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12/9/16

Policía Nacional informa sobre ACOSO ESCOLAR




   Si eres víctima, busca ayuda:
   El periódico Levante-EMV informa de que la Policía Nacional pretende sensibilizar a todos en la importancia de frenar estas conductas violencias en las aulas. Para ello, los agentes especializados de Participación Ciudadana imparten charlas de prevención sobre estas y otras conductas en colegios de toda España, dirigidas tanto a alumnos como a padres y profesores, y que pueden ser solicitadas a través de participa@policia.es
   Entre los objetivos de los agentes especializados que acuden a los centros escolares está concienciar a los alumnos en las siguientes pautas:
   - Si eres víctima de algún tipo de acoso por parte de un compañero, cuéntaselo a un adulto: pide ayuda
   - No estás sólo: padres, profesores y, si fuera necesario -en casos constitutivos de delito o falta-, la Policía están contigo para frenar esa situación
   - Si como padre o profesor detectas que tu hijo o alumno muestra cambios de humor, está triste, huidizo, finge enfermedades para no ir al colegio o no tiene amigos, intenta hablar con él para saber qué ocurre y cómo poder intervenir
   - Se debe concienciar a la víctima de que no es inferior a nadie y crear pautas correctas para responder a las amenazas, humillaciones o maltrato del acosador
   - Si eres testigo de un caso de acoso: no seas cómplice. Tu silencio engrandece al maltratador y le ratifica en su conducta. Implícate y denuncia
   - Si recibes archivos, vídeos o fotos en las que se humilla a un compañero, o son de carácter íntimo y privado, no participes en su difusión: denuncia
   - Si crees que eres víctima de un delito o falta en tu centro escolar, o conoces a alguien que está siendo vejado o acosado por otros compañeros, puedes aportar tu información a la cuenta de correo de la Policía Nacional




   Para algunos niños la vuelta al cole  supone un auténtico trauma, son víctimas de acoso escolar. En ocasiones no es fácil determinar qué le está pasando a nuestr@ hij@, por lo que debemos comunicarnos con ellos, creando un clima de confianza, para tratar de averiguar cuál es el problema. Que el niñ@ se sienta cómodo para hablar de ello y pedir #AYUDA es una de las principales premisas. La víctima, tu hij@, debe saber que ante tal situación no está sólo, cuenta con sus padres, sus profesores y por supuesto con nosotros, la Policía.
Si como padre o profesor detectas que tu hij@ o alumn@ muestra cambios de humor, está triste, huidizo, finge enfermedades para no ir al colegio o no tiene amigos, intenta hablar con él/ella para saber qué ocurre y cómo poder intervenir. Debes hacerle saber que no es inferior a nadie, que el acoso escolar siempre es injusto y que NUNCA está justificado. Pedir ayuda es lo más correcto y recomendable.




   También es importante crear unas pautas correctas para responder a las amenazas, humillaciones o maltrato intentando evitar que se  ponga al nivel de los acosadores. Para ello es clave evitar situaciones innecesarias de conflicto y quedarse en zonas en las que haya niños y profesores que puedan verle y donde puede estar cerca de gente que le hace sentir bien, sus amigos.
Si se le acercan los niños que se meten con el/ella, debe tratar de mantenerse tranquil@ y no asustarse, sabiendo que si la situación lo requiere debe quejarse o pedir ayuda a los profesores.
Como padres/profesores también debemos ser conscientes de que algunos niños podrían ser testigos de este tipo de actitudes, por lo que debemos enseñarles a empatizar e implicarse para denunciar el acoso. También si reciben archivos, vídeos o fotos en las que se humilla a un compañer@, o son de carácter íntimo y privado, es MUY IMPORTANTE no participar en su difusión y denunciar, #NOALACOSOSESCOLAR




   El auge de las nuevas tecnologías, las aplicaciones como whastapp, Line o Snapchat, y la masificación en el uso de las #RRSS conlleva que cualquier pelea o enfrentamiento en un pasillo de colegio o en el patio del instituto sea rápidamente subido a la Red, se viralice su difusión, se magnifique y la victimización se perpetúe en el tiempo.


   Por ello desde la Policía han creado www.ciberexperto.org enfocada a niñ@s, padres y profesores, y cuya finalidad es la de aportar una visión positiva del uso seguro y responsable de Internet. En la página pueden solicitarse charlas en colegios enfocadas a  sensibilizar a los niños, mediante diferentes actividades, sobre los riesgos y problemas que se pueden encontrar en la Red e incluso podrán denunciar ciberacoso, suplantación de identidad, intrusión en la privacidad... 



    Si crees que tu hij@ es víctima de acoso escolar o simplemente conoces a alguien que está siendo vejado o acosado en clase, puedes aportar tu información a la siguiente cuenta de correo atendida por especialistas de la Policía Nacional seguridadescolar@policia.es



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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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