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22/2/17

Las teorías de Lorna Wing sobre el continuo autista.




Judith Gould y Lorna Wing en los años 70 llegaron a la conclusión de que existe un continuo autista y en 1981 Lorna Wing usó el término “síndrome de Asperger” por primera vez, para describir a un subgrupo de pacientes dentro del continuo autista.e Lo usó en la revista Psychological Medicine, editada por la prestigiosa Universidad de Cambridge. El artítulo se titulaba "Síndrome de Asperger: un informe clínico". Gracias a ella el término llegó a ser usado ampliamente en el mundo de habla inglesa también, en donde los estudios de Hans Asperger habían sido ampliamente ignorados.

Lorna Wing. Psiquiatra e investigadora de autismo. 7 de octubre de 1928 - 6 de junio de 2014.
"Lorna Wing fue la primera persona que uso el término Síndrome de Asperger en un artículo publicado en 1981. Ella describía a un grupo de niños y adultos que tenían unas características muy parecidas en sus habilidades y conducta a la descrita originalmente por el pediatra vienés Hans Asperger que, en su tesis doctoral, publicada en 1944, describe cuatro chicos con unas habilidades sociales, lingüísticas y cognitivas nada habituales. Asperger usó el término “psicopatología autista” para describir lo que consideraba una forma de desorden de la personalidad. Es interesante que usaba el término “autista” al igual que su compatriota Leo Kanner, quien había publicado en los Estados Unidos otra descripción de niños autistas. Ambos autores describieron modelos similares de síntomas y usaron el mismo término. (...) Lorna Wing se interesó por algunos niños que, teniendo las clásicas características autísticas cuando eran muy pequeños, desarrollaban un lenguaje fluido y un deseo de socializarse. Por un lado progresaban mas allá de los diagnósticos del autismo clásico (de acuerdo con los criterios de los trabajos de Kanner) y, por otro lado, tenían todavía grandes problemas con las destrezas sociales más complicadas y la conversación. Estos niños tenían un parecido mucho más exacto a las primeras descripciones de Hans Asperger." Tony Atwood en Síndrome de Asperger. Una Guía para Padres y Profesionales; libro que puede descargar AQUÍ



Lorna Wing describió en 1983 las principales características clínicas del síndrome de Asperger como: 

   - Carencia de empatía. 
   - Interacción ingenua, sencilla, inapropiada y de una sola dirección. 
   - Sin amigos o con muy poca habilidad para tener amigos. 
   - Lenguaje pedante y repetitivo. 
   - Comunicación no verbal muy pobre. 
   - Intensa absorción por determinados temas. 
   - Movimientos torpes y poco coordinados, además de posturas extrañas.
Publicó una revisión del trabajo de Asperger describiendo el síndrome con el objetivo de extender los límites diagnósticos del autismo, incluyendo justo a ese grupo de personas que manifiestan un trastorno social primario de naturaleza autista pero que no cumplen la totalidad de criterios diagnósticos del autismo. 
Estas personas, las que tendrían el síndrome de Asperger, se caracterizarían por tanto por:
   1. Una interacción social inapropiada con rasgos ingenuos y unipolares. No hay empatía ni reciprocidad. La capacidad para hacer amigos se encuentra muy limitada y en algunos casos es incapaz de establecer lazos afectivos.
   2. Habla: no se observa retraso en su inicio; sin embargo el contenido es extraño, pedante y estereotipado. La comunicación verbal es poca o nula. Se pueden observar voz monótona, gestos inapropiados o poca expresión facial.
   3. Presentan resistencia al cambio y gusto por actividades repetitivas. 

   4. Sus movimientos o posturas son extraños y mal coordinados. En algunas ocasiones, sus movimientos son estereotipados.
   5. Presentan buena memoria de repetición, intereses especiales y muy limitados

Con los años se han revisado a conciencia estas afirmaciones de Wing descubriéndose que no son así exactamente pero de esta forma es como ella las describió en su momento. Si quiere conocer una revisión crítica lea el artículo publicado en este mismo blog el 4 de Mayo de 2018 bajo el título "Una revisión crítica a las teorías de Lorna Wing sobre el continuo autista"
Ilustración de Juan Pablo Camargo Velez

La hipótesis de un continuo autista fue propuesta por Wing para recoger y explicar los distintos grados de afectación en la interacción social, la comunicación y la imaginación, de modo que en un extremo del continuo se situaría el desarrollo normal y en el otro extremo el autismo clásico (o síndrome de Kanner). Con esta aportación se empieza a considerar el autismo como un continuo en el que se altera cualitativamente un conjunto de dimensiones: los trastornos de la relación social; el trastorno de la comunicación y la falta de flexibilidad mental. Gracias a Wing el Asperger se ha ubicado entre los trastornos del desarrollo en general y en el espectro del trastorno autista en particular. De acuerdo a su hipótesis las personas con SA no presentarían problemas en uno de los tres elementos de la tríada (las dificultades de comunicación y lenguaje) y tendrían un desarrollo cognoscitivo conservado. Habría afectación, no obstante, en la interacción social  y por la aparición de un modelo restringido de actividades e interés. 




