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16/12/17

Preguntas y respuestas sobre la depresión.



   Cuando una persona sufre una depresión presenta durante la mayor parte del día y durante varios días seguidos síntomas como los siguientes: tristeza, ganas de llorar, pérdida de apetito y pérdida de peso, dificultades para dormir, menos ganas hacer cosas (salir a la calle, hablar con otras personas, e incluso asearse, ducharse, arreglarse o maquillarse), tiende a pasar la mayor parte del día acostada en la cama o el sofá, le cuesta concentrarse, y tiene dificultades para disfrutar con las cosas que normalmente le gusta hacer.


   En los casos más graves aparecen las ideas de muerte o de suicidio. Hay personas que en lugar de insomnio tienen exceso de sueño y aumento de apetito en vez de pérdida del mismo. Además, una persona con depresión puede sufrir a la vez síntomas de ansiedad.
   Debemos tener en cuenta que un paciente depresivo carece de la voluntad necesaria para llevar a cabo ciertas tareas. Es decir, aunque sea consciente de que debería salir a pasear, es incapaz de hacerlo. No conviene que el paciente se sienta presionado por su entorno, puesto que de esta manera podríamos alimentar el sentimiento de culpa e inutilidad que suele tener el paciente depresivo; si queremos decirle que debe salir a pasear siempre será mejor que lo planteemos amablemente a modo de sugerencia que de una forma autoritaria y a modo de obligación.
   Cuando el tratamiento empieza a hacer efecto el paciente suele ir recuperando la iniciativa para hacer pequeñas tareas; en este momento el paciente acepta de mejor grado las sugerencias del entorno y, poco a poco, irá aumentando su receptividad y su grado de implicación en la recuperación.
   Si nos hemos deprimido o tenemos ansiedad porque hemos perdido nuestro trabajo y tenemos problemas económicos, o por alguna otra causa de la misma índole, lo más probable es que cuando se resuelvan estos problemas desaparezcan los síntomas. Aún así, algunas personas necesitan apoyo de la medicación hasta que los problemas se resuelven o hasta que consiguen aceptar la nueva situación. En cambio, cuando los síntomas tienen un origen endógeno, es decir, la causa es puramente biológica, es necesario el tratamiento farmacológico porque los síntomas no van a desaparecer sin más. ↓



   Hay otros conceptos relacionados con la depresión que debemos tener en cuenta:
   - El trastorno ansioso-depresivo es una enfermedad en la que el paciente presenta a la vez síntomas de ansiedad y de depresión. La base del tratamiento, al igual que en los trastornos depresivos y en los trastornos de ansiedad, son los antidepresivos.
   - La distimia es un trastorno del estado de ánimo crónico en el que el paciente presenta síntomas depresivos de carácter leve mantenidos en el tiempo y que precisa de tratamiento de mantenimiento con antidepresivos de forma crónica. Depresión es la ausencia de felicidad. Cada persona que la sufre la experimenta de manera diferente pero los síntomas más frecuentes serían la desesperanza, el cansancio y la pérdida de interés en las actividades diarias, la irritabilidad y los problemas de sueño. Cuando estos síntomas persisten por largos períodos de tiempo pueden derivar en distimia o trastorno depresivo persistente según el DSM-5. Cuando un paciente diagnosticado de distimia sufre una recaída, los síntomas se agravan apareciendo lo que llamamos depresión doble y es necesaria la valoración del psiquiatra para ajustar el tratamiento. ↓




   En determinados casos de depresión, especialmente en los más graves, es frecuente que el paciente exprese ideas de no querer seguir viviendo y, a veces, de quitarse la vida. En estos casos, lo más importante es que un profesional de la psiquiatría valore al paciente lo antes posible para evaluar la gravedad de la situación y cuál es el tratamiento más adecuado para el caso. Los pensamientos suicidas son frecuentes en personas con TEA. Una realidad que hay que poner encima de la mesa para concienciar e investigar más sobre ello. Hay datos de que un 23% pueden tener estos pensamientos durante la adolescencia.


   ¿Por qué estar triste no es estar deprimido? Guillermo Lahera explica por qué la equiparación entre el sufrimiento, inherente a la vida humana, y la enfermedad colapsa los servicios de salud mental y que en los últimos 15 años se ha multiplicado la prescripción de antidepresivos en un 200% "La depresión no es pasar una mala racha, ni estar frustrado ni sentir mucha rabia o tristeza ante las indudables injusticias del mundo. La depresión es una enfermedad crónica y recurrente que afecta a entre el 8% y el 12 % de la población y representa una principal causa de discapacidad." En la fase aguda, el paciente deprimido se siente desproporcionadamente triste, decaído, sin fuerzas ni ganas de llevar a cabo actividad alguna, inseguro e inundado de pensamientos desastrosos sobre sí mismo, el pasado y el futuro. El sujeto se siente atrapado en la desesperanza y con una pobre consideración de sí mismo, asediado por sentimientos de culpa e inutilidad. Suele considerar que es una carga para los demás, alguien sin remedio ni opciones para avanzar o mejorar. La persona comprueba con perplejidad que su mente no funciona con la agilidad ni precisión de antes, tiene bloqueos, despistes, incapacidad para tomar decisiones o planificar tareas sencillas. Por tanto, la depresión no es una mera expresión intensa de emociones negativas (tristeza, miedo, rabia, congoja, desaliento…) sino un declinar estable de la biología que hace al ser humano sentirse vivo: el tono, la fuerza vital, el humor, el instinto. ↓




