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10/2/17

Cinco tipos de acoso escolar.






   Nadie se merece ser acosado ni ir a la escuela a pasarlo mal o a tener miedo. El clima en la escuela ha de ser de confianza y colaboración y eso depende tanto de los docentes como de la educación que los padres y madres damos a nuestros hijos. Es muy importante educar para que los niños vean al otro como un semejante que tiene derecho a tener gustos diferentes, vestir como quiera, disfrutar de actividades que no sean populares, etc.



  "Bullying" es una palabra anglosajona que se ha puesto de moda para referirse al acoso escolar y/o intimidación de un abusador sobre una víctima dentro del ámbito escolar. Hasta el momento se han tipificado 6 tipos de acoso, dándose frecuentemente situaciones de varios tipos de acoso contra la misma víctima durante mucho tiempo: meses, todo un curso escolar e incluso varios años. Los seis tipos de acoso referidos serían el físico, psicológico, verbal, sexual, social y ciberacoso o ciberbullying. La exposición repetida al acoso por parte de la víctima puede traer consigo consecuencias graves a nivel psicológico. En este caso existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro y son acciones que dañan la autoestima de la víctima y fomentan su sensación de temor, con el problema añadido que son las más difíciles de detectar por parte de profesores o padres porque son formas de acoso o exclusión que se llevan a cabo a espaldas de cualquier persona que pueda advertir la situación. Frecuentemente, los agresores utilizan el acoso psicológico con el fin de subrayar, reforzar o resaltar acciones llevadas a cabo con anterioridad, manteniendo así latente la amenaza. Incrementan la fuerza del maltrato, pues el acosador exhibe un poder mayor al mostrar que es capaz de amenazar aunque esté presente una figura de autoridad. En el agredido aumenta el sentimiento de indefensión y vulnerabilidad pues percibe esta situación como una amenaza que tarde o temprano se materializará de manera más contundente. Pretende aislar al niño o joven del resto del grupo, ignorándole y excluyéndole del resto. Este tipo de acoso se da siempre en los otros cinco, es consustancial a ellos, por eso nuestra clasificación habla de CINCO y no de seis tipos de acoso escolar. No obstante, si quieres saber sobre los tipos de acoso que existen, cuáles son los factores de riesgo y cómo detectarlo y prevenirlo, recomendamos la guía “Bullying en el aula”. ↓



    El acoso es un fenómeno que puede manifestarse por distintas causas (personales, familiares o escolares) y puede darse en cualquier centro educativo aunque parece haber más riesgo en los centros grandes que en los pequeños (por la dificultad en la vigilancia cuando la afluencia de alumnos es muy alta). Está muy extendida creencia que el acoso se da con más frecuencia en centros escolares situados en las zonas y barrios más desfavorecidas desde un punto de vista socio económico pero lo cierto es que el acoso escolar no hace distinciones sociales, ni de sexo. Según el Centro Nacional Contra el Bullying (NCAB, por sus siglas en inglés) el acoso puede clasificarse como verbal, físico, social/relacional, cyberbullying o acoso carnal.
  - El acoso escolar verbal se caracteriza porque el acosador expresa palabras crueles, insultos, amenazas, intimidación, bromas y frases excluyentes sobre la apariencia, la condición sexual, la etnia, la raza o la discapacidad de la víctima. Los niños acosados pueden mostrarse ausentes, malhumorados o mostrar un cambio de apetito o problemas y disfunciones alimenticias. Son acciones no corporales con la finalidad de discriminar, difundir chismes o rumores, realizar acciones de exclusión o bromas insultantes y repetidas del tipo poner apodos, insultar, amenazar, burlarse, reírse de los otros, generar rumores de carácter racista o sexual, etc. Es más utilizado por algunas chicas a medida que se van acercando a la adolescencia.
  - El acoso físico, por otro lado, se caracteriza por un comportamiento agresivo e intimidatorio por parte del acosador, que incluye patadas, golpes, zancadillas, bloqueos o empujones. Es la forma más conocida de acoso. Los padres pueden detectar si su hijo está sufriendo acoso escolar físico porque suele dejar marcas en el cuerpo de la víctima como cortes, moratones, ropa rota, etc. Además, la víctima, por lo general, tiende a quejarse frecuentemente de dolores de cabeza o de barriga.
  - El acoso social o relacional es más complicado de detectar. El objetivo suele ser que la víctima no forme parte de un grupo. En estos casos es frecuente que la víctima muestre cambios de humor, evite los grupos de compañeros y esté sola más de lo normal. Este tipo de acoso o rechazo lo sufren con más frecuencia chicas que chicos, pretende aislar al niño o joven del resto del grupo y puede ser directo: excluir, no dejar participar a la víctima en actividades, sacarlos del grupo o indirecto: ignorar, tratar como un objeto, como si no existiera o hacer ver que no está ahí.
  - El ciberacoso o "cyberbullying" es un fenómeno que se caracteriza por el acoso o la intimidación producida a través de las redes sociales, mensajes de texto y correos electrónicos. A través del medio digital el acosador difunde falsos rumores, mentiras, amenazas, comentarios sexistas o racistas, causando un enorme malestar y problemas psicológicos y emocionales en la víctima. Se detecta porque se suele mostrar triste y ansiosa después de haberse conectado a Internet. La búsqueda de popularidad sumada a la disponibilidad y accesibilidad de la red, el descubrimiento de la propia sexualidad, la necesidad de transgredir e incluso la soledad de los jóvenes, junto a la impunidad que brinda la web, aumenta la incidencia de los casos de ciberacoso. Con la implementación de las nuevas tecnologías cada vez es más frecuente este tipo de actos. Es un tipo de acoso muy grave y preocupante por la gran visibilidad y alcance que se logra de los actos de humillación contra la víctima y el anonimato en que pueden permanecer los acosadores. Los canales son muy variados: mensajes de texto en móviles, tablets y ordenadores,  páginas web y blogs,  juegos on line, correos electrónicos, chats, encuestas on line de mal gusto, redes sociales, suplantación de identidad para poner mensajes, etc. El contenido del acoso va desde los típicos insultos a montajes fotográficos o de vídeo de mal gusto, imágenes inadecuadas de la víctima tomadas sin su permito, críticas respecto al origen, religión, el nivel socioeconómico de la víctima o de sus familiares y amigos, etc.
   - El acoso sexual o carnal es el más complicado de detectar. Muchas personas se niegan a aceptar que haya niños que realicen este tipo de acoso que se caracteriza por comentarios machistas u obscenos, por tocar a la víctima en lugares íntimos o presionar a ésta para que haga algo que no quiere (por ejemplo, ver películas para adultos). Se presenta un asedio, inducción o abuso sexual o referencias malintencionadas a partes íntimas del cuerpo de la víctima. Incluye el bullying homófobo, que es cuando el maltrato hace referencia a la orientación sexual de la víctima por motivos de homosexualidad real o imaginaria. Esta clase de acoso es muy traumática y puede causar graves problemas psicológicos o marcar para siempre las relaciones íntimas y afectivas de la víctima. Generalmente la víctima no expresará lo que le ocurre pero evitará situaciones en las que pueda encontrarse con el acosador. Por ejemplo, no asistiendo la escuela. ↓



   Debemos anotar que no toda burla es acoso, como tampoco lo es pelearse ocasionalmente con un compañero. Discusiones ocasionales, pequeñas peleas y la oportunidad de equivocarnos y pedir disculpas forman parte del aprendizaje natural. Esas situaciones, aunque sea preferible evitarlas, nos permiten aprender a tolerar la frustración, acostumbrarnos a compartir reconocer afectos y preferencias... y eso no es acoso o bullying. Hablamos de acoso cuando la intención de quien agrede es humillar, avergonzar, exponer, aislar, excluir, asustar, hacerle creer al otro que no vale y la conducta es repetitiva y se prolonga en el tiempo. Por lo general las víctimas no hablan del acoso que sufren pero muestran (con su expresión de las emociones, con su cuerpo, con sus hábitos, con sus relaciones con los demás) que están atravesando una situación de este tipo. Los niños y niñas acosados cambian de conducta, empiezan a tener bajo rendimiento escolar, dificultades para dormir o para alimentarse... La consecuencia más frecuente del acoso escolar es la disminución del rendimiento escolar, debido a un cambio en el comportamiento habitual de los chicos y chicas, y este efecto negativo afecta tanto a la víctima como al acosador y, a veces, también a los escolares que favorecen estos actos jaleando y animando las acciones o con una actitud totalmente pasiva.


