5/7/20

Las formas de expresión del acoso escolar son diferentes entre chicos y entre chicas y hay factores externos que lo propician.

La Organización Mundial de la Salud define la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.
Entre todas las clasificaciones existentes de la violencia la más empleada puede que sea la que proponen Iborra y Sanmartín (2011): clasifican la violencia según los siguientes parámetros: 
- el tipo de acción, 
- el tipo de daño, 
- el tipo de agresor, 
- el tipo de víctima y 
- el contexto. 


Atendiendo al tipo de acción podemos señalar que lo más frecuente entre escolares es que se produzca una violencia activa, aunque en ocasiones también puede darse por omisión (por ejemplo, «hacer el vacío»). 
En cuanto al tipo de daño, los más frecuentes son los psicológicos y físicos, aunque también existen casos de abuso económico y sexual. 
Las formas de abuso que usan con más frecuencia los chicos son la agresión verbal y la agresión física directa, mientras que las chicas realizan y son víctimas de más agresiones indirectas como es el caso de la violencia psicológica (Informe del Defensor del Pueblo del año 2000).
Podríamos pensar que la escuela es simplemente el lugar en el que se encuentran los agresores y las victimas del acoso pero en realidad hay factores escolares que favorecen que el acoso aparezca:
• Tamaño del centro educativo: Cuanto más grande es más aumentan las probabilidades de aparición del acoso escolar, sobre todo porque en una escuela muy grande la vigilancia y control de los alumnos puede ser deficiente, favoreciendo la aparición de la violencia.
• Aulas masificadas.
• En la educación actual se da poca importancia a la enseñanza y práctica de los valores éticos. No se incide en los valores morales, reglas de convivencia, límites…
• Carencia de normas de convivencia: En todo centro escolar deben existir unas normas de comportamiento claras, transparentes y explicitas. La falta de posicionamiento de una escuela sobre el acoso escolar puede ser interpretada por algunos alumnos como permisividad.
• Los profesores con un estilo autoritario suelen generar alumnos en apariencia sumisos pero rebeldes y agresivos en el fondo. Esto puede manifestarse como violencia contra sus compañeros.
• Falta de formación del profesorado: Muchos profesores admiten que no cuentan con las capacidades suficientes para enfrentarse al problema del acoso y muchos también refieren estar muy ocupados o desmotivados como para preocuparse por ello.
• Trato desigual a los alumnos por parte del profesorado: Si el profesor da un trato preferente a unos alumnos por encima de otros puede crear resentimiento, envidia… Esto puede generar la aparición de comportamientos violentos.
• Poca claridad en los mensajes en el aula.
• Tendencia a minimizar la importancia del acoso escolar: En muchas escuelas se sigue afirmando que son “cosas de niños” y esta posición es interpretada por algunos niños y niñas como permisividad, por lo que la violencia se perpetua.


Además, en estos casos, las victimas se sienten indefensas, sin apoyo, por lo que a menudo no denuncian las agresiones.
Por todo esto concluimos que se necesitan programas de formación para sensibilizar al profesorado sobre la importancia del acoso escolar y para que desarrollen estrategias que les permitan afrontar los problemas de comportamiento de sus alumnos/as y los problemas de disciplina en el aula. También es evidente que no sirve de nada que un profesor hable a sus alumnos de compañerismo, solidaridad, igualdad y colaboración pero luego les solicite actividades altamente competitivas. Tampoco resulta útil que hable en contra del acoso escolar y a la vez consienta situaciones violentas y permita agresiones entre los alumnos o haga como que no las ve y no se entera de que suceden. Los mensajes al alumnado deben ser claros y estar en consonancia con la conducta del profesor así que si hay situaciones de acoso escolar hay que atajarlas, visibilizarlas y abordar el problema en lugar de negarlo o ignorarlo.




________
Fuentes:
- Iborra, I. y Sanmartín, J. (2011). ¿Cómo clasificar la violencia? La taxonomía según Sanmartín. Criminología y Justicia, 1, 22-31. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3886971.pdf
- Sanmartín Esplugues, J. (2006). ¿Qué es esa cosa llamada violencia? Diario de campo, 40, 11-30.
- Sanmartín Esplugues, J. (2007): ¿Qué es violencia? Una aproximación al concepto y a la clasificación de la violencia. Daímon, 42, 9-21.
- Isabel Iborra, Violencia escolar y acoso escolar: conceptos. https://online.ucv.es/resolucion/violencia-y-acoso-escolar/
- Informe Cisneros X sobre “Acoso y Violencia Escolar en España”, a cargo de los profesores Puñuel y Oñate. 2006. Disponible en: https://convivencia.files.wordpress.com/2012/05/cisneros-xviolencia_acoso-2006120p.pdf





No hay comentarios:


El contenido de MuNDo AsPeRGeR está protegido pero puede compartirlo libremente citando la página y/o al autor del texto. Las imágenes pertenecen a sus autores.