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30/3/18

La necesidad de saber qué es el síndrome de Asperger.




   

Se llegue antes o después, más pronto o más tarde, al diagnóstico definitivo de síndrome de Asperger, la primera necesidad que acontece es la de saber qué es el Asperger, qué son los trastornos del espectro autista y por qué nos dicen de estamos o alguien a quien queremos está en ese espectro, cuando no encontramos ninguna similitud entre esa persona y la imagen mental que tenemos del autismo.


   Una vez comprendemos (más o menos) qué es el Asperger y qué necesidades y dificultades presenta la persona con ese diagnóstico intentamos averiguar las necesidades específicas y concretas de la persona que acaba de ser diagnosticada. En ese momento cobran sentido determinados comportamientos como el de que un niño llore cuando tiran un petardo o un cohete (porque tiene hipersensibilidad auditiva); o que una adolescente no tolere determinados alimentos y por eso vomite continuamente (porque tiene una hipersensibilidad gustativa, no porque tenga anorexia ni bulimia); cobra sentido la obsesión de un adulto por coleccionar objetos de Bola de Drac (Bola de Dragón) o de Star Wars (tiene un interés restrictivo) y cobra sentido que una adolescente pase por completo de cuidar su aspecto, arreglarse, maquillarse, ponerse tacones y salir a la calle “a triunfar” (sus intereses y las expectativas que la sociedad deposita sobre ella no coinciden en absoluto).



   Todo esto, a ojos de los demás, convierten a la persona con síndrome de Asperger en “un tipo raro”, o en una chica muy masculinizada, o en un niño llorón o en una niña rara. Todo esto, a ojos de los demás, nos convierte en diferentes, en extraños, y como consecuencia en incomprendidos. De ahí que sea tan importante que una vez nosotros nos hemos formado e informado sobre el síndrome de Asperger hablemos a los demás de lo que es, expliquemos este trastorno a los otros, demos a conocer el síndrome invisible para hacerlo visible e intentar, en la medida de lo posible, que no se juzgue al niño/a, adolescente o adulto/a con Asperger por culpa de ideas preconcebidas o estereotipos que, hemos de reconocer, la mayoría de nosotros también teníamos hasta que el síndrome nos tocó a nosotros.




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