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24/2/16

Síndrome de BURNOUT.




La fatiga emocional hace referencia a un agotamiento mental relacionado con síntomas prolongados de estrés, ansiedad o depresión.
El síndrome de burnout se caracteriza por la sobrecarga. Cuando una persona está sobrecargada por encima de sus posibilidades aparece la respuesta al estrés. Cuando estamos demasiado tiempo bajo estrés y cansancio llega el agotamiento y nuestras mentes y nuestros cuerpos se niegan a continuar. Sería, pues, una respuesta al estrés prolongado que es causada por factores emocionales incluyendo la fatiga crónica, la ineficiencia y la negación de lo sucedido y los efectos psicológicos del síndrome de Bournout en la salud se presentarían como:
   - El estrés excesivo.
   - Fatiga.
   - Insomnio.
   - Un desbordamiento negativo en las relaciones personales o vida en el hogar.
   - Depresión.
   - Ansiedad.
   - El alcoholismo o abuso de sustancias.
   - Deterioro cardiovascular.
   - El colesterol alto.
   - Diabetes, sobre todo en las mujeres.
   - Infarto cerebral.
   - Obesidad.
   - Vulnerabilidad a las enfermedades.
   - Úlceras.
   - Pérdida de peso.
   - Dolores musculares.
   - Migrañas.
   - Desórdenes gastrointestinales.
   - Alergias.
  - Asma.
  - Problemas con los ciclos menstruales.
   La fatiga emocional es un síntoma que presenta el síndrome de burnout o "síndrome del quemado" que afecta a personas que han llegado a un nivel muy alto de desgaste físico y emocional. Sería la respuesta extrema al estrés crónico originado en el contexto (generalmente laboral, pero también del cuidador de crónicos y dependientes) y teniendo repercusiones de índole individual también afectaría a aspectos organizativos y sociales.
   La fatiga emocional ocurre cuando un individuo ha excedido su capacidad para soportar el estrés emocional prolongado. Es habitual que las personas que lo padecen no sean conscientes de sus síntomas pues, la desmotivación y el cansancio emocional, característicos de este fenómeno, provocan un comportamiento de evitación y rechazo hacia las propias emociones.
   Se puede prevenir y se puede tratar de manera que cualquier síntoma aminore o desaparezca. Lo mejor es consultar a un especialista y / o el médico que puede proporcionar el tratamiento más adecuado.
Entre los rasgos más característicos del síndrome de burnout se encuentran:
   - Falta de realización personal: disminución de la autoestima, frustración de expectativas y manifestaciones de estrés a nivel fisiológico, cognitivo y de comportamiento.
   - La falta de control. Una incapacidad de influir en las decisiones que afectan a su trabajo (horario, misiones o carga de trabajo, por ejemplo) que podrían conducir a agotamiento.
   - Expectativas laborales poco claras. Si no se está seguro sobre el grado de autoridad que se tiene o no se confía en el/la supervisor/a o, por ejemplo, desconoces lo que los demás esperan de ti, es probable que no te sientas cómodo/a en el trabajo.
   - La dinámica de trabajo disfuncional. Tal vez usted trabaja con una persona conflictiva en la oficina, se siente menospreciada por los compañeros o su jefe y entonces no le presta suficiente atención a su trabajo.
   - Las diferencias en los valores. Si los valores difieren de la forma en que su empleador hace negocios o atiende las quejas la falta de correspondencia puede llegar a pasar factura.
   - Baja tolerancia al estrés o las situaciones estresantes.
   - Inatención.
   - Falta de motivación y desinterés por la vida.
   - Fatiga física o pérdida de energía.