    Las víctimas de acoso escolar pueden sufrir distintos efectos psicológicos negativos que permanecen, según algunos estudios, hasta 40 años después de haber sido víctima de acoso, lo que nos debe hacer reflexionar sobre el grave impacto psicológico del acoso en el resto de la vida de la persona afectada. Los efectos negativos en la salud física y psíquica detectados en víctimas de acoso incluyen estrés, ansiedad, depresión, somatizaciones físicas, problemas de socialización, dificultades para encontrar y mantener un empleo en la edad adulta e incluso tendencias suicidas. Ningún niño o niña se hace fuerte por soportar las agresiones y el hostigamiento de los demás, al contrario, van a poder defenderse en la adultez en tanto sean felices en la infancia. Por eso hay que pensar en educar a los peques para que no disfruten lastimando al otro. Quien sufre cualquier forma de acoso escolar puede tener problemas para dormir, pide no ir al colegio, etc. Padres, docentes, profesionales y comunicadores tenemos la responsabilidad de educar a los niños, conocer sus demandas y necesidades y responder a ellas. No se trata sólo de enseñar a defenderse: hay que enseñar a no atacar. Por otro lado, buscar en la víctima causas que justifiquen los ataques de los otros agrava el problema (no lo soluciona), porque quien sufre las burlas, el desprecio, el rechazo o la humillación no es el culpable y nada puede justificar que los otros abusen de él/ella. Las víctimas de acoso escolar presentan estrés no solo durante la época escolar sino también años después. Esa es la prueba. Hay estudios que han detectado, incluso, que las víctimas de acoso en la infancia tienen una mayor probabilidad de sufrir trastornos en la edad adulta como la agorafobia, el trastorno de ansiedad generalizado o crisis de pánico, así como las depresión y aislamiento social o trastornos psicosomáticos. Además, las víctimas de acoso en la escuela presentan, estadísticamente, peores indicadores en lo que refiere a su calidad de vida familiar y un peor desempeño en sus habilidades sociales y comunicativas. En casos extremos el acoso escolar ha conducido al suicido a algunas víctimas y sus perniciosos efectos para la salud física, mental y emocional del individuo pueden llegar a cronificarse acompañando a la víctima durante toda su vida. Si quieres conocer cuáles son los efectos del bullying en la víctima y el agresor, te recomendamos la lectura del artículo: “Bullying: consecuencias en la víctima y el agresor“. ↓ 



   En en perfil del acosador a menudo se identifica una baja autoestima de modo que, con el proceso de acoso, sentirse superior al acosado sería una manera de suplir esa sensación. Es muy importante para acabar con este fenómeno crear espacios de igualdad en los colegios, convertir las escuelas en lugares de participación e intercambio, en lugares en los que se construyan fuertes vínculos entre los alumnos y lazos de amistad duraderos basados en el respeto y la aceptación de las diferencias. Enseñemos a nuestros hijos a ser justos, solidarios, y a ayudar a sus compañeros. El origen de la violencia de los niños acosadores podría encontrarse también en el modelo de padre agresivo o por otras causas de índole familiar como la tensión económica, la mala relación entre los progenitores, la ausencia de reglas de convivencia, etc. Es por eso que también forma parte de la educación familiar, y de la influencia de los progenitores, la evolución social necesaria para acabar con los procesos de rechazo, acoso y discriminación. Con independencia del tipo de acoso el perfil del acosador suele ser el de una persona físicamente fuerte, impulsiva, dominante, con conductas antisociales y con una ausencia total de empatía con sus víctimas.