El síndrome de Asperger fue oficialmente reconocido en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) en su cuarta edición, en 1994. Este manual , que se usa a nivel internacional para el diagnóstico de enfermedades y problemas psicológicos, psiquiátricos y mentales, se revisa con cierta regularidad, ya que constantemente se describen nuevos trastornos, y está actualmente en su quinta edición, en la que la categoría de “síndrome de Asperger” ha desaparecido como entidad diferenciada pasando a formar parte de los trastornos del espectro autista (TEA) en los que el nivel de afectación y las ayudas que se requieran determinarán la gravedad del trastorno (nivel1, nivel 2 o nivel 3). La anterior edición del citado manual diagnóstico recogía como trastornos diferentes, pero agrupados en la categoría de “trastornos generales del desarrollo,” el Asperger, el autismo de Kanner, el síndrome de Rett, el desintegrativo infantil y el trastorno general del desarrollo no especificado y, por ello, se aproximaba más a la clasificación internacional de la Organización Mundial de la Salud, conocida como CIE, que en su actual edición (la décima) agrupa bajo un epígrafe genérico de Trastornos Generales del Desarrollo (TGD) el autismo infantil; al autismo atípico; el síndrome de Rett; otros trastornos desintegrativos de la infancia; el trastorno hipercinético con retraso mental y movimientos estereotipados; el síndrome de Asperger; otros trastornos generalizados del desarrollo y el trastorno generalizado del desarrollo sin especificación. Para el CIE-10 los trastornos generales del desarrollo (que aparecen con el código F84) se definen como un grupo de trastornos caracterizados por alteraciones cualitativas de las interacciones sociales recíprocas y modalidades de comunicación así como por un repertorio de intereses y de actividades restringido, estereotipado y repetitivo. 
   De forma general se considera que los trastornos autistas presentan importantes alteraciones en la comunicación verbal y en la interacción social aunque específicamente el SA presenta poca alteración verbal y mucha en la interacción social. El DSM establecería que las diferencias entre las personas con SA y con AAF serían, pues, de tipo cuantitativo, relacionadas con el nivel de funcionamiento o con la severidad de los síntomas, pero no de tipo cualitativo. 
Estas anomalías responden a la asociación de síntomas conocida con el nombre de Tríada de Wing: trastornos de la comunicación verbal y no verbal, trastornos de las relaciones sociales y áreas de interés restringidas y/o conductas repetitivas ; distinguiendo el síndrome de Asperger de otros trastornos autísticos la riqueza de vocabulario, la dificultad que estas personas parecen tener en la comprensión de cómo los demás piensan o sienten y, más raramente, la coexistencia del desorden con cierta torpeza de movimientos; y compartiendo con esos otros trastornos la dificultad en la comunicación de sentimientos y el fracaso en entender las manifestaciones no verbales de los otros.



LIBROS DE LORNA WING:

1964, Autistic Children
1966, Physiological Measures, Sedative Drugs and Morbid Anxiety, with M.H. Lader
1969, Children Apart: Autistic Children and Their Families
1969, Teaching Autitistic Children: Guidelines for Teachers
1971, Autistic Children: a Guide for Parents
1975, Early Childhood Autism: Clinical, Educational and Social Aspects (editor)
1975, What is Operant conditioning?
1988, Aspects of Autism: Biological Research (editor)
1989, Hospital Closure and the Resettlement of Residents: Case of Darenth Park Mental Handicap Hospital
1995, Autistic Spectrum Disorders: an Aid to Diagnosis
1996, The Autistic
 Spectrum: a Guide for Parents and Professionals
2002, Smiling at Shadows: a Mother's Journey Raising an Autistic Child (with Junee Waites, Helen Swinbourne).



OTROS DOCUMENTOS DE LORNA WING:
- Wing, L. & Gould, J. (1979), "Severe Impairments of Social Interaction and Associated Abnormalities in Children: Epidemiology and Classification", Journal of Autism and Developmental Disorders, 9, pp. 11-29.
- Wing, L. (1980). "Childhood Autism and Social Class: a Question of Selection?", British Journal of Psychiatry, 137, pp. 410-417.
- Wing, L. (1981), "Asperger's Syndrome: a Clinical Account", Psychological Medicine, 11, pp. 115-130.
- Burgoine, E. & Wing, L. (1983), "Identical triplets with Asperger's Syndrome", British Journal of Psychiatry, 143, pp. 261-265.
- Wing, L. and Attwood, A. (1987), "Syndromes of Autism and Atypical Development", in Cohen, D. & Donnellan, A. (eds.), Handbook of Autism and Pervasive Disorders, New York, John Wiley & Sons.
- Wing, L. (1991), "The Relationship Between Asperger's Syndrome and Kanner's Autism", in Frith, U. (ed.), Autism and Asperger Syndrome, Cambridge, Cambridge University Press.
- Wing, L. (1992), "Manifestations of Social Problems in High Functioning Autistic People", in Schopler, E. & Mesibov, G. (eds.), High Functioning Individuals with Autism, New York, Plenum Press.


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BIBLIOGRAFIA Y FUENTES:
-  Autores: Brenda Smith Myles y Richard L. Simpson. Extraído del libro: "Sindrome de Asperger- Guia para educadores y padres". Ed. Pro-ed, Traducción para uso interno de la Página Autismo-España: Cristina Fanlo.
- Mundo Asperger y otros mundos. sacha Sánchez-Pardíñez, Valencia, España, 2016.
Síndrome de Asperger. Una Guía para Padres y Profesionales; de Tony Attwood que puede descargar AQUÍ
- Lorna Wing. 1981. Síndrome de Asperger: un informe clínico, en Psychological Medicine, revista de la universidad de Cambridge.

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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