7/11/17

Sobre autismo y esquizofrenia.



   Se logró diferenciar el autismo de la discapacidad intelectual cuando el doctor Kanner, por primera vez en el año 1943, describió unas características específicas (distintas del cuadro clínico de de la psicosis o la esquizofrenia infantil) que denominó «autismo precoz infantil». Hans Asperger en esa misma época describió un cuadro similar que llamó «psicopatía autista», indicando claramente que no se trataba de un déficit cognitivo sino de una «anomalía» de su constitución psicológica. La esquizofrenia puede verse como una entidad que afecta al neurodesarrollo cuyas manifestaciones iniciales anteceden al debut del cuadro en sí e incluyen:
   - Problemas motrices
   - Problemas en el desarrollo del lenguaje
   - Declive cognitivo
   - Dificultades en el desempeño escolar
   - Disminución en las habilidades sociales y pobres relaciones interpersonales.
   Se trata, pues, de un cuadro que progresa hacia el deterioro , al contrario que los trastornos del espectro autista (TEA) en los que con las intervenciones adecuadas la tendencia es hacia la mejoría. En el último DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición) el autismo no figura dentro de los síntomas de la esquizofrenia ni a la inversa.




  Según un estudio de la Universidad de Columbia, en Nueva York (Estados Unidos), publicado en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), trastornos como el autismo, la esquizofrenia y el trastorno bipolar comparten un importante número de genes que contribuyen a su desarrollo. Los investigadores han diseñado un modelo estadístico para cuantificar las conexiones genéticas entre enfermedades que manifiestan síntomas complejos como la esquizofrenia y el autismo y, según los científicos, dirigidos por Andrey Rzhetsky, ciertos factores genéticos múltiples contribuyen en gran medida a la probabilidad de que un paciente desarrolle un trastorno complejo. Analizaron datos de 1,5 millones de registros de pacientes de la base de datos clínica del Centro Médico de la Universidad de Columbia y el modelo informático calculó la superposición genética entre pares de enfermedades, es decir, el número de aberraciones genéticas que contribuyen a ambas enfermedades (entendiendo aberración como acción, comportamiento o producto que se aparta claramente de lo que se considera normal, natural, correcto o lícito). Uno de los descubrimientos más destacados fue que existe una importante superposición genética entre el autismo, la esquizofrenia y el trastorno bipolar, pero nada más, ni son trastornos que se parezcan ni tienen los mismos síntomas ni se desarrollan de igual forma. Según los investigadores el modelo podría ser útil para aquellos investigadores que trabajen en el origen genético de las enfermedades que surgen de más de una mutación.



     "No son pocas las páginas en redes sociales, tanto individuales como de grupos, en las que se habla de autismo y esquizofrenia como algo “intercambiable”, pareciera que no hacen distinción.  Me hacen pensar que sus argumentos se fundamentan en ideas de 50 años atrás o un poco más de 100 si nos vamos hasta Paul Eugen Bleuler, quien acuñó el término Esquizofrenia y también el de Autismo. También podemos encontrar publicaciones científicas que intentan colocar al autismo y la esquizofrenia dentro de un “espectro” o un continuo (lamentablemente lo hacen desde la perspectiva de la esquizofrenia), pero abundantes son las que señalan que los rasgos comunes no constituyen el argumento necesario para considerar la unicidad de criterios para definirlos.  El problema se ha alimentado por equivocar el diagnóstico en personas adultas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), pero es evidente que las manifestaciones clínicas de ambas son, en esencia, distintas. Autismo y esquizofrenia son condiciones que tienen como sustrato el cerebro y la conducta de personas, lo único en común que tienen." Dr. Carlos E. Orellana.



   El término de esquizofrenia significa "mente partida". La edad de aparición está comprendida entre los 15 y los 45 años aunque lo habitual es que los síntomas se empiecen a mostrar al final de la adolescencia. También hay casos de aparición en la infancia que suelen enmascararse con problemas escolares o de mal comportamiento pero son pocos. Quien sufre de esquizofrenia experimenta una distorsión de los pensamientos y sentimientos. Afecta a la persona de forma total y quien la padece comienza a sentir, pensar y hablar de forma diferente a como lo hacia antes, puede empezar a aislarse, puede evitar salir con amigos, duerme poco o demasiado, habla solo o se ríe sin motivo aparente, etc.

   Autismo es un trastorno que se inicia a edad temprana, normalmente antes de los 3 años de edad, y tiene una base neurológica con componente genético que puede asociarse a muy diferentes trastornos neurobiológicos y a niveles intelectuales muy variados presentando:
   1. Deterioro cualitativo de la interacción social recíproca: de la relación social.
   2. Deterioro cualitativo del desarrollo del lenguaje y la comunicación.
   3. Modos de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados.



    Tanto la confusión entre autismo y esquizofrenia como la creencia de que todas las personas con síndrome de Asperger tienen altas capacidades intelectuales o todas las personas con autismo de Kanner tienen déficit intelectual, nos enfada muchísimo tanto a las personas que tenemos uno de estos cuadros como a nuestros familiares. En el caso del síndrome de Asperger la persona presentará una inteligencia normal, a veces, cierto es, superior a la media (pero no siempre) y el cociente se verá disminuido así como aumente el grado de afectación en el espectro, siendo menor en los casos de autismo de Kanner que en los autismos de alto funcionamiento, etc. De hecho el DSM-V requiere que en el diagnóstico de TEA se especifique si se acompaña de discapacidad intelectual. Sin embargo, esto es difícil de determinar ya que los resultados de las evaluaciones varían considerablemente dependiendo del instrumento utilizado para medir la inteligencia.


   Sobre autismo/esquizofrenia hay varios factores que hacen que esta confusión sea un tema delicado según Analía Infante, editora de la página Maternidad AtípicaLa psicosis no es inherente del autismo. Tal vez, para el «ojo inexperto», pueda surgir una confusión entre las estereotipias (o la sinestesia) con un estado psicótico pero nada más errado. Puede haber casos de comorbilidad, pero esto no es una regla general. Además:
  - La confusión de criterios es cosa seria cuando viene de parte de profesionales de la salud. Las familias estamos acostumbradas a que cualquiera opine sobre autismo sin conocimiento (pero de los profesionales esperamos que sepan distinguir autismo y esquizofrenia sin duda ninguna).
   - Los profesionales deben mantenerse actualizados. Hoy en día muchos siguen sosteniendo teorías que han quedados totalmente rezagadas de los conocimientos actuales y de los protocolos de diagnóstico.
   - Las teorías de las que estamos hablando no son nada inocentes y pueden hacer mucho daño.



   Según Isabel Paula-Pérez la distinción nosológica entre espectro autista y espectro esquizofrénico está hoy en día claramente delimitada, a pesar de las evidencias científicas de la relación genética entre ambas condiciones. El solapamiento de síntomas negativos de la esquizofrenia con ciertas manifestaciones autistas y la atribución errónea de síntomas positivos de la esquizofrenia en el autismo por profesionales no familiarizados con los trastornos del espectro autista ponen de relieve la importancia de descifrar las claves que permitan el diagnóstico diferencial, o la valoración de la comorbilidad y co-ocurrencia entre ambos espectros cuando así sea.
   La confusión entre esquizofrenia y autismo se resolvió en los años cuarenta, cuando Leo Kanner en América y Hans Asperger en Austria comenzaron a identificar la existencia de un trastorno al que atribuyeron los síntomas de los niños que trataban. Sufrir o tener un familiar enfermo de esquizofrenia requiere conocer en lo posible qué es esta enfermedad, cómo se manifiesta y, desde luego, genera la necesidad de obtener respuestas a preguntas y situaciones que no siempre son fáciles (sobre todo en los brotes o cuando se ha dejado la medicación habitual).








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Fuentes:
- Instrumentos de medición del cociente intelectual: http://www.mundoasperger.com/2017/02/instrumentos-de-medicion-del-cociente.html?m=1
- Esquizofrenia. Desorden psiquiátrico: http://www.psicologia.express/2014/06/esquizofrenia-desorden-psiquiatrico.html?m=1#.V8gvm1vhC1s
- Diferencias entre autismo y esquizofrenia, por Carlos E Orellana Ayala. De lectura necesaria:
https://autismodiario.org/2017/04/18/diferencias-autismo-esquizofrenia/
- Analía Infante en Maternidad Atípica: Confusión entre autismo y esquizofrenia: https://maternidadatipica.wordpress.com/2017/04/14/confusion-entre-autismo-y-esquizofrenia-por-que-nos-enoja-tanto/
- Carlos E. Orellana Ayala en Autismo Diario, Diferencias entre autismo y esquizofrenia, https://autismodiario.org/2017/04/18/diferencias-autismo-esquizofrenia/
- Guía Infantil. Autismo, esquizofrenia y trastorno bipolar: https://www.guiainfantil.com/1004/autismo-esquizofrenia-y-trastorno-bipolar.html
- Isabel Paula-Pérez, Diagnóstico diferencial entre el espectro autista y el espectro esquizofrénico.
https://www.researchgate.net/profile/Isabel_Paula/publication/255871687_Diagnostico_diferencial_entre_el_espectro_autista_y_el_espectro_esquizofrenico/links/0deec520cbc68be394000000/Diagnostico-diferencial-entre-el-espectro-autista-y-el-espectro-esquizofrenico.pdf