decide tapar estos síntomas y seguir adelante como si nada estuviera pasando pero en algún momento deben enfrentarse al estallido: las denuncias de padres contra hijos que van entrando en la adolescencia, ya sea por maltrato, amenazas o violencia verbal, física y psicológica se han multiplicado hasta ocho veces más en los últimos cinco o seis años.
Sacha Sánchez-Pardíñez


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Fuentes: 
- El cisne digital, Luis Eduardo Martínez, http://www.elcisne.org/noticia/sindrome-emperador-ninos-tiranos-que-maltratan-sus-padres/2414.html , martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar
- El Síndrome del niño emperador/ Stephania Cruz Juárez/ Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de servicios Nº 103/ Cd. Madero Tamps., 02 de junio de 2009.
- El pequeño dictador. Cuando los padres son las víctimas / Javier Urra.
- www.EcuRed.cu
- El Síndrome del Emperador/ El niño maltratador de sus padres/ J. C. Ambrojo, periodista de El País.
- Fundación SocialTres. https://www.facebook.com/socialtres.org?fref=nf, 04 de octubre 2015.





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