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17/10/18

Cuándo están preparados los niños y niñas para empezar a salir solos de casa.




Enseñar a nuestros hijos a ser autónomos en un lugar seguro como nuestra casa nos permite después progresar; primero en un entorno cercano (mandándoles a sacar la basura, a ir a por el pan o a buscar algo a casa de un vecino, etc.) y luego en trayectos más alejados. Pero, ¿cuándo empezamos?
En un artículo reciente del periódico El País titulado «Esta es la edad a la que tu hijo debería salir solo de casa» aseguran que conseguir que los niños desarrollen la autonomía necesaria es una tarea que empieza desde pequeños. Cuándo, cómo y dónde hacerlo de la manera más segura posible es lo difícil, afirman, especialmente sabiendo desde el principio que no todos los niños están preparados a la misma edad y que dependerá de su madurez y de la autonomía que hayan ido adquiriendo, pero también de otros factores como el entorno físico y la red de apoyo con la que contemos.
Imagen de Guetty para El País.
El doctor Jesús Paños, psicólogo infantil del Hospital San Rafael en Madrid, afirma que no es aconsejable dejar salir solos a los niños antes de los 12 años si no ha habido una preparación previa ya que tienen limitaciones en su capacidad de atención, razonamiento y orientación y no están preparados para valorar posibles situaciones de peligro ni para reaccionar ante ellas. También asegura que muchos padres/madres piensan erróneamente que sus hijos están preparados para afrontar una conducta aunque no hayan sido entrenados con anterioridad. Solo si nuestros hijos han sido preparados la edad ya no es un factor tan determinante. 
   La mayoría de las cosas que aprendemos para ser padres/madres normalmente lo hacemos observando a los demás, por observación, o a base de prueba y error. Normalmente esto funciona sin problemas pero cuando tienes un hijo con síndrome de Asperger (SA) o cualquier trastorno del neurodesarrollo puede ser difícil a veces saber como actuar. Los padres y madres de niños con síndrome de Asperger tendemos a entendernos entre nosotros, porque nuestras experiencias son similares, pero es casi imposible que alguien te entienda de verdad y mucho menos alguien cuyos hijos tienen un desarrollo típico. Los consejos o los trucos que usan los demás es poco probable que sirvan en nuestro caso y, a veces, es cuestión de suerte encontrar estrategias educativas buenas que nos sirvan para tomar decisiones importantes como la de cuándo dejar solos a nuestros hijos e hijas por primera vez o cuándo permitirles (y en qué forma) salir ellos solos a la calle.


"Las dificultades de interacción, resultado de un desarrollo social atípico, de unos intereses especiales que no son compartidos por sus iguales y de las dificultades en el procesamiento de la información, son una característica indiscutible en las personas con trastornos autistas de alto funcionamiento y Asperger, que les hace tener dificultades en la comprensión de otras claves sociales. Para estas personas el mundo es una encrucijada confusa en que los significados patentes, pero sobre todo los latentes, pueden escapar de su comprensión". Sacha Sánchez-Pardíñez (1). 
   Precisamente por lo confuso que les parece el mundo tal vez la edad en la que se les puede considerar independientes para realizar determinadas acciones sea mayor que la edad a la que otros niños y niñas están preparados para lo mismo y desde luego, requiere un trabajo de entrenamiento previo que debe realizarse hasta el momento en el que ese/esa menor estén verdaderamente preparados para "salir al mundo" solos.  Tenga en cuenta que "el pacto social" dificulta la integración de las personas con síndrome de Asperger y les hace sentirse diferentes, excéntricos, marginados, perdidos e incluso discriminados con cierta frecuencia. Además, las dificultades son diferentes en cada edad y precisan estrategias distintas también.
La Convención sobre los derechos del niño de Naciones Unidas reconoce a las familias como un grupo fundamental de la sociedad y el medio idóneo para el crecimiento de los niños y las niñas. Crecer en un entorno familiar que les proporcione seguridad, amor y comprensión es la mejor manera de asegurar a los niños y niñas su normal y pleno desarrollo físico, emocional y social. "Crecer en un entorno familiar que les proporcione seguridad, amor y comprensión es la mejor manera de asegurarles su normal y pleno desarrollo físico, emocional y social. La socialización primaria en la familia es clave para la formación de futuros ciudadanos adultos, responsables y comprometidos con la sociedad. Esta socialización se consigue ejerciendo una parentalidad responsable y positiva, basada en los derechos del niño, en el afecto y también en el establecimiento de normas y límites." Save the children
   Manejar las necesidades y desafíos de un niño/a con síndrome de Asperger es una gran responsabilidad y un trabajo muy exigente. No hay soluciones mágicas pero sí algunos trucos y recursos que se han demostrado útiles y accesibles para casi todos los casos. Algunos los hemos recogido en nuestro manual Mundo Asperger y otros mundos y la mayoría de los que conocemos los puede encontrar en otros artículos de este mismo blog. Leyéndolo puede encontrar ideas que le ayuden a manejar problemas específicos a medida que se vaya encontrando con ellos. Algunas de las sugerencias que recoge nuestra guía puede que le ayuden a tener una vida más fácil a usted y a su familia. Si quiere saber más del libro Mundo Asperger y otros mundos PINCHE AQUÍ.
   En cualquier caso la edad adecuada para que un menor comience a salir o a quedarse solo en casa no será la misma, en la mayor parte de los casos, en niños con un desarrollo típico que en niños con trastornos del espectro autista, déficit intelectual importante, comportamiento disruptivo, etc. Por tanto, lo que sí es determinante, a cualquier edad, es el desarrollo de determinadas habilidades y el aprendizaje adquirido, las competencias personales como su autonomía, capacidad de organización, destreza motora, el autocontrol o las habilidades sociales y emocionales, que son, a juicio de Rafael Bisquerra, director del Postgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona, un requisito básico para la interacción social y la convivencia y que "deberían de estar presentes en la educación en la familia y en la escuela”. 




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Fuentes:
- Nacho Meneses. "Esta es la edad a la que tu hijo debería salir solo de casa.", en El País, 31 Mayo 2018. https://elpais.com/elpais/2018/05/30/mamas_papas/1527667916_399150.html
- Educando a niños/as con síndrome de Aperger: https://www.mundoasperger.com/2018/01/educando-ninos-con-sindrome-de-asperger.html
- (1) Mundo Asperger y otros mundos. 2015, Valencia, Sacha Sánchez-Pardíñez. Información sobre este libro guía en: https://www.mundoasperger.com/2015/11/mundo-asperger-y-otros-mundos.html
- Educando a niños con síndrome de Asperger. 200 consejos y estrategias por Brenda Boyd. https://www.asperger.es/index.php?V_dir=MSC&V_mod=download&f=2017-3/29-11-56-46.admin.Educando_a_ni_Atilde_plusmnos_con_SA._200_consejos_y_estrategias.pdf
- Parentalidad positiva. Guía para padres y madres para educar en positivo: https://www.mundoasperger.com/2017/06/guia-para-padres-y-madres-sobre-educar.html
- ¿Quién te quiere a ti? Guía para padres y madres: Cómo educar en positivo. Save the Children: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/guia_quien_te_quiere_a_ti_vok.pdf

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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