Síndrome de burnout.
Es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima y que está caracterizado por un proceso paulatino en base al cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a sufrir profundas depresiones.
   La fatiga emocional causa problemas importantes, para la persona que la sufre, tanto en su bienestar personal como en sus relaciones interpersonales. Estas dificultades pueden provocar estados depresivos.
Este síndrome fue descrito por primera vez en 1969 por HB Bradley como una metáfora de un fenómeno psicológico que se daba en oficiales de libertad condicional. Fue desarrollado en 1974, por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger, a través de un estudio de campo del personal de salud, para describir los estados físicos y psicológicos que él y sus colegas sufrían cuando se trabajaba con un gran número de jóvenes drogadictos.
   De acuerdo con Freudenberger implica deterioro y cansancio excesivo y progresivo, combinado con una drástica reducción de la energía, a menudo acompañada por una pérdida de motivación que con el tiempo afecta a las actitudes, costumbres y comportamiento general.
   En 1976 la psicóloga Christina Maslach lo definió como un síndrome tridimensional considerado como el agotamiento de las longitudes emocional, despersonalización y baja realización personal, que se producen entre las personas que trabajan en contacto directo con clientes o pacientes. El síndrome sería, pues, la respuesta extrema al estrés crónico originado en el contexto laboral y tendría repercusiones de índole individual, pero también afectaría a aspectos organizacionales y sociales.



Desde los años ochenta los investigadores no han dejado de interesarse por este fenómeno pero no es hasta finales de los noventa cuando se alcanza cierto consenso sobre sus causas y consecuencias.
   Uno de los modelos explicativos generales es el de Gil-Monte y Peiró (1997), pero otros como los de Manassero y cols (2003), Ramos (1999), Matteson e Ivansevich (1997), Peiró y cols (1994) o Leiter (1988), nacen para dar respuesta a las estrategias y técnicas de intervención necesarias para prevenir y minimizar efectos de un problema que va en aumento especialmente desde el comienzo de la crisis (Gili, McKee. y Stuckler. 2013). Aún y así, y contando con los avances desarrollados por la investigación en campos específicos, todavía existen diversas interpretaciones sobre el tipo de intervención más apropiado a la hora corregirlo: bien de tipo individual, acentuando la acción psicológica, o bien de tipo social u organizacional, incidiendo en las condiciones de trabajo (Gil-Monte, 2009). Posiblemente, estas discrepancias tengan su origen en la influencia cultural.
   Los estudios de Maslach, Schaufeli y Leiter (2001), encontraron que existen ciertas diferencias cualitativas en el perfil americano y europeo, ya que estos últimos muestran niveles más bajos de agotamiento y cinismo. Posiblemente estas discrepancias tengan su origen en la influencia cultural.
   Hay ciertos aspectos que debe conocer para poder actuar a tiempo y poder prevenir o corregir un síndrome de burnout.
"Todos podemos sentir este cansancio emocional extremo de vez en cuando, aunque algunas personas tienen tendencia a experimentarlo más a menudo, pues son más sensibles o más empáticas. Quien padece fatiga emocional siente que ha agotado todos sus recursos emocionales y no le queda nada más para dar a los demás. (...) Este tipo de fatiga también puede estar unida a problemas afectivos provenientes de la dificultad para comunicarse o adaptarse al entorno." Jonathan García-Allen. Director de comunicación de Psicología y Mente.
Los síntomas que nos pueden alertar de la presencia de burnout o de sobrecarga están relacionados, como decimos, con una actitud indiferente y negativa como la pérdida de interés en sus actividades favoritas; aislamiento social; enfermedades frecuentes y dolor crónico; dificultad para concentrarse; cambios en los patrones de sueño; cambios en el apetito y el peso; el consumo inadecuado de alcohol y/o drogas; sentimientos de desesperanza e impotencia o el estrés y/o ansiedad intensa; ganas de llorar sin razón aparente... Sin el tratamiento adecuado puede interferir con la vida diaria de los afectados.



