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17/11/18

Comportamiento repetitivo en los trastornos del espectro autista comparados con los que se producen en el trastorno obsesivo compulsivo.



Vamos a comentar dos condiciones en las que el comportamiento repetitivo es un síntoma principal: trastornos del espectro autista (TEA) y trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Las similitudes en el comportamiento repetitivo en los TEA y el TOC requieren una evaluación cuidadosa para realizar un diagnóstico diferencial. 
Un estudio (*) ha tratado de comparar el comportamiento repetitivo en TEA y en TOC y los adultos TEA reportaron más obsesiones que compulsiones. En general explicaron obsesiones y compulsiones menos sofisticadas que aquellos con TOC pero el estudio se basó en gran medida en el informe de los padres ya que la mayoría de las personas con TEA tenía una discapacidad intelectual y una proporción significativa de los participantes no tenían lenguaje. Además, la disparidad en cuanto a la inteligencia entre los grupos puede haber exagerado las diferencias entre los dos trastornos, pero el estudio trataba de evaluar las similitudes y diferencias en el comportamiento repetitivo en cada uno en estos trastornos y proporcionar información sobre la especificidad de las formas particulares de comportamiento repetitivo en los trastornos del espectro autista y en los trastornos obsesivo compulsivos. Esto sí se ha logrado determinar: se sabe que hay similitudes y hay diferencias entre ambas manifestaciones de comportamiento repetitivo. 
   El examen del tipo de compulsiones y obsesiones en cada trastorno sugiere que las compulsiones en TEA tienden a ser menos sofisticadas. El comportamiento repetitivo fue más frecuente en los niños más pequeños con TOC y los niños mayores informaron más obsesiones. En los niños con TEA la edad no se relacionó significativamente con el comportamiento repetitivo, movimientos repetitivos, ni con las obsesiones o compulsiones.
   Las causas subyacentes de la conducta repetitiva no están claras aunque la modulación de excitación se sugiere para TEA y la ansiedad para el TOC. Las deficiencias en el funcionamiento ejecutivo también son un factor causal con impedimentos demostrado en ambos trastornos.
El autismo y el síndrome de Asperger son parte de un grupo de trastornos del neurodesarrollo y el trastorno obsesivo-compulsivo se considera enfermedad mental (pese a las connotaciones negativas que provoca esta consideración). El comportamiento repetitivo se ha considerado un componente central de estos dos trastornos desde los primeros conceptos y sigue estando incluido en los criterios diagnósticos actuales. De hecho el DSM IV ya sugería que el comportamiento repetitivo es una fuente de placer en los TEA pero una fuente de ansiedad en el TOC. Por ejemplo, una amplia gama de comportamientos repetitivos han sido observados en niños con autismo y Asperger, incluyendo manierismos motores repetitivos, un deseo obsesivo por la monotonía, reacciones negativas de cambio y una estrecha gama de intereses que se persiguen de manera obsesiva. Estos comportamientos parecen cambiar en su presentación a través del tiempo y se ha encontrado que los niños más pequeños con autismo (niños de 2-4 años) tienen conductas repetitivas principalmente motoras y sensoriales y que, aunque la edad se relaciona con mejoras en el ámbito social y la comunicación, hay menos mejoras en el dominio de conductas repetitivas.


La evaluación de las similitudes y las diferencias del comportamiento repetitivo entre TEA y TOC es probable que se haya visto obstaculizada por varios factores (incluyendo el uso de una terminología diferente para describir los mismos rasgos en trastornos diferentes). Por ejemplo, los niños con autismo a menudo se describen como "obsesionados" con un área específica de conocimiento, pero esto difiere de las obsesiones en el TOC, ya que en el primer caso se disfruta y no parece provocar ansiedad mientras que en el segundo caso sucede todo lo contrario. Es posible, pues, que los niños con TEA persigan sus intereses circunscritos de forma obsesiva como una respuesta a la ansiedad, sin embargo, las alteraciones en el lenguaje y las dificultades de introspección en estos niños y niñas hacen que sea difícil evaluarlo. También es difícil evaluar si los niños con TEA consideran sus comportamientos repetitivos como extraños y no deseados (característica que se considera como un componente básico del trastorno obsesivo compulsivo).
   Los niños con TOC reportaron más compulsiones y obsesiones que los niños con TEA, que a su vez informaron de más compulsiones y obsesiones que los niños con un desarrollo típico.

