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1/11/11

Educación desobece a una juez al cambiar de colegio a un niño Asperger.




En el diario Las Provincias aparece hoy un artículo, firmado por A.S. Mollà, en el que se explica que una juez de lo contencioso-administrativo de Alicante ha avisado a los responsables del colegio San Fernando de que pueden estar incurriendo en responsabilidades penales por impedir que un menor acuda al centro mientras se resuelve un recurso presentado por sus padres. El Consell alegó que su centro no disponía de educador y el juzgado dictaminó que debía seguir escolarizado allí de manera cautelar.
El conflicto empieza en junio, a raíz de un informe técnico en el que la Conselleria de Educación decidió cambiar al menor de colegio, debido a que por sus necesidades educativas especiales precisaba la atención de un educador, un maestro de educación especial y otro de audición. Al no contar con esos recursos la Conselleria de Educación resolvió que en septiembre el niño debería ser trasladado a otro colegio para iniciar el nuevo curso allí.Pues bien, el pequeño tiene 10 años y padece síndrome de Asperger, que entre otras cosas dificulta la relación social con otras personas, por lo que sus padres presentaron un recurso de alzada contra esta decisión al considerar que un cambio de centro escolar podría ser perjudicial para el desarrollo de su hijo. 

En su centro escolar habitual el pequeño ya cuenta con un grupo de amigos .
A finales de septiembre, la titular del juzgado de lo contencioso número 4 de Alicante lo dejó bien claro en un auto: «De lo que se trata es de evitar los perjuicios que para el menor, afecto del síndrome de Asperger, pudieran derivar de un cambio repentino de colegio, y que de facto se han puesto de manifiesto dadas sus especiales dificultades de adaptación (...) El interés más digno a proteger es la salud y el bienestar del menor y su derecho fundamental a la educación». Bien por la magistrada.
Educación, como no tiene personal cualificado en un colegio, determina que hay que cambiar a un niño con NEE a otro colegio que sí tiene recursos cuando en realidad lo que deben hacer para no provocar más problemas a ese niño es dotar al colegio en cuestión de personal especializado. Pasan por alto las dificultades del menor para socializar y hacer amigos y el hecho de que después de varios años escolarizado en un mismo colegio al fín ha conseguido relacionarse con sus compañeros de una forma productiva.





En este caso en concreto Lo que necesita este niño es que se dote a su centro escolar del personal cualificado pero NO que le cambien a otro colegio en el que tendrá que volver a empezar de nuevo el proceso de socialización, en el que sus padres se verán con la necesidad de instruir (y adiestrar) a los docentes, otra vez, sobre las necesidades de su hijo y la forma como hay que atenderle y en el que probablemente tendrán verdaderos problemas para evitar situaciones de bullying. Pero lo gordo de este asunto es que, tal como apunta el juzgado, en el nuevo centro al que pretende ser trasladado el menor ni siquiera va a poder contar con el apoyo de un educador debido a que, superando la ratio de alumnos por educador, únicamente podría atenderle de manera puntual. !A ver si aprenden de una vez! Es una lucha constante, contra la administración, contra los colegios, contra la sociedad. A veces me sorprende la capacidad de pelea que tenemos los padres de niños asperger. Aquí tenemos una muestra.

La Administración sigue sin tener en cuenta las dificultades particulares de los alumnos con Asperger.

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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