El agotamiento del trabajo presente en el síndrome burnout puede ser el resultado de varios factores y puede presentarse normalmente cuando se dan condiciones tanto a nivel personal (referentes a su tolerancia al estrés y a la frustración, etc) como organizativos (deficiencias en la definición del puesto, ambiente laboral, estilo de liderazgo de los superiores, entre otros).
En ciertas ocasiones el cuidado de los jóvenes, satisfacer las necesidades de los niños, hacer frente a las rabietas, los peques nerviosos, llevar una casa y cumplir con las obligaciones laborales puede implicar alteraciones en el bienestar de las madres y los padres y causar un síndrome de agotamiento. En estos casos se produce el síndrome de burnout o del "cuidador quemado" debido a la sobrecarga experimentada por los padres y madres. Se produce cuando aparece la sensación de no tener tiempo para sí mismo, cuando una persona se somete a una tensión constante y continua, y las consecuencias pueden ser muy perjudiciales para el bienestar físico y mental del cuidador, así como para la familia. 
   La fatiga emocional puede ser tratada si se detectan los síntomas lo antes posible. Los estudios de Maslach, Schaufeli y Leiter (2001), encontraron que "existen ciertas diferencias cualitativas en el perfil americano y europeo, ya que estos últimos muestran niveles más bajos de agotamiento y cinismo
Bournout también es conocido como el síndrome de desgaste profesional, síndrome de agotamiento profesional (SDO), el síndrome de desgaste empleado, trabajador quemado, el síndrome de la cabeza quemada y, en francés, que se conoce como el agotamiento (estrés). Las causas más comunes que lo provocan son:
   1. La falta de control. Una incapacidad de influir en las decisiones que afectan a su trabajo: como su horario, misiones, o la carga de trabajo que podrían conducir a agotamiento del trabajo.
   2. Expectativas laborales poco claras. Si no estás seguro sobre el grado de autoridad que tenga o de su supervisor o los demás esperan de ti, no es probable que se sienten cómodos en el trabajo.
   3. La dinámica de trabajo disfuncional. Tal vez usted trabaja con una persona conflictiva en la oficina, se siente menospreciada por los compañeros o su jefe no le presta suficiente atención a su trabajo.
   4. Las diferencias en los valores. Si los valores difieren de la forma en que su empleador hace negocios o atiende las quejas, la falta de correspondencia puede llegar a pasar factura.
   5. Mal ajuste de empleo. Si su trabajo no se ajusta a sus intereses y habilidades, puede llegar a ser cada vez más estresante en el tiempo.
   6. Los extremos de la actividad. Cuando un trabajo es siempre monótono o caótico, necesita energía constante para permanecer centrado, lo que puede contribuir a niveles más altos de fatiga y agotamiento del trabajo.
   7. La falta de apoyo social. Si usted se siente aislado en el trabajo y en su vida personal, usted puede sentirse más estresado.
   8. Desequilibrio entre la vida laboral, familiar y social. Si su trabajo ocupa gran parte de su tiempo y esfuerzo y no tiene suficiente tiempo para estar con su familia y amigos, se puede quemar rápidamente.
   El síndrome de burnout no se reconoce en el DSM aunque se menciona brevemente en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE10) dentro de la sección asociada con problemas relacionados con la gestión de las dificultades de la vida. Todo indica que sí aparecerá en la CIE11.









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- En 1980 publicó su libro Freudenberger Burn Out: El alto costo de Alto Rendimiento.
- Jonathan García-Allen en https://psicologiaymente.net/organizaciones/burnout-sindrome-del-quemado Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialidad en Psicología de las organizaciones. Es fundador y director de comunicación de la web Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología y las neurociencias. 
- Martín, Ramos Campos y Contador Castillo (2006) “Resiliencia y el modelo Burnout-Engagement en cuidadores formales de ancianos”, Psicothema, vol.18, nº4, pp. 791-796.
- Maslach y Leiter (1997) The truth about burnout. San Francisco, CA: Jossey Bass.
- Maslach, Schaufeli y Leiter (2001) Job Burnout. Annual Review of Psychology, 52, 397.422.
- Matteson e Ivancevich (1987) Controlling Work Stress: Effective resource and Management Strategies. San Francisco, CA: Jossey- Bass.
- Jonathan García-Allen. Director de comunicación de Psicología y Mente, en https://psicologiaymente.net/clinica/fatiga-emocional Es fundador y director de comunicación de la web Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología y las neurociencias. También es autor del libro de divulgación científica «Psicológicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente», publicado por Ediciones Paidós.
- Jonathan García-Allen en Psicológicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente, publicado por Ediciones Paidós. 
- Ashley M. Pérez , Estrés cronico, El estrés positivo o 'eustrés': cómo aprovecharse y sacar la parte positiva del estrés. En https://psicologiaymente.net/psicologia/estres-positivo-eustres
- Arturo Torres. Psicólogo. https://psicologiaymente.net/clinica/diferencias-sindrome-trastorno-enfermedad




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