5/12/17

Regresión autista o burnout.




   Cuando una persona está sobrecargada por encima de sus posibilidades aparece la respuesta al estrés. Cuando estamos demasiado tiempo bajo estrés y cansancio llega el agotamiento y nuestras mentes y nuestros cuerpos se niegan a continuar. Burnout sería la respuesta al estrés prolongado que es causada por factores emocionales incluyendo la fatiga crónica, la ineficiencia y la negación de lo sucedido.


   Burnout significa literalmente agotamiento, es decir, consumirse o apagarse. En el caso del Asperger y los otros trastornos del espectro autista se refiere concretamente a la pérdida de la capacidad de hacer cosas que normalmente puedes hacer, es decir, se trata de la situación en la que la persona con un trastorno autístico es incapaz de disimular sus rasgos propios por lo que aparentemente sus características neurodivergentes se manifiestan con más intensidad (dejar de poder aparentar que eres como las personas neurológicamente típicas). De hecho el síndrome de burnout o del quemado se caracteriza, según López- Elizalde, por:
   - Agotamiento emocional: reducción y pérdida de recursos emocionales;
   - Despersonalización: desarrollo de actitudes negativas, cinismo e insensibilidad hacia los receptores de los servicios;
   - Falta de realización personal: evaluación del propio trabajo en forma negativa, insatisfacción profesional y baja autoestima personal; y
   - Síntomas físicos de estrés: mareos, dolores de cabeza, problemas gástricos, etc.


   Estos síntomas afectan de forma muy variada a quienes los padecen, pero sin duda influyen en su rendimiento laboral, su salud y en su vida personal. La fatiga emocional hace referencia a un agotamiento mental que va relacionado con los síntomas prolongados de estrés, ansiedad o depresión. Este síndrome sería la respuesta extrema al estrés crónico originado en el contexto y tendría repercusiones de índole individual, pero también afectaría a aspectos organizativos y sociales. El síndrome de burnout no se reconoce en el DSM aunque se menciona brevemente en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) dentro de la sección asociada con problemas relacionados con la gestión de las dificultades de la vida.



   La fatiga emocional ocurre cuando un individuo ha excedido su capacidad para soportar el estrés emocional prolongado y es habitual que las personas que lo padecen no sean conscientes de sus síntomas, pues la desmotivación y el cansancio emocional, característico de este fenómeno, provoca un comportamiento de evitación y rechazo hacia las propias emociones.i
   Se utiliza a veces el término "regresión” porque la fatiga emocional, el agotamiento mental que va relacionado con los síntomas prolongados de estrés, ansiedad o depresión hacen que la persona aparente haber retrocedido a una edad anterior a la que tiene en realidad. Estas regresiones pueden ser temporales, pueden durar meses, años o ser permanentes.


   Las personas con trastornos del espectro autista suelen sufrir estrés emocional provocado por la sobrecarga contextual o la dificultad inherente a ellos y ellos al socializar y relacionarse con los demás. A veces todo ese este estrés acumulado necesita una vía de escape y si no se logra una regulación emocional adecuada se sobrepasa el límite de tensión que puede soportar esa persona y se produce el burnout. Por tanto, el burnout aparece cuando la persona se colapsa, cuando la persona con autismo intenta encajar y adaptarse socialmente pero se sobrecarga.
   Los burnouts son habituales en algunas personas para las que vivir el día a día de una forma neurotípica supone una tarea agotadora porque requieren de un sobreesfuerzo que no han de hacer las personas neurológicamente típicas. La fatiga emocional causa problemas importantes para la persona que lo sufre, tanto en su bienestar personal como en sus relaciones interpersonales. Estas dificultades pueden provocar estados depresivos como consecuencia de la falta de control que siente la persona con cansancio emocional.



   Para evitar las regresiones y/o burnouts conviene dedicar tiempo a sus pasiones o "intereses restrictivos" ya que esa actividad ayuda a regular las emociones y el estrés. También favorece mucho a la personas con Asperger descansar cuando lo necesite, dormir lo suficiente, rebajar su ritmo de actividad cuando se empiezan a notar síntomas de estrés o sobrecarga, no reprimir las estereotipias, etc.
   Los síntomas que nos pueden alertar de la presencia de burnout o de sobrecarga serían la actitud indiferente y negativa (pérdida de interés en sus actividades favoritas); aislamiento social; enfermedades frecuentes y dolor crónico; dificultad para concentrarse; cambios en los patrones de sueño; cambios en el apetito y el peso; el consumo inadecuado de alcohol y/o drogas; sentimientos de desesperanza e impotencia o el estrés y/o ansiedad intensa; ganas de llorar sin razón aparente... Sin el tratamiento adecuado puede interferir con la vida diaria de los afectados. Las terapias deben enfocarse en que la persona neuroatípica se acostumbre, soporte, supere o aborde convenientemente su día a día. En muchas ocasiones desde la intervención clínica o terapéutica no se contemplan adecuadamente los aspectos relativos a las comorbilidades y no se fomenta la adquisición de nuevos aprendizajes después de las etapas educativas básicas, en especial en las edades más avanzadas de la vida, por eso al llevar adelante un tratamiento se debe ser muy cuidadosos en cuanto a las expectativas y los avances logrados. Subestimar las dificultades con las que nos vamos a encontrar y el sobreestimar las capacidades de la persona en tratamiento puede generar problemas. Al mismo tiempo, probablemente nos centremos en “la mitad vacía del vaso”, y perdamos de vista aquellos aspectos positivos de nuestro abordaje. Siempre es preferible una cautela razonable a un optimismo desmedido.Pero no hemos de olvidar que a menudo evitar un burnout depende más de los otros que de la propia persona (porque exigen demasiado, presionan, fuerzan a la persona con Asperger a hacer cosas que le sobrecargan, etc). De ahí que sea tan importante concienciar al entorno e intentar desenvolverse en un contexto social que conozca las peculiaridades de la persona neuroatípica y estén dispuestos a entender y ayudar.






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Fuentes: 
- Autismo Diario: https://autismodiario.org/2012/04/20/autismo-regresivo/
- Blog de Psyciencia. Síndrome de burnout en terapeutas de personas con autismo: https://www.psyciencia.com/burnout-en-terapeutas-de-personas-con-autismo/
- Lopez- Elizalde, C. (2004). Síndrome de burnout. Revista Mexicana de Anestesiología. (27) 131- 133.
- Al otro lado del espectro: https://alotroladodelespectro.wordpress.com/2017/02/20/regresion-autista-burnout/
- Libro "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro digital está disponible en: http://www.amazon.com/dp/B017IMQFYW 
- Aprender a quererme: https://aprenderaquererme.com/2017/09/03/curas-nos-hacen-dano/
- El blog de Cerqana: https://blog.cerqana.com/burnouts-autista/
-  Libro "Síndrome de Asperger. Síndrome invisible". 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA.