5/10/17

Síndrome o complejo de Peter Pan.


Texto original de la Fundación Cadah.


    Los afectados de TDAH en la adolescencia y a principios de la edad adulta presentan en algunas ocasiones cuadros o patrones de conducta con sintomatología similar al Síndrome de Peter Pan (SPP). Debido a que el TDAH implica aspectos de inmadurez social y psicológica en los niños y adolescentes muchos de los comportamientos que presentan en la escuela, en la familia y en el área social tienen que ver con comportamientos infantilizados. Suelen caracterizarse por evitar asumir responsabilidades, inseguridad, necesidad de apoyo y supervisión continúa, ausencia de una autonomía funcional, dificultades a la hora de resolver problemas por sí mismos, tendencia a culpar a los demás de todo aquello que les sucede, ataques de llanto o rabietas, tendencia al egocentrismo, intolerancia a la frustración, rebeldía, manejo de la mentira como medio para eludir las responsabilidades de sus actos o como búsqueda para llamar la atención o la distorsión de la realidad. Eric Berne, psiquiatra canadiense,empleó el término Peter Pan en 1966 para referirse al niño que todo adulto lleva dentro y sólo busca la satisfacción y gratificación de sus propias necesidades. El término Síndrome o Complejo de Peter Pan lo acuña el psicólogo Dan Kiley (1) para hacer referencia a los adultos que continúan comportándose como niños y adolescentes, mostrando una marcada inmadurez emocional.



   Por tanto y aunque el Síndrome de Peter Pan (SPP) no está recogido en la actualidad en los manuales de psiquiatría como un cuadro psiquiátrico específico, el "Complejo de Peter Pan" se emplea popularmente para definir a aquellos jóvenes y adultos que:
  - Son incapaces de comprometerse y cumplir sus promesas.
  - No saben o se niegan a asumir y aceptar las obligaciones propias de la juventud y la edad adulta.
   - Prefieren que sean otros quienes tomen las decisiones por ellos.
   - Presentan un deseo intenso de ser cuidados y sobreprotegidos, que demuestran una fuerte dependencia emocional y afectiva (padres, familiares, pareja, hermanos mayores, etc.), que hace que necesiten a su lado a otra persona que satisfaga constantemente sus necesidades.
   - Exhiben una baja autoestima, acompañada en ocasiones de sentimientos de culpa, tristeza, depresión o ansiedad.

      Los expertos señalan como posibles causas o desencadenantes de este síndrome de infantilismo un perfil psicológico con rasgos y tendencias a la evitación; la dependencia y la inmadurez y el estilo educativo: un estilo educativo hostil y autoritario, con carencias afectivas y emocionales por parte de los padres hacia los hijos, o bien un estilo educativo sobre protector y excesivamente dependiente del afecto de los padres. Debido a la alta relación que existe entre la aparición de patrones de comportamiento infantil y el estilo educativo recibido los adultos que rodean al niño, especialmente los padres y profesores, son los principales agentes preventivos del problema. Un estilo educativo basado en normas y límites bien estructurados acompañados de una buena comunicación afectiva es la mejor manera de que el niño se desarrolle adquiriendo un nivel madurativo de acuerdo a su edad.


   Se trata, pues, de una persona que lo quiere todo pero no desea esforzarse para lograrlo y que se refugia en los demás ante la idea de tener que enfrentarse a los problemas y los retos del día a día. Dado que en la mayoría de estos casos estas personas no adquieren una consciencia plena de ello resulta particularmente difícil que corrijan esta problemática. En los casos en los que la sintomatología es más problemática y los cuadros son más severos es recomendable acudir a tratamientos de intervención más específicos.

   La intervención debe comenzar por ayudarles a asumir su situación, darse cuenta que su actitud no es adecuada, enseñarles a que afronten la realidad y sus propias dificultades y a que asuman las consecuencias de sus comportamientos y decisiones. Es importante que las intervenciones que se realicen en estos casos se centren en los siguientes aspectos:
   - Mejorar y desarrollar una buena autoestima.
   - Motivarles a que tomen iniciativas para cambiar las situaciones difíciles que se les presentan, mediante el uso de técnicas cognitivas-conductuales de modificación de conducta, resolución de problemas, estilos de afrontamiento adaptativos, estilos comunicativos asertivos, etc.
   - Facilitarles el desarrollo de su propia independencia y autonomía del entorno, de tal manera promoverles a que diseñen nuevos retos y metas realistas y alcanzables para ir avanzando de una forma paulatina y tener así un desarrollo evolutivo y madurativo óptimo de acorde a su edad y circunstancias.







__________
Artículo original: TDAH y Síndrome de Peter Pan. A través de Fundación Cadah: https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/tdah-y-sindrome-de-peter-pan.html
(1) Dan Kiley , en la obra The Peter Pan Syndrome (1983).