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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)




8/5/18

Lo que ayuda al menor con Asperger\TEA es que toda la familia le apoye.




Para trabajar con niños con Asperger o autismo los que debemos cambiar somos nosotros, los padres, la familia, y no ellos. Cuando se modifica la conducta de toda la unidad familiar mejora el menor con TEA mucho más que cuando lo que se pretende es cambiar la conducta del niño/a. Se deben tener en cuenta las necesidades y prioridades tanto de la persona con el trastorno del espectro autista como las necesidades de todo su entorno y hacer un abordaje integral que les ayude a todos.


Uno de los aspectos clave es la relevancia del diagnóstico precoz, puesto que favorece un desarrollo pleno de la persona, permitiendo tener acceso a los recursos y apoyos necesarios de acuerdo a las especificidades de cada uno. Lorna Wing dice que la gente con síndrome de Asperger percibe el mundo de modo diferente a todos los demás y nos encuentran a los demás extraños y confusos, que la gente con Asperger se pregunta por qué no decimos lo que queremos decir o por qué decimos tantas cosas que no queremos decir; por qué hacemos tan a menudo comentarios triviales que no significan nada en absoluto... Y se preguntan también por qué toleramos sensaciones de luz, oído, olfato, tacto y de gusto que son tan confusos sin llegar al punto de gritar. (*) Hemos de recordar que la mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan alguna hipersensibilidad sensitiva que les dificulta precisamente la asimilación de esas sensaciones táctiles, olfativas, auditivas... El modo en que perciben el mundo tiene sentido para ellos y tiene algunos aspectos que son admirables, pero a menudo les lleva a conflictos con los modos de pensar, sentir y obrar convencionales (es decir, mayoritarios). 
   Ellos, recuerda Wing, no pueden cambiar (y a menudo no quieren), sin embargo sí necesitan ayuda para hallar modos de adaptarse al mundo como es, en orden a utilizar constructivamente sus especiales destrezas, sus intereses especiales, sin llegar a conflictos con los demás y a conseguir, tanto como sea posible, algún grado de independencia durante la vida adulta y algunas relaciones sociales positivas. 
   Otras preguntas que según Lorna Wing se hacen las personas con Asperger serían:
   - ¿Por qué nos importan las jerarquías sociales?
   - ¿Por qué no tratamos a todo el mundo del mismo modo?
   - ¿Por qué tenemos relaciones emocionales tan complicadas?
   - ¿Por qué nos mandamos y recibimos los unos a los otros tantas señales sociales?
   - ¿Cómo les sacamos significado?
   - Por encima de todo.. ¿por qué somos tan ilógicos comparados con la gente con síndrome de Asperger? 




   Hay que intentar cambiar la falta de sensibilización social y el desconocimiento sobre qué son los trastornos del espectro autista (TEA) en la sociedad en general. La base para el desarrollo óptimo está en generar transformaciones de carácter individual y social, así como la integración de toda persona en la sociedad a través de la educación.
   Las personas con TEA precisan a menudo de apoyo educativo, sin embargo, el proporcionarles los recursos específicos para un correcto desarrollo de su proceso de aprendizaje permite que todo el trascurso educativo sea en colegios de carácter ordinario y no solo en centros de educación especial. Así su proceso de aprendizaje lo llevan a cabo junto con otros/as menores y en entornos que permiten una educación realmente inclusiva.


"Durante los últimos 25 años, he conocido a más de mil individuos con este síndrome, con amplias márgenes de edad, capacidades y de historial; desde niños de preescolar hasta ancianos, incluyendo un catedrático retirado galardonado con el Premio Nobel. Siempre me han impresionado su paciencia e ingenio para adquirir las destrezas que otros consiguen sin pensarlo dos veces. También aplaudo a los padres y profesores quienes, a pesar de la falta de recursos y de dirección, son capaces de obtener progresos significativos". Dice Tony Attwood, que tiene verdadera empatía con los niños y adultos con síndrome de Asperger.




(*) En el prólogo al libro Síndrome de Asperger. Una Guía para Padres y Profesionales; de Tony Attwood que puede descargar AQUÍ