(*)Comportamiento repetitivo en niños con autismo de alto funcionamiento y trastorno obsesivo compulsivo. Zandt, F.; Prior, M.; Kyrios, M. (2007) Repetitive Behaviour in Children with High Functioning Autism and Obsessive Compulsive Disorder. J Autism Dev Disord 37:251–259


La opinión generalmente aceptada es que las obsesiones son pensamientos intrusivos y repetitivos que disparan ansiedad. Las personas con trastorno obsesivo compulsivo a menudo se sienten obligadas a realizar un ritual (o una compulsión) que puede aliviar temporalmente su ansiedad. Sin embargo, algunas personas con TOC tienen compulsiones en ausencia de obsesiones y la mayoría informa de más compulsiones que obsesiones. Solo unos pocos reportan únicamente obsesiones. 
   Varios autores han sugerido que la conducta compulsiva puede inicialmente ocurrir por una variedad de razones, por ejemplo, como resultado de un déficit neurológico, y que las obsesiones pueden aparecer más tarde como un individuo intenta dar sentido a su comportamiento repetitivo que de otra manera no tendría explicación. Pues bien, resulta que el comportamiento repetitivo, en forma de obsesiones y compulsiones, es un componente de la definición del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), un trastorno que es cada vez más reconocido en los niños y adolescentes y cuyo diagnostico se produce cada vez a edad más temprana. 
   El trastorno obsesivo compulsivo parece tener un patrón bimodal de aparición con el primer pico alrededor de la pubertad y el segundo en la edad adulta temprana. Cerca de un tercio de los adultos informa que sus síntomas comenzaron antes de los 15 años de edad. 
En resumen, algunas similitudes en el comportamiento repetitivo son evidentes entre el TOC y TEA en niños, de modo que el diagnóstico diferencial puede ser difícil y el diagnóstico de TOC secundario para las personas con TEA es un tema no resuelto. Algunos científicos sugieren diferencias en el tipo del comportamiento observado en los dos trastornos. 


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Fuentes:
- Grupo de Estudio de Trastornos del Espectro Autista. Instituto de Investigación de Enfermedades Raras- Instituto de Salud Carlos III
http://www.isciii.es/htdocs/pdf/aut_16ra.pdf
- Hiper e Hipo sensibilidad en el Asperger. Vía Fundación Nicola Tesla: https://www.facebook.com/Funiktes/
Sobre los problemas sensoriales en el autismo hablamos en: http://www.mundoasperger.com/2017/04/los-problemas-sensoriales-en-el-autismo.html
- Hipersensibilidad sensorial, comportamiento repetitivo y otros síntomas del autismo:
https://www.mundoasperger.com/2011/02/hipersensibilidad-sensorial.html
- Crisis sensoriales, hipersensibilidad, percepción en los TEA.Sacha Sánchez-Pardíñez, 27 de marzo de 2017, http://www.mundoasperger.com/2016/03/crisis-sensoriales-hipersensibilidad_27.html
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Lola Rovati. "Así ve el mundo un niño con autismo: ponte un minuto en su lugar". En "Bebés y más". https://m.facebook.com/bebesymas/
-  Misofonia, hiperacusia y fonofobia en Infoacufeno: http://www.infoacufeno.com/2016/03/misofonia-hiperacusia-y-fonofobia.html#ixzz46Yw1D4 
- Doble equipo. Los problemas sensoriales en el Autismo y su impacto en la vida diaria: 5 consejos: http://www.dobleequipovalencia.com/problemas-sensoriales-autismo-consejos/
- Hipersensibilidad sensorial, comportamiento repetitivo y otros síntomas del autismo: http://www.mundoasperger.com/2011/02/hipersensibilidad-sensorial.html
Comportamiento repetitivo en niños con autismo de alto funcionamiento y trastorno obsesivo compulsivo. Zandt, F.; Prior, M.; Kyrios, M. (2007) Repetitive Behaviour in Children with High Functioning Autism and Obsessive Compulsive Disorder. J Autism Dev Disord 37:251–259, A través de http://quelindafamilia.blogspot.com/


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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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