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14/2/17

La importancia de distinguir un trastorno del espectro autista (TEA) de un trastorno específico del lenguaje (TEL).



Varios trastornos neurológicos conducen a problemas de lenguaje en niños por lo que es necesario descartarlos antes de hacer un diagnóstico de trastorno específico del lenguaje (TEL). No debe encontrarse evidencia de lesiones cerebrales focales, traumatismo craneoencefálico, parálisis cerebral o trastornos convulsivos. Estos criterios de exclusión descartan grupos de niños que anteriormente habían caído en la categoría de disfasia del desarrollo. (Los niños incluidos en dicha categoría presentaban lesión cerebral difusa o síndrome de Landau-Kleffner).
Es importante considerar el lenguaje en el contexto del desarrollo cognitivo y afectivo de modo que la patología del lenguaje es un campo en el que distintas disciplinas necesitan trabajar juntas (psicología, neurología, pedagogía, lingüística, psiquiatría, etc.). El lenguaje no se debe contemplar aislado de otros aspectos del desarrollo del niño. Hay niños que presentan dificultades en la comunicación y en quienes es difícil definir el diagnóstico de trastorno específico del lenguaje y no de trastorno del espectro autista. Por lo tanto se plantea la necesidad de aplicar cuestionarios a los padres acerca del comportamiento, la comunicación y las relaciones sociales de los niños, así como cuestionarios de evaluación en el consultorio sobre conductas de los niños y cuestionarios para los maestros que permitan una distinción más clara entre TEA y TEL. Además, la variada sintomatología y heterogeneidad que caracterizan el TEL hace patente la necesidad de hacer subgrupos, no sólo para precisar la descripción del fenotipo sino además para facilitar una identificación e intervención tempranas.
Cuando nos referimos al espectro autista estamos hablando de un conjunto de trastornos en el que coexisten tres grupos de manifestaciones:
- Trastorno de la relación social.
- Trastorno de la comunicación, incluyendo comprensión del lenguaje y capacidad de expresión.
- Falta de flexibilidad mental, que condiciona un espectro restringido de conductas y una limitación en las actividades que requieren cierto grado de imaginación.
Las semejanzas en las características del lenguaje entre los niños con TEA y los niños con trastornos específicos del lenguaje receptivo son evidentes. Se sabe que en los niños el TEL afecta a sus relaciones con el entorno, el conocimiento y el aprendizaje porque tienen dificultad para comunicar deseos, necesidades, afectos, planes, etc. Por tanto las similitudes entre ambos trastornos son muchas.


Se han realizado diferentes estudios comparativos del funcionamiento en comunicación y lenguaje en los niños con TEA y los niños con TEL y algunos autores defienden la hipótesis de que la atención conjunta se relaciona con el desarrollo del juego, de las respuestas emocionales más complejas y de las habilidades de relación. Así mismo, se ha planteado que el desarrollo de capacidades de atención conjunta resulta un hito importante para el posterior desarrollo del lenguaje. Al comparar estos aspectos entre ambos grupos, los niños con autismo presentan menor atención dirigida hacia objetos y hacia el adulto que los niños con TEL.
En relación al uso de símbolos los niños con autismo muestran menor uso de vocalizaciones para expresar intenciones en etapas tempranas del desarrollo del lenguaje, cuando se comparan con niños con TEL. Del mismo modo, los niños con autismo no utilizan otros gestos simbólicos convencionales (señalar, saludar con la mano, negar con la cabeza, etc.), a diferencia de los niños con TEL. Además, los niños con autismo no suelen compensar la ausencia de lenguaje con otras modalidades de comunicación no verbal como los gestos.
La clasificación de los TEL que más se usa es la de Rapin y Allen que reconocen los siguientes subtipos:
1. Trastornos de la vertiente expresiva:
- Dispraxia verbal: Incapacidad masiva de fluencia Articulación muy afectada, incluso ausencia completa del habla. Comprensión normal o muy próxima a lo normal.
- Trastorno de la programación fonológica: Habla fluente, pero difícilmente inteligible. Comprensión normal o casi normal.
2. Trastornos que afectan a la comprensión y la expresión:
- Déficit mixto receptivo-expresivo o trastorno fonológico sintáctico: Fluidez verbal perturbada. Articulación del habla alterada. Expresión limitada. Sintaxis deficiente, frases cortas, omisión de palabras funcionales, agramatismo. Comprensión deficiente en grados diversos.
- Agnosia auditivo verbal o sordera verbal: Comprensión del lenguaje gravemente afectada, incluso ausente. Expresión limitada a frases cortas o palabras únicas o totalmente ausente. Articulación alterada. Fluidez verbal perturbada.
3. Trastornos del proceso central de tratamiento y de la formulación
- Déficit semántico pragmático: Habla fluente, a menudo logorreica. Articulación normal Estructura gramatical de las frases normal. Modos de conversación aberrantes. Comprensión deficiente de los enunciados complejos (preguntas abiertas).
- Déficit léxico sintáctico: Habla fluente, con ocasional seudotartamudez por dificultad de evocación. Articulación normal. Jerga fluente (en el niño pequeño). Sintaxis inmadura, dificultad para formulaciones complejas Comprensión de enunciados complejos deficiente (preguntas abiertas).
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Imagen de Lic. Guadalupe Romero Garcia
Con frecuencia, al observar a niños pequeños con TEL mixto (cuando está afectada la comprensión y la expresión) aparecen asociadas grandes dificultades de atención al lenguaje. Esto se relaciona con las conductas de desconexión, escasa duración en la interacción y problemas de conducta. Sin embargo, frecuentemente utilizan estrategias comunicativas no verbales para compensar sus dificultades, como son la expresión facial, las miradas de referencia conjunta y los gestos (como señalar para pedir y para compartir).
Sin embargo el trastorno específico del lenguaje es un trastorno que afecta el lenguaje expresivo y receptivo (en ausencia de deterioros neurológicos, retraso mental, trastornos de la conducta o de privación ambiental).


