Se llegue antes o después, más pronto o más tarde, al diagnóstico definitivo de síndrome de Asperger, la primera necesidad que acontece es la de saber qué es el Asperger, qué son los trastornos del espectro autista y por qué nos dicen de estamos o alguien a quien queremos está en ese espectro, cuando no encontramos ninguna similitud entre esa persona y la imagen mental que tenemos del autismo.
Todo esto, a ojos de los demás, convierten a la persona con síndrome de Asperger en “un tipo raro”, o en una chica muy masculinizada, o en un niño llorón o en una niña rara. Todo esto, a ojos de los demás, nos convierte en diferentes, en extraños, y como consecuencia en incomprendidos. De ahí que sea tan importante que una vez nosotros nos hemos formado e informado sobre el síndrome de Asperger hablemos a los demás de lo que es, expliquemos este trastorno a los otros, demos a conocer el síndrome invisible para hacerlo visible e intentar, en la medida de lo posible, que no se juzgue al niño/a, adolescente o adulto/a con Asperger por culpa de ideas preconcebidas o estereotipos que, hemos de reconocer, la mayoría de nosotros también teníamos hasta que el síndrome nos tocó a nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario