11/9/17

La inclusión es un como un unicornio.



   La inclusión hoy por hoy es una utopía, un deseo que tenemos las familias de niños diversos y un derecho que ellos tienen pero al que no se atiende, es como un unicornio porque todo el mundo tiene una idea de cómo es pero no se ha visto ni se ve, porque no existe. Es una fantasía.
   Mientras no consigamos que los padres y madres valoren como una experiencia enriquecedora, positiva y útil para sus hijos, convivir o estudiar con niños diferentes, no conseguiremos inclusión/ integración. No se trata de lograr un "con mi hijo va a clase un niño diferente y no pasa nada" sino de conseguir un "qué suerte que justo ese niño diferente vaya a clase con mi hijo porque va a tener una experiencia y aprendizaje desde pequeño que es impagable".
   ¡Hay que cambiar la fórmula!




   Los niños que estudian con otros niños que se salen de lo común tienen la suerte de aprender convivencia, tolerancia, valores, solidaridad, empatía y otro montón de cosas que no aprenderían de otro modo. Aceptar, colaborar y ayudar a una persona diferente a ti te dota de una perspectiva sobre la vida mucho más rica y valiosa y te hace crecer como ser humano. Es ‪imposible acabar con el acoso a los niños con Asperger si los propios padres festejan "quitarse de encima" al alumno. ¡La educación comienza en casa!



   Dice Sergio Sinay que " Educar es bastante más que transmitir información, enseñar a leer y escribir o impartir conocimientos de historia, matemáticas o geografía. Se trata, ante todo, de la transmisión de valores, de patrones de vinculación en los que se priorice al semejante en su condición de sujeto, y no de objeto. Y es la transmisión de modelos de vida trascendente y con sentido. Esa educación se imparte, en primer lugar (cronológico y valorativo) en el hogar y por parte de los adultos significativos en al vida del niño pequeño, comenzando por los padres. Se educa por acción o por omisión. Es decir que, cuando los valores están ausentes en el entorno del niño, éste recibirá una formación carente de ellos, pero no dejará de tener modelos, sólo que serán disfuncionales y tóxicos a los fines de la integración y la interacción social".




   Ningún niño o niña se hace fuerte por soportar las agresiones y el hostigamiento de los demás. Al contrario, las personas van a poder defenderse en la adultez en tanto sean felices en la infancia. Por eso hay que pensar en educar a los peques para que no disfruten lastimando al otro, educar en la tolerancia y erradicar el acoso. Maite Garaigordobil, catedrática de psicología y experta en acoso, asegura que sufrir acoso escolar no endurece ni curte, solo sirve para destrozar la vida. La escuela no está preparada, muchos profesores no saben qué hacer y hay quien mira para otro lado. El desenlace, en buena parte de los casos, es que las víctimas acaban abandonando el centro educativo y los agresores se quedan en él (victimización secundaria del niño o niña acosados). Todavía tiene vigencia esa especie de argumento que justifica determinadas acciones porque la víctima 'es un chico raro' y, por supuesto, vivimos en un entorno social lleno de mitos, como el de 'no pasa nada, estas cosas endurecen y curten' cuando, en realidad, el acoso puede destruir la vida de un niño o una niña.




   Inclusión e integración... ¿Son realmente dos conceptos diferentes o sinónimos de una misma idea?  Ambas opciones se encuentran representadas en diccionarios, enciclopedias, páginas Web, textos sobre educación e incluso textos oficiales  (por ejemplo del Ministerio de Educación o de algunas Concejerías de cultura y educación de diferentes comunidades autónomas). Incluir a alguien (en el colegio) es meterle en el grupo (dejar que se matricule y vaya a clase) e integrar a alguien supone habilitar todos los medios posibles para que su inclusión sea efectiva, es decir, conseguir que esa persona participe plenamente de todo lo que hace el grupo (habilitar las ayudas necesarias para que una persona con sordera pueda entender las explicaciones de sus maestros, un niño con movilidad reducida pueda jugar en el patio o una persona con autismo pueda asistir a una clase ordinaria socializando con normalidad con el resto de compañeros). Sea como fuere la opción consciente y deliberada por la heterogeneidad en la escuela constituye uno de los pilares centrales del enfoque inclusivo, al margen de la terminología empleada. Lo importante es eliminar los sistemas educativos segregadores y propiciar la búsqueda de estrategias, metodologías y espacios buscando que el derecho de educación para todos sea una realidad.




 Para que la escuela se vuelva inclusiva se tienen que identificar las barreras de participación y eliminarlas. Solo así los alumnos podrán adquirir el aprendizaje que se pretende.
   La Carta de Derechos de las Personas con Autismo recoge derechos que deberían ser defendidos, protegidos y puestos en vigor por una legislación propia en cada país. Fue presentada en el 4º Congreso de Autismo-Europa, en La Haya, el 10 de Mayo de 1992 y adoptada bajo forma de Declaración por el Parlamento Europeo el 9 de Mayo de 1996.