4/12/17

Intolerancia a la frustración de las personas neuroatípicas.






   La persona con Asperger tiene un pensar distinto: es lógica, concreta e hiperrealista; no disfruta mucho del contacto social y valora la soledad; tiene algunas diferencias en la interpretación y el uso de la comunicación y necesita literalidad.


   También percibe sensorialmente distinto y tienen un uso diferente del tono de voz, la postura y los gestos, además de algunas diferencias en la interpretación y el uso de la comunicación. La frustración es una vivencia emocional ante una situación en la que una expectativa, un deseo, un proyecto o una necesidad no se satisface o no se puede lograr.
  En las personas Asperger las causas por las cuales pueden experimentar frustración a lo largo de su vida, son varias.




    La intolerancia a la frustración que sufren la mayoría no debe confundirse con falta de motivación o con desdén, simplemente tienden al perfeccionismo y tienen un perfil cognitivo diferente al de la media que incluye, además de la baja tolerancia a la frustración y una mala aceptación de sus fracasos y de las críticas, los siguientes aspectos:
 - Cociente Intelectual normal o superior.
 - Dificultades en la percepción global a favor de la percepción de los detalles.
 - Dificultades para sintetizar el contenido relevante de un discurso o una imagen de los que fácilmente extrae los detalles más insignificantes.
 - Tendencia a la repetición literal. Al preguntarle por cómo ha ido el día en el colegio tiende a escenificar y repetir literalmente, las frases de los adultos imitando incluso el tono y las inflexiones de la voz.




 - Memoria muy desarrollada. Tanto la memoria mecánica como la fotográfica.
 - Dificultades para la planificación y organización.
 - Dificultades para generalizar sus aprendizajes a otras situaciones.
 - Dificultades cuando intervienen conceptos abstractos.
 - Falta de motivación para lo que no le interesa.
 - Dificultad para resolver todo tipo de problemas.
 - Capacidad que poseen para recordar nombres de personas o sus caras o sus voces, aunque haya pasado un tiempo desde la última vez que se cruzaron, destaca por el valor que damos a cuando alguien nos reconoce o se acuerda de nosotros, todos lo agradecemos y no muchos somos capaces de retener esa información en nuestra memoria.

   Los afectados de TDAH en la adolescencia y a principios de la edad adulta presentan en algunas ocasiones cuadros o patrones de conducta con sintomatología similar al Síndrome de Peter Pan (SPP). Debido a que el TDAH implica aspectos de inmadurez social y psicológica en los niños y adolescentes muchos de los comportamientos que presentan en la escuela, en la familia y en el área social tienen que ver con comportamientos infantilizados.


   Suelen caracterizarse por evitar asumir responsabilidades, inseguridad, necesidad de apoyo y supervisión continúa, ausencia de una autonomía funcional, dificultades a la hora de resolver problemas por sí mismos, tendencia a culpar a los demás de todo aquello que les sucede, ataques de llanto o rabietas, tendencia al egocentrismo, intolerancia a la frustración, rebeldía, manejo de la mentira como medio para eludir las responsabilidades de sus actos o como búsqueda para llamar la atención o la distorsión de la realidad.