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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

3/1/18

Inteligencia emocional y empatía.




  La inteligencia emocional consiste en gestionar adecuadamente las distintas emociones que sentimos los seres humanos y, sobre todo, aprender a gestionar las emociones negativas como el miedo, odio, rencor, etc. Es la capacidad de sentir, de entender, de guiar el pensamiento de forma inteligente, de controlar y modificar los estados anímicos en sí mismo y en los demás, de hacer frente con éxito a las presiones de la vida, de saber actuar con determinación y firmeza cuando se trate de defender posiciones fundamentales. La inteligencia emocional es la capacidad que tiene una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como propias. 


    Para comprender los sentimientos de los demás hemos de comenzar por aprender a entendernos a nosotros mismos, saber de nosotros y para ello hemos de conocer cuáles son nuestras deseos y necesidades, qué cosas, personas o situaciones nos producen determinados sentimientos, qué pensamientos nos generan tales emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones nos provocan. Nos será más fácil conectar con otras personas si reconocemos e identificamos nuestros propios sentimientos. El empatizar con los demás consiste en situarnos en el lugar del otro, “ponernos en sus zapatos”, y ser consciente de sus sentimientos, sus causas y sus circunstancias personales. La empatía es un mecanismo psicológico a través del cual la persona se vincula con los demás y percibe actitudes en las personas a las que más tarde atribuirá estados mentales. El reconocimiento de las actitudes de los otros y el desarrollo de la imitación posibilitan el acceso a la mente del otro. Desde esta concepción, en los trastornos de tipo autista parece existir dificultades con el procesamiento de actitudes empáticas o en la forma como se demuestra dicha empatía.   En el caso de que nunca hayamos experimentado el sentimiento expresado por otra persona nos resultará más difícil tratar de comprenderla y conocer con exactitud lo que está pasando. En ocasiones hemos de ser conscientes de esto para entender la posición que una persona nos muestra ante una situación. 


   Aquella persona que nunca ha sufrido la pérdida de un ser querido, que en ningún momento fue alabado por sus padres, al haber realizado un trabajo bien hecho, o que jamás ha vivido una ruptura de pareja, si se encuentra otra persona en alguna de estas situaciones tendrá que realizar un mayor esfuerzo mental y emocional de la situación para entenderla, pudiendo no llegar a comprender el estado afectivo de esa otra persona. El nivel de inteligencia emocional de una persona está relacionado con las experiencias emocionales previas, que nos han ocurrido a lo largo de nuestra vida. Hemos de ser conscientes que no todos sentimos lo mismo en situaciones semejantes y ante las mismas personas y circunstancias. 
  A las personas con síndrome de Asperger a menudo se las tilda de raras, excéntricas, maleducadas y egoístas. Pero, lo que muchos pasan por alto, es que estas actitudes o comportamientos, lejos de ser un capricho, tienen que ver con un trastorno severo del desarrollo que está encuadrado dentro del espectro autista. Su principal obstáculo es en la esfera social y la de la expresión de los sentimientos. Este síndrome les produce dificultades para la relación entre sus iguales, para empatizar con los demás y para comprender las normas y convencionalismos sociales. Por eso, no saben comportarse adecuadamente en muchos contextos, hablan a destiempo a veces, etc.
   La individualidad de cada persona orienta su vida y cada uno siente distintas necesidades, miedos, deseos, odios, alegría, etc.. Aunque un factor importante en la vida es entender a los demás, para vivir y dejar vivir. ¿Te ocupas en entender a los demás? ¿Te parece que vale la pena ponerse en ello? ¿Cómo lo haces? Pon tu comentario. Tener el control de las emociones supone ser más efectivo en la vida. Resulta algo complejo la habilidad de dominar, de forma adecuada, la regulación de nuestros estados emocionales, para así conseguir moderar o manejar nuestras propias reacciones emocionales ante situaciones intensas, ya sean positivas o negativas. ↓ 



