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6/4/10

Quise ser...





   Mi pequeño príncipe estoy a tu lado. Quise ser constructora para hacerte un castillo lleno de cosas bonitas pero no he sabido. Lo hubieras podido llenar de gratas compañías, divertidos juegos, esperanza y alegría, con esa sonrisa tuya. Fracasé.

   Quise ser sabia para poder resolver todas tus dudas y orientarte en la vida pero no lo soy. Podrías haber llenado páginas y páginas de enseñanzas y aprendizajes pero, como no puedo darte esa capacidad porque yo misma no la tengo, querría que aprendieras a encontrar, entre las páginas que otros llenaron de palabras, la respuesta a todas tus dudas. Espero no fallarte también en esto.
   Quise ser médico para poder mantenerte sano eternamente pero tampoco aprendí medicina.
   Quise ser músico para hacerte la más bonita canción que nunca se hubiera escuchado pero tampoco tengo esa capacidad.
   Estoy aquí. Siempre estaré aquí aunque no me veas y siempre vas a poder contar conmigo, con mi ayuda y con mi apoyo. Nunca te negaré un abrazo y no echarás de menos un beso porque tengo tantos para darte que no caben en una sola vida. ↓




   Intentaré enseñarte a sobrevivir. Nuestra familia está llena de supervivientes y yo te explicaré cómo se hace, cómo se sale adelante resurgiendo de tus cenizas para brillar como una luz incandescente. Pero has de tropezar y te has de caer. Has de aprender a levantarte y avanzar por ti mismo para salir adelante. No temas… Hasta que sepas hacerlo te daré mi mano cada vez que tropieces y juntos iniciaremos la marcha de nuevo. Cada una de tus lágrimas será veneno para quien te la provoque y, pese a eso, quiero que aprendas a no almacenar odio y rencor por nadie, quiero que aprendas a perdonar y restar importancia a la amenaza y a la venganza. El odio y el rencor son la peor enfermedad que puede padecer una persona. La ignorancia es su base y la cobardía su fondo. Y yo sé que tú eres sabio y valiente y que sabrás perdonar. Yo te enseñaré a ser fuerte.
   Te daré un castillo ficticio para que tú lo llenes de las cosas que te gustan. Será tan grande que en él podremos almacenar planetas, cometas y meteoritos; dinosaurios; palabras, letras y números; sumas, restas y multiplicaciones… Te daré respuestas, pero sobre todo pondré en tus manos las fórmulas para que tú mismo las encuentres. Y juntos, tú y yo, llenaremos las habitaciones de ese palacio de metáforas que comprendas, de juegos de palabras divertidos y de magia. Alquilaremos una habitación a Papá Noel y otra al Ratoncito Pérez, tan grandes que quepan en ellas los juguetes de todos los niños de la tierra y los dientes de todos los medianos que, como tú, están aprendiendo a crecer con integridad.
   Te cuidaré si no tienes salud y estaré a tu lado, junto a tu cama, abrazándote, hasta que mejores. Te abrigaré cada noche hasta que te sientas capaz de hacerlo solo. Velaré tu sueño contándote maravillosas historias que tú puedas acabar de completar mientras duermes. Disiparé tus angustias para que no tengas pesadillas y tu descanso sea reconfortante. Sabes que no te puedo dar una canción pero llenaré tu vida de bonitas historias, de fábulas encantadas repletas de personajes de buen corazón, para que las utilices en tu favor, contra todas esas personas malas a las que te tendrás que enfrentar día a día. Y si no te sirven, si necesitas una canción que yo no pueda darte, buscaré a quien te la sepa hacer tan bella y rítmica como tú mereces que sea. ↓




   He de enseñarte que hay personas poco afortunadas que no cuentan con alguien a su lado que les ofrezca un castillo, una canción o una historia. Hay quien no recibe la educación que a ti te quiero dar y no crece ni evoluciona con cordura. Se convierten en personas rencorosas y vengativas, crueles y desalmadas. Tú no serás nunca así. No puedes serlo.
   También he de enseñarte que hay quien no escucha bonitas historias, no recibe abrazos ni cuidados y no tiene a nadie que le dé la mano para levantarse al caer. Y a la vez te enseñaré que a esas pobres personas hay que cuidarlas y protegerlas, y ofrecerles gratuitamente las mismas armas que yo te daré a ti, hasta que aprendan a inventar sus propios países maravillosos y a envolverse de esa fuerza y de esa magia con la que tú y yo, afortunadamente, contamos.
   Te enseñaré a contar mentiras para que puedas protegerte y a contar verdades para que puedas crecer. Juntos anularemos a todos los que te levanten la mano y en vez de golpes recibiremos suspiros y una profunda lástima por quienes no han logrado resolver sus problemas con diálogo y necesitan usar la fuerza para sentirse importantes.
   Te enseñaré que eres importante, que tú sí que lo eres, que eres fuerte y tan inteligente que no necesitas almacenar odio ni emplear golpes porque tú, y yo, sabemos que estás por encima de todos esos que sí que los utilizan.
   Te enseñaré que cuando tú miras a los ojos el universo se ilumina porque tienes la capacidad de ablandar los corazones con un solo movimiento de pestañas y te enseñaré a valorar un abrazo en su justa medida, a repartirlos con sabiduría y a recibirlos con gozo, para que puedas experimentar lo mismo que siento yo cuando, de vez en cuando, te sientas junto a mi y me pides que te acoja a mi lado, llenándolo todo de ese aroma dulzón y embriagador que te caracteriza. ↓




   Cada vez que te caigas te levantaré, pero pondré todo mi empeño en que aprendas a levantarte solo y no necesites mi ayuda. Cada vez que tropieces alisaré tu camino para que tus pequeños pies no se enreden en las piedras, pero aprenderás también a observar y evitar los terrenos inestables y las tierras movedizas. Prometí por mi vida que no pasarías miserias y que serías feliz y ahora me doy cuenta que mi vida no vale nada si tú no sonríes y que si tú no eres feliz el universo entero se viene abajo. Y me doy cuenta, con eso, que mi promesa no valía nada. Mi vida no vale nada sin tu sonrisa.
   Eres mi estrella, eres mi sol, mi luz, mi alegría, mi esperanza.
   No puedo decir que te di la vida porque me la diste tú a mí y ahora me he acostumbrado a tenerte a mi vera no siendo capaz de respirar cuando tú no estás.
   Nos beberemos cada lágrima que derrames saciando nuestra sed con ese líquido salado que nunca se agota pero que hay que mantener reservado. Nos alimentaremos de cada sonrisa que le ofrezcas al universo porque no necesitamos más que eso para crecer. Lograremos llorar de alegría y no de pena y arreglar los problemas con felicidad: la tuya.


   Aquí me encontrarás, siempre.
   Estaré a tu lado, siempre.
   Pelearé por ti, siempre, incluso si he de hacerlo con golpes en vez de usar palabras.
   Anularé uno a uno a todos los que te hagan daño y te daré una coraza para que no puedan volvértelo a hacer.
   Acabaré con ellos.
   Te prometo, ratoncito, que mamá siempre estará junto a tu cama velando tus dulces sueños.


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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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