MuNDo AsPeRGeR: Rasgos destacados de las personas con síndrome de Asperger en la infancia, adolescencia y edad adulta, que les incluyen en el espectro autista.

16/11/20

Rasgos destacados de las personas con síndrome de Asperger en la infancia, adolescencia y edad adulta, que les incluyen en el espectro autista.


Las dificultades de cada una de las personas con síndrome de Asperger son diferentes según la edad.

Los problemas a los que se enfrenta un menor no son los mismos a los que se enfrenta una persona de cuarenta o cincuenta años aunque de inicio sus dificultades puedan ser las mismas: Por ejemplo, para los estudiantes de primaria, tanto niños como niñas, suele ser muy evidente la literalidad, el problema en la función ejecutiva y los de la teoría de la mente. También suelen desarrollar sensación de desarraigo, de no pertenencia ningún grupo, y sufren mucho por ello. 

Durante la infancia el síndrome de Asperger requiere la coordinación y cooperación del entorno familiar y social, el colegio y los terapeutas ya que se trata de un trastorno del neurodesarrollo muy complejo cuyos afectados tienen una inteligencia media, o por encima de la media, pero muestran enormes dificultades en la interacción social, la comunicación social y la flexibilidad de pensamiento. Se trata de un grupo muy heterogéneo en el que los casos menos evidentes probablemente pasen inadvertidos y los casos más notorios quizás necesiten adaptaciones y ajustes razonables para cubrir sus necesidades educativas especiales.

Los niños y niñas con síndrome de Asperger suelen expresarse con un vocabulario muy rebuscado y complejo, más propio de adultos, y suelen relacionarse poco con sus compañeros de clase (a menos que dispongan de un grupo confort) entre otras cosas porque sus intereses y los de sus compañeros no suelen ser los mismos. Estos dos rasgos son importantes en la etapa educativa porque les hace peculiares a ojos de sus compañeros y ya sabemos que las peculiaridades y diferencias convierten a los menores en presas del acoso escolar. (Más información AQUÍ).  Los menores que presentan síndrome de Asperger son carne de cañón del acoso escolar porque no entienden las bromas, las burlas, interpretan de manera literal y eso les conduce a interpretaciones erróneas.  

Por otro lado, algunos adolescentes en el espectro autista pueden sentir la carencia de amistades como algo difícil de afrontar, ya que intentan con esfuerzo y a su modo hacer amigos, pero encuentran dificultad para conservarlos.

Los adolescentes con síndrome de Asperger, especialmente las chicas, suelen sentirse rechazadas y desplazadas porque su estilo, su forma de pensar y desenvolverse y sus intereses no tienen nada que ver con aquello que se espera de una persona de su edad. Durante la adolescencia aparecen en las personas con Asperger dificultades muy concretas que se pueden traducir en inmadurez emocional o reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones. Sentirse solos o excluidos les causa angustia, especialmente en la adolescencia, un período en el cual los individuos toman una nueva dirección en su desarrollo, alcanzando además su madurez sexual. Muchos desean tener amigos y encajar en su entorno, se sienten frustrados cuando se topan con dificultades porque su problema no está en la falta de interacción sino en la falta de eficacia en esas interacciones, debido a que fracasan al hacer conexiones sociales aunque muestren interés en hacerlas. En general, parece que la vida social de los adolescentes con trastornos del espectro autista, TEA, depende intensamente de sus familias. 

Entre las manifestaciones más evidentes del déficit social suelen destacar la evitación de la mirada, el fracaso en responder a las peticiones de los demás, la no participación en actividades de grupo, la aparente indiferencia al afecto (insistimos en que es una apariencia) o la falta de empatía social o emocional. Algunas personas con este diagnóstico, sin embargo, logran establecer un «grupo confort» o conservar unos pocos amigos durante bastante tiempo. Se apoyan en ellos para seguir socializando y conociendo a más personas con las que puede que algún día también establezcan una buena relación. No obstante, la mayoría fracasa en esta labor, debido a su extrema sinceridad (no tienen filtros) o a que, a menudo, no detectan bromas o sarcasmo lo cual produce situaciones tensas y malentendidos.

Hay personas que cuando peor lo pasan es ya en la edad adulta. A veces los fracasos sociales reiterados nos llevan a auto aislarnos y decidimos dejar de socializar. Aunque, normalmente, son las hipersensibilidades las que nos hacen tener poca vida social, es decir, la especial sensibilidad a estímulos externos como los ruidos, los olores, las luces, etc.

También se sabe que la mayor parte de personas con Asperger en algún momento de su vida sufrirán depresión, ansiedad u otros trastornos del estado de ánimo que, probablemente, acaben generándoles más problemas que el propio síndrome de Asperger. 

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