30/10/17

Recogida de firmas contra la definición de "autista" en el diccionario.




   La última revisión del diccionario de la Real academia de la Lengua española, RAE, ha reducido “autismo” al estatus erróneo de enfermedad y ha añadido que “autista” es la "persona encerrada en su mundo, conscientemente alejada de la realidad". Se ha cambiado el "afecta" por "padecer autismo", dejándolo al nivel de enfermedad.
   En el preámbulo de la nueva edición se refieren a la aparición de ciertas palabras o acepciones que, en el sentir de algunos, o reflejan realidades sociales que se consideran superadas o resultan hirientes para determinadas sensibilidades, y se justifica la postura de la Academia, al incluir esas acepciones, en que no siempre se puede atender a algunas propuestas de supresión, pues las acepciones implicadas han estado hasta hace poco o siguen estando perfectamente vigentes en la comunidad social.



¿Nos ayudáis a cambiar esto? Por favor, firmad y compartid. Ayúdanos a conseguir que la RAE rectifique y que mantenga su anterior significado de “autista”.


Si alguien no puede firmar es porque ya firmó anteriormente. En ese caso aún puede ayudar más difundiendo el enlace de la recogida de firmas y apoyando esta causa en sus redes sociales.
Esta petición será entregada a:
   - Real Academia Española.
   - RAE, Real Academia Española.
   - Real Academia de la Lengua.

   Gracias por firmar y difundir, porque si no conseguimos cambiarlo estaremos legitimando para el uso peyorativo de la palabra "autista" a periodistas, columnistas, políticos, etc. Leemos en los medios de comunicación o escuchamos en boca de políticos «gobierno autista» o «fulanito es autista» cuando quieren expresar que ese gobierno o esa persona no cumple con su trabajo, no escucha, no se entera de la realidad, no muestra empatía con los problemas, es incapaz de ofrecer soluciones o carece de sentimientos.



   Quienes convivimos con el autismo estamos cansados del uso lingüístico asociado a connotaciones negativas porque se parte de mitos e informaciones falsas como que las personas con autismo no pueden interactuar o comunicarse, viven en su mundo, son incapaces de sentir, etc.
   Con la nueva acepción en el diccionario dan carta blanca al uso de “autista” para descalificar, para usarlo como insulto, escudándose en el significado que le otorga el nuevo diccionario. Ya se pueden imaginar la respuesta a cualquier petición de no usar el autismo con connotaciones peyorativas: “lo pone en el diccionario”.