    Las actitudes establecen la forma en que los seres humanos nos relacionamos entre sí, y son más determinante para el éxito y la felicidad personal, que las cosas que nos ocurren. Por ello en similares circunstancias unas personas triunfan y son felices mientras que otras fracasan y son infelices. Existen actitudes externas que se originan como reacción ante los estímulos o acontecimientos del entorno, determinando la manera en que nos relacionamos con los demás y, por lo tanto, favorecen o perjudican la convivencia y el éxito en las relaciones de la gente. Existen también actitudes internas, que son la forma de reaccionar frente a los estímulos que se producen en cada uno de nosotros (sentimientos, ideas, temores, recuerdos, etc.) ¿Y con todo ese programa grabado en nuestro cerebro, tenemos opción de cambiar y disponer de formas más adecuadas de reaccionar en la vida? Lo primero está en ser consciente de nuestra situación, para después fijarnos las metas que consideremos adecuadas, para llegar a ser mejores, cosa que podemos efectuar con la inteligencia emocional.
   Dentro del campo de estudio de la inteligencia emocional hay competencias básicas que se pueden aprender, y si es así, habilitan y dan capacidades a las personas que lo hagan, para ser mejores consigo mismas y con los demás. Aprender el manejo de las emociones de forma adecuada depende más de la práctica, el entrenamiento y su perfeccionamiento que de las posibles instrucciones verbales. Ante una reacción emocional no adecuada de poco sirve la amenaza verbal de “no lo vuelvas a hacer”. Lo importante es ejercitar y practicar las buenas formas emocionales. 
   Las características de las personas que poseen un alto nivel de inteligencia emocional y son más efectivas en el manejo de sus emociones, con lo que consiguen más fácilmente sus objetivos, serían:
   - Entienden qué emociones experimentan  y el por qué. Son capaces de captar una serie de trastornos fisiológicos y psicológicos, en el momento en que se está experimentando las emociones. Las reacciones de la persona son las mismas para casi todas las emociones, por ello vemos cómo se puede llorar de alegría y de tristeza, e incluso de rabia. Temblamos cuando nos abraza, el ser querido, cuando sentimos miedo y cuando estamos encolerizados. Por ejemplo, en ambos casos, se observan iguales cambios en la respiración y en la circulación. Por citar algunas reacciones. En cuanto se comienza a sentir la emoción, las reacciones fisiológicas se diferencian y cada emoción empieza a tener su cuadro de síntomas, muy particulares a cada una de ellas.
   - Perciben vínculos entre sus sentimientos y lo que piensan, hacen y dicen. Han adquirido la habilidad de poder pensar en esos momentos de fuertes alteraciones, en vez de reaccionar automáticamente, y por ello son capaces de controlar las emociones, de tranquilizarse a sí mismos, de desembarazarse de la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad dramatizadas. No se trata de reprimirlas sino de encontrar un equilibrio, ya que cada emoción tiene su función y utilidad. Podemos controlar el tiempo que dura una emoción, así como la intensidad y la actuación más adecuada, con esa energía que se genera, aunque no el momento en que se nos manifiesta.
   - Conocen sus puntos fuertes y sus debilidades. Saben que partes aprovechar o desechar de sus comportamientos. La actuación con ese conocimiento les puede convertir en personas de éxito. Estos individuos actúan resaltando los puntos fuertes y diluyendo los débiles. Conocen sus fortalezas, de forma que tienen la capacidad de distinguir que tipo de tareas son más convenientes hacer, para destacar y poderse diferenciar de los demás.
   - Son reflexivas, aprenden de la experiencia. Se toman los procesos para llegar a los resultados como aprendizajes, también los errores que se puedan producir. Como hay aspectos que muchas veces uno es incapaz de ver en sí mismo, pero que otros sí le pueden ayudar a que tome conciencia de ellos, escuchan las opiniones de los demás. El hecho de confrontar los conocimientos propios con los ajenos, permite sacar una conclusión final de mayor riqueza.
   - Se muestran seguras de sí mismas. La capacidad de conocimiento de sí mismas les posibilita sacar a la luz competencias que tienen, al tiempo que son capaces de transmitirlas.
   - Saben establecer prioridades y gestionar su tiempo de manera adecuada. Cuando intervienen con más personas, son conscientes de cuál es su rol, se fijan metas y colaboran para conseguirlas. El autocontrol emocional les da la capacidad de demorar la gratificación momentánea y dominar la impulsividad agresiva. Este dominio y gobierno propio les hace más productivas y eficaces. Pueden expresar opiniones que despierten rechazo y arriesgarse por lo que consideran correcto.
   - Tienen iniciativa y creatividad además de capacidad de transmitir y defender sus ideas ante sus superiores y colaboradores. Se centran en los hechos y no en las personas, por lo que también entienden que el posible rechazo, es a la opinión manifestada y no a la persona. 
   - Manejan bien los sentimientos impulsivos y emociones perturbadoras. Gozan del suficiente autodominio para manejar bien sus sentimienos impulsivos y las emociones perturbadoras. Poseen una capacidad de introspección subjetiva que les permite seguir con atención sus sentimientos.
   - Piensan con claridad y no pierden la concentración cuando son sometidas a presión. Al poseer una mayor comprensión y una certeza más clara de sus emociones saben dirigir mejor sus propias vidas. La conciencia que tienen de sí mismas es una habilidad que les permite controlar sus sentimientos y adecuarlos a las circunstancias del momento. Al disponer de estas habilidades se recuperan más rápido de los posibles reveses de la vida.
   Poseyendo las características anteriores se alcanza el éxito laboral, se obtiene una mayor cuota de felicidad y se consigue también una satisfacción mayor en las relaciones sociales. ↓