   Aumenta el acoso escolar y la violencia por diversión.
  Según el último estudio de Save the Children solo en Madrid la violencia entre iguales (el acoso escolar) golpeó en 2016 a 179 niños y niñas.
En su artículo titulado "Bullying: un miedo de muerte" la psicóloga y periodista Henar L. Senovilla afirma que las causas que pueden hacer aparecer el acoso escolar son incalculables, que el acoso escolar tiene muchas formas de manifestarse y que ocasiona perjuicios ilimitados. Por eso sería recomendable incorporar la psicología como una especialidad más, en el campo de la orientación, para apoyar al equipo de dirección y a tutores de los centros educativos en prevención de violencia y en la promoción de la convivencia pacífica. Atendiendo a esa demanda el psicólogo José Antonio Luengo advierte en una entrevista del aumento del acoso escolar y de la violencia por diversión. Luengo es autor de la publicación gratuita ‘Ciberbullying, prevenir y actuar’, un proyecto de Atresmedia y el Colegio de Psicólogos de Madrid, y es un psicólogo convencido de que los adolescentes están normalizando las situaciones de violencia porque, entre otras cosas, pasan mucho tiempo solos y porque tienen acceso sin control adulto a redes e Internet. Es uno de los expertos que han colaborado en la elaboración de los materiales que ofrece la nueva web de convivencia de la Comunidad de Madrid y autor del blog "Educación y Desarrollo Social" en el que recomienda invertir más en convivencia y conciliación familiar.











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Referencias bibliográficas y otras fuentes:
- Proyecto Bullying: http://www.cuatro.com/proyectobullying/contenido-extra/proyecto-bullying-acoso-escolar-agresor-hijo-padres_0_2331525457.html
- Asperga, jornada organizada bajo el título "Asperger y adolescencia." 24 de Febrero en A Coruña. En "La Opinión de A Coruña":
http://www.laopinioncoruna.es/sociedad/2017/02/25/riesgos-redes-sociales-acoso-adolescentes/1156229.html
- Comunicado de Febrero de 2007 contra el acoso escolar a los niños afectados por el Síndrome de Asperger. La Federación Asperger España se adhiere a los principios reivindicativos de otros colectivos y asociaciones que luchan contra el acoso escolar y conforman la Plataforma de Iniciativa Ciudadana Contra la Violencia en la Escuela (PICAVE), para exigir a la Administración la aceptación y reconocimiento de la realidad del acoso escolar en España, y soluciones eficaces.
- Mobbing Escolar, (2007) I. Piñuel y A. Oñate.
- El problema del acoso escolar, en Síndrome de Asperger. Síndrome Invisible. Ed. Psylicom. Sacha Sánchez-Pardíñez. (2013). Páginas 107 a 113.
- El problema del acoso escolar:
http://www.mundoasperger.com/2015/06/el-problema-del-acoso-escolar.html
- De Acevedo, A. (2010). Alguien me esta molestando: el bullying. Ediciones B. Barri, F. (2006).
- S.O.S. Bullying: Prevenir el acoso escolar y mejorar la convivencia. Praxis, S.A. Norman K.J., Seiden J.A., Klickstein J.A., Han X., Hwa .LS., et al. (2015).
- Psicología y mente: https://psicologiaymente.net/psicologia/tipos-acoso-escolar-bullying por Jonathan García Allen. Cita una investigación realizada en 2014 en la la King’s College London, un estudio llevado a cabo en la Tufts University, un estudio de la Universidad Johns Hopkins, una investigación de la Universidad de Duke y un estudio de Claire Fox y Michael Boultonpublicado en la British Psychological Society.
- Consecuencias para la víctima y el agresor del bullying. Universidad Internacional de Valencia, VIU:
https://www.universidadviu.es/consecuencias-del-bullying-en-la-victima-y-el-agresor/
- Bullying, un miedo de muerte. Henar L. Senovilla:

http://www.asociacionrea.org/BULLYING/8_04_Documentos_Extensos/08.04.15.pdf
- Jose Antonio Luego, El acoso escolar ha adquirido mayor virulencia:

http://www.sociedadcivil.com/jose-antonio-luengo-el-acoso-escolar-ha-adquirido-mayor-virulencia-hoy-es-muy-alarmante-el-grado-de-violencia-por-diversion/
- Blog ‘Educación y Desarrollo Social’: https://blogluengo.blogspot.com.es/
- Entrevista a José Antonio Luengo, realizada por Agustina Sangüesa, sobre acoso escolar: http://www.sociedadcivil.com/jose-antonio-luengo-el-acoso-escolar-ha-adquirido-mayor-virulencia-hoy-es-muy-alarmante-el-grado-de-violencia-por-diversion/
Mundo Asperger y otros mundos. sobre el síndrome de Asperger y los trastornos comórbidos, Sacha Sánchez-Pardíñez, 2016, Valencia, España.





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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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