10/9/17

Guía para Docentes de la Fundación Española de la tartamudez.




   "Empieza septiembre, y con él, la vuelta al cole. Para un niño con tartamudez el impacto psicológico en la infancia, las bromas, burlas, etc. pueden ser devastadoras y perdurar hasta la edad adulta, provocando en muchos casos baja autoestima, bajo rendimiento escolar, rechazo social, depresión y sentimientos de impotencia y soledad.  Como docente puedes prevenir o modificar estos sentimientos actuando como integrador y propiciando la aceptación. Con ello habrás hecho un gran camino para evitar un gran sufrimiento a los niños que sufren tartamudez". (Fundación Española de la tartamudez).
   Interrupciones en la fluidez del habla de las personas, que se acompañan de tensión muscular, miedo y estrés, las cuales son la expresión visible de la interacción de determinados factores biológicos, psicológicos y sociales. Estas características biológicas que se evidencian en una forma particular de expresión verbal son condicionadas e incrementadas por el entorno, a través de las evaluaciones negativas que se hacen de la forma en que se expresa verbalmente, tanto por parte del interlocutor como del propio hablante. (Rodríguez, P. 1998). 
   La tartamudez se puede describir como un desorden en la fluidez normal del habla que afecta la comunicación. Tiene su máximo desarrollo entre los 2 y 5 años. Al observar estas interrupciones de la fluidez, éstas pueden tener características tales como: la repetición de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones y pausas, como resultado de bloqueos motores. Pero también estas disfluencias se manifiestan de muchas maneras, a veces los niños hacen esfuerzo para hablar, se pone colorados, demuestran incomodidades y tensión, hacen gestos o movimientos con la cabeza/cuerpo, cierran los ojos, pestañean, fruncen las cejas.



   A nivel mundial, se dice que la tartamudez es una predisposición genética y multifactorial, ya que intervienen factores, neurológicos, psicológicos, sociales, etc. Este trastorno no se puede sintetizar en un problema psicológico/emocional, nervios o ansiedad. Son muchos los factores que combinados, llevan a la tartamudez. Es importante recordar que los niños que tartamudean son tan o más inteligentes que los que no tienen esta dificultad. Algunas consideraciones básicas: La tartamudez afecta entre 1,5% al 2% de la población adulta. El 5% de los niños pasan por una etapa de disfluencia en la niñez. Estudios internacionales han demostrado que el 80% de los niños remite. La proporción de personas que tartamudean del sexo masculino es 4 a 1 con respecto al femenino. La tartamudez es un trastorno del habla, que afecta la comunicación. La tartamudez no es contagiosa ni se produce por imitación, es involuntaria y cíclica, aparece y desaparece por períodos variables de tiempo.




   Estudios realizados han demostrado que el “traumatismo escolar” es la causa más frecuente para la cronificación del trastorno de la tartamudez y para aumentar todas sus complejas consecuencias psicológicas. Las personas adultas que tartamudean, a menudo, cuentan con mucho dolor algunas de sus experiencias en la escuela tales como: las burlas de sus compañeros, la incomprensión de algún maestro que les ponía baja nota en lectura por tartamudear al leer, momentos de vergüenza o humillación al ser preguntados y no poder decir su lección porque su maestro no le daba el tiempo necesario para hacerlo, etc. Por otra parte es frecuente que los docentes, delante de un niño con disfluencias, sientan ansiedad, incomodidad, irritación, angustia, deseos de sobreprotección o que le den prisa para hablar, que le terminen la frase por él o que le den indicaciones para hablar mejor.



   Frecuentemente los docentes se preguntan qué actitud deben tomar cuando tienen en su aula un niño con disfluencias. Por ejemplo:
   - ¿Cómo debo tratarlo, debo hablar con él o ignorarlo?
   - ¿Qué puedo hacer para ayudarlo?
   - ¿Qué debo hacer si los demás niños se burlan o ríen de él?
   - ¿Debo hacerle leer en clase?
   El conocimiento de esta dificultad y la comprensión por parte del maestro suele ser suficiente, para que el niño dis-fluente se sienta cómodo y arropado dentro del ámbito escolar. Así lograremos ayudarlo a vivir, una de las etapas más difíciles para los niños que tartamudean, pudiéndose convertir en un adulto feliz.
Es importante aclarar que no hablamos de “niños tartamudos”. El 5% de los niños tienen dis-fluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogar o colgar un cartel, con la carga psicológica que ello implica. Es por ello que hablamos de niños con dis-fluencias o niños que tartamudean, siendo el primer término el más conveniente.
   Para saber cómo hacer frente a este reto puedes descargarte la Guía para Docentes de la Fundación Española de la tartamudez, en formato pdf., HACIENDO CLICK AQUÍ.


   Para describir las características del niño disfluente es necesario diferenciar entre los niños en edad preescolar o infantil (2 a 5 años) y los niños en edad escolar o primaria, ya que más allá de las manifestaciones propias del habla disfluente, el diferente nivel de desarrollo lingüístico, cognitivo y emocional en estos dos grupos hace que la actitud frente a la disfluencia no sea la misma en niños preescolares que en escolares. Todo esto se explica en la guía de descarga gratuita.




   Recuerde que puede descargar la guía en: http://www.fundacionttm.org/wp-content/uploads/2014/09/guia_docentes_ES.pdf