  
   La regulación emocional consiste en la capacidad que tienen las personas para evitar reacciones emocionales descontroladas en situaciones exaltadas de ira, provocación, miedo, alegría, etc., es decir, tanto en situaciones negativas como positivas. Una de las principales manifestaciones de los trastornos del espectro autista es el déficit en la autorregulación emocional, o la inestabilidad emocional que se traduce en:
   - Déficits en la autorregulación del aurosal fisiológico causado por emociones intensas. Arousal es el nivel de activación cerebral. Implica tanto el ritmo de los procesos cerebrales como el nivel general de atención frente a los estímulos del medio y está regulado por el sistema de activación reticular. Puede variar desde un nivel de sobreactivación, como en el caso de emociones intensas o de estados de alerta, hasta un nivel atencional óptimo para la acción intencional, o hasta niveles de infraactivación, como en el caso de estados de relajación o de sueño.
   - Dificultades en la inhibición de conductas inapropiadas en respuesta a emociones positivas o negativas.
   - Problemas para centrar la atención después de emociones intensas.
   - Desorganización de la conducta coordinada en respuesta a una activación emocional.
   Regular las emociones es algo más que simplemente alcanzar satisfacción con los sentimientos positivos y tratar de evitar y/o esconder nuestras emociones más nocivas. Supone ir más allá, y percibir, sentir y vivir nuestro estado afectivo, sin ser sometido por él, de forma que no llegue a interferir nuestra forma de razonar, ni que se convierta en una mera reacción. Cuando hayamos recibido el estimulo de la emoción hemos de decidir de forma adecuada y consciente, cómo queremos hacer uso de tal información, de acuerdo a nuestro contexto social y cultural, para conseguir alcanzar un pensamiento claro y eficaz y no basado en una reacción irracional. ↓ 





   Una persona con dominio de sus emociones posee la capacidad de elegir de forma adecuada los pensamientos a los que va a prestar atención con objeto de no dejarse llevar por reacciones descontrolada de sus primeros impulsos e, incluso, aprende a crear pensamientos alternativos y adaptativos para controlar posibles alteraciones emocionales. Una regulación efectiva también da la capacidad para tolerar la frustración y poderse sentir tranquilo y relajado ante metas que se planteen como difíciles de alcanzar.
   También es importante la habilidad inherente para valorar nuestras prioridades y conseguir así la automotivación, dirigiendo nuestra energía hacia la consecución de los objetivos, afrontando positivamente los obstáculos encontrados para alcanzar nuestras metas, situándonos en un estado de búsqueda, constancia y entusiasmo.


   Las emociones que se basan en sentimientos o procesos de pensamiento, tales como (el rencor, la ansiedad, la tristeza, etc.), que nos pueden hacer reaccionar de forma no adecuada, pueden ser controladas y cambiadas. La actitud positiva, también llamada optimismo, tiene mucho que ver con los principios de la Inteligencia Emocional y es un aspecto clave, en el ámbito intrapersonal, con importantes repercusiones en el interpersonal. La persona optimista e inteligente es capaz de darse cuenta de que está en una situación de crisis, aunque esa circunstancia ni le paraliza, como al pesimista, ni le hace quedarse a la esperar de que la solución venga milagrosamente como lo hace el optimista “común”. El inteligente reflexiona y asume su propia responsabilidad sobre la situación, buscando alternativas de solución. 
   - La inteligencia intrapersonal, formada por una serie de competencias, determina el modo en cómo nos relacionamos con nosotros mismos, lo cual comprende la conciencia o la capacidad de reconocer y entender, en uno mismo, las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y también en nuestras actividades laborales. Según el grado de inteligencia intrapersonal de que dispongamos, será nuestra autorregulación o habilidad de controlar nuestras propias emociones y reacciones, para así adecuarlo al objetivo de responsabilizarnos de nuestros propios actos, pudiendo pensar antes de actuar y evitar los juicios prematuros. También depende de esta inteligencia la auto-motivación o habilidad de estar en un continuo estado de búsqueda y persistencia para la consecución de los objetivos, haciendo frente a los posibles problemas que surjan, dándole soluciones.
   - La Inteligencia interpersonal determina la empatía o habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, llegando a ponerse en su lugar y respondiendo adecuadamente a sus reacciones emocionales. También establece las habilidades sociales que conforman el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influenciar a las personas. ↓



    La inteligencia emocional no es sólo una cualidad individual. Las organizaciones y los grupos poseen su propio aprendizaje emocional, determinado en gran parte por la habilidad en inteligencia emocional de sus líderes. Conocer una serie de habilidades con respecto a la inteligencia emocional nos permite ser más libres y poder alcanzar nuestros objetivos. El conocimiento de las emociones se apoya en la habilidad más básica, que es comprenderse bien a sí mismo: Es producto de la filosofía de la vida, de los principios, valores, criterios y creencias; así como del temperamento y del carácter, de la persona. 




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- Día Mundial del Síndrome de Asperger, sin inteligencia emocional ni social
Madrid, El Mundo, 20 febrero 2912: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/02/18/noticias/1329574407.html
- Regulación, autorregulación y otros conceptos relacionados: http://www.mundoasperger.com/2017/07/regulacion-autorregulacion-y-otros.html