   Para tratar la depresión utilizamos los fármacos antidepresivos. Hay diferentes tipos de antidepresivos dependiendo de su mecanismo de acción; entre ellos podemos encontrar la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina, fluvoxamina, imipramina, clomipramina, venlafaxina, desvenlafaxina, duloxetina, agomelatina. Cuando la depresión lleva consigo asociados síntomas de ansiedad o insomnio puede ser necesario utilizar durante un tiempo junto al antidepresivo otros fármacos como los ansiolíticos y los hipnóticos. Los antidepresivos tardan en empezar a hacer efecto de 4 a 6 semanas, aunque algunos pacientes pueden empezar a experimentar cierta mejoría en la segunda o tercera semana de tratamiento. Para una adecuada respuesta, es importante tomarlos conforme el psiquiatra nos lo haya indicado, aproximadamente a la misma hora todos los días y no dejar de tomarlos sin haberlo consultado previamente con él. Una vez el paciente ha alcanzado la mejoría completa, el tratamiento debe mantenerse durante al menos 6 meses antes de empezar a retirarlo. De esto modo se reducen considerablemente las probabilidades de recaída en el futuro.



   Los antidepresivos no producen adicción, no son adictivos. Si algún día olvidamos una toma o, si dejamos de tomar de golpe la medicación durante varios días, lo que notaremos serán los síntomas del síndrome de retirada y podremos sentir desde una sensación de mareo hasta síntomas de ansiedad. Los efectos secundarios de los antidepresivos son de carácter leve y bien tolerados por el paciente si empezamos tomando una dosis baja y la vamos aumentando poco a poco. Uno de los efectos secundarios inmediatos más frecuente es el malestar gástrico (tener el estómago revuelto); como ya hemos dicho, este efecto suele ser leve y desaparece a lo largo de la primera semana del tratamiento. Otros efectos secundarios son el insomnio o la somnolencia y la pérdida o el aumento de apetito y peso. Si al empezar a tomar un antidepresivo tenemos efectos secundarios que no toleramos (somnolencia excesiva, insomnio, náuseas y vómitos continuados…) debemos dejar de tomar el tratamiento inmediatamente y consultar con nuestro especialista para valorar el tratamiento con un antidepresivo diferente al que no hemos tolerado. ↓



   Hay fármacos que son seguros en el embarazo. Como normal general, en el primer trimestre de la gestación, por tratarse del periodo de desarrollo embrionario, se desaconseja tomar psicofármacos. Pasada esta etapa es importante valorar la situación psicopatológica de la paciente para decidir si es necesario o no el tratamiento. Siempre que sea posible se intentará evitar el tratamiento farmacológico para tranquilidad de la paciente embarazada y se valorará la opción del tratamiento con psicoterapia. De hecho algunos psicofármacos son seguros y compatibles incluso con la lactancia materna. Si estamos dando de mamar a un bebé y sufrimos de ansiedad o depresión debemos acudir a un especialista en psiquiatría para que valore nuestro caso y nos aconseje cuál es la medicación más adecuada. No es aconsejable tomar ansiolíticos durante la lactancia, pero sí hay algunos antidepresivos que son seguros para el bebé y nos pueden ayudar.
   El embarazo, el parto, el post parto… son situaciones fisiológicas caracterizadas por importantes cambios hormonales que nos afectan a las mujeres en una de las etapas más importantes de nuestra vida. Sin embargo, los cambios hormonales nos pueden jugar una mala pasada favoreciendo que aparezcan síntomas de ansiedad o depresión. Ante esta situación, debemos tener en cuenta que para un bebé lo más importante es que la mamá se encuentre en condiciones de salud óptimas para poder hacerse cargo de su cuidado. Por ello, cuando la mamá experimenta síntomas de ansiedad o depresión en el periodo post parto es aconsejable que acuda a un especialista para que valore su estado y la necesidad o no de tratamiento farmacológico. ↓




   Debemos tener en cuenta que hay casos en los que la medicación puede no ser necesaria y el paciente puede mejorar con ayuda de la psicoterapia, y otros en los que la psicoterapia puede servir de ayuda al tratamiento farmacológico.
   Cuando dejamos de tomar de golpe un antidepresivo, bien porque ya nos encontramos bien o porque olvidamos tomarlo, podemos sufrir un empeoramiento de los síntomas y aparecer un cuadro de ansiedad con mareos, palpitaciones, taquicardia, sensación de ahogo… esto es lo que llamamos el síndrome de retirada.


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Fuentes:
- Insomnio y depresión: http://www.mundoasperger.com/2017/10/insomnio-y-depresion-sostienen-una.html
- Neira Morales, “La depresión” en: http://neriamoralespsiquiatra.com/services/faq-depresion/
- Trastornos comórbidos con el síndrome de Asperger: http://www.mundoasperger.com/2017/07/trastornos-comorbidos-con-el-sindrome.html
- Pensamientos suicidas: https://spectrumnews.org/news/self-harm-suicidal-thoughts-common-people-autism/
- Trastornos del estado de ánimo: http://www.mundoasperger.com/2016/08/trastornos-del-estado-de-animo.html
- Ocasional preferencia por la soledad: http://www.mundoasperger.com/2017/02/ocasional-preferencia-por-la-soledad-en.html
- El País, estar triste no es estar deprimido. Guillermo Lahera, psiquiatra, profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Universidad de Alcalá e investigador adscrito al CIBERSAMhttps://elpais.com/elpais/2018/01/08/ciencia/1515425427_462983.html