El TEL es un trastorno específico del desarrollo, esto es, que afecta a un único dominio, en este caso al lingüístico. Si el perfil lingüístico del TEA y del TEL es el mismo o diferente ocupa gran parte del interés investigador actual, aunque parece claro que el trastorno lingüístico central en el autismo es de tipo pragmático, siendo más variables los trastornos que afectan al plano formal del lenguaje (todo lo contrario a los que sucede en el TEL).
Se sabe que en los trastornos específicos del lenguaje puede haber casos que afectan especialmente a la estructura del lenguaje, otros que se manifiesten principalmente en el uso del lenguaje, mientras que también puede haber casos con funcionamiento deficitario, en mayor o menor grado, tanto en la estructura como en el uso. Por tanto, en función de los resultados de distintas investigaciones el trastorno semántico-pragmático o trastorno pragmático del lenguaje sería un tipo de TEL en el que las principales dificultades lingüísticas estarían referidas a las dimensiones de contenido y uso comunicativo del lenguaje.

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La comunicación del niño se considera atrasada cuando el niño está notablemente retrasado en comparación a sus compañeros en la adquisición de destrezas del habla o lenguaje.
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El autismo no sólo presenta trastornos referidos a aspectos formales del lenguaje (sintaxis, léxico, fonología, prosodia), sino que el uso social o comunicativo del mismo también suele estar alterado. Varios autores e investigadores han hecho notar que muchos niños con alteración semánticopragmática, a los cuales de ningún modo se les habría considerado con autismo en una valoración superficial, sometidos a un análisis minucioso evidenciaban problemas de relación social que los podían aproximar al Asperger o al trastorno general del desarrollo no especificado. De aquí que comparar el TEL el autismo sea especialmente interesante, puesto que en el autismo se conjuga la alteración lingüística con la alteración en la relación social, sustentada en una dificultad para interpretar el pensamiento del interlocutor.

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El trastorno específico del lenguaje es un trastorno que afecta el lenguaje expresivo y receptivo (en ausencia de deterioros neurológicos, retraso mental, trastornos de la conducta o de privación ambiental).
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Fuentes: - Fernando Mulas ed., "Bases biológicas del lenguaje." Thierry Deonna, Schlumberger, Crespo-Eguílaz, Etchepareborda, López-Lázaro, Ortiz-Alonso, Maestú, Fernández-Lucas, Amo, Campo, Capilla-González, Castaño y Narbona.
- "Trastorno específico del desarrollo del lenguaje: una aproximación teórica a su diagnóstico, etiología y manifestaciones clínicas" de R. Castro-Rebolledo, M. Giraldo-Prieto, L. Hincapié-Henao, F. Lopera, D.A. Pineda.
- "Comunicación y lenguaje en el espectro autista: el autismo y la disfasia." De J. Martos , R. Ayuda.
- "Del trastorno específico del lenguaje al autismo." De E. Mendoza y J. Muñoz.
- Biblioteca Brincar por un autismo feliz:https://www.facebook.com/biblotecabrincar/
- MuNDo AsPeRGeR:http://www.mundoasperger.com/2012/07/trastornos-del-lenguaje-tel.html?m=1
- "El trastorno semántico-pragmático", en Mundo Asperger y Otros Mundos, 2016, Sacha Sánchez-Pardíñez. http://goo.gl/alerts/KQOtv
- El desarrollo del lenguaje en los Trastornos del Espectro Autista. Lic. Guadalupe Romero Garcia. https://es.slideshare.net/annymiranda11/el-desarrollo-del-lenguaje-en-el-trastorno-del-desarrollo-generalizado






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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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