13/8/17

Vídeo: con déficit de atención y sin él ¿cómo responden los niños a las mismas preguntas?

 
   TDAH es el más controvertido de los trastornos de desarrollo, entre otras cosas porque los profesores y maestros lo utilizan como una etiqueta para los alumnos indisciplinados y a los médicos les resulta más fácil diagnosticar un caso como TDAH que realizar un estudio profundo que evidencie un trastorno más complejo de determinar. Además, el investigador al que se atribuye el descubrimiento del TDAH, el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, siete meses antes de morir afirmó que se trataba de "un ejemplo de enfermedad ficticia" en el semanario alemán 'Der Spiegel', lo cual contribuyó a la creencia de que este trastorno no existe en realidad. Antes de desatar la polémica uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que se creyera que el TDAH tiene causas genéticas con lo que el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable aunque, al igual que el síndrome de Asperger, no tiene consideración de enfermedad. En el TDAH los síntomas más frecuentes son impulsividad (que no aparece si solo se da TDA), falta de memoria, una incapacidad crónica para concentrarse o enfocarse en una cosa particular a la vez y que se distraen fácilmente. No supone falta de inteligencia y no son niños necesariamente vagos ni desmotivados.


Leon Eisenberg
   Recordamos que los primeros intentos de explicar la existencia del TDAH fueron llevados a cabo en los años 30. En aquel momento, los médicos que trataban a niños con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse les diagnosticaban el síndrome posencefálico, pese a que la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis. Fue precisamente Leon Eisenberg quien en los años 60 volvió a hablar de dicho trastorno y en el año 1968 incluyó la enfermedad en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. En los años ochenta se reformuló la definición del trastorno como un déficit atencional y no únicamente como trastorno hipercinético.



   En este vídeo dos niños de 9 años de edad responden a las mismas preguntas. Uno de ellos tiene déficit de atención, el otro no. Las respuestas del menor con TDA son tan similares a las que daría un pequeño con síndrome de Asperger que nos ha sorprendido, aunque, muy a menudo, ambas condiciones se dan simultáneamente y la persona con síndrome de Asperger es, a la vez, atencional (o hiperactiva- TDAH). En cualquier caso, hay que dejar de ver a los niños con déficit de atención como raros e informarnos sobre ese trastorno.




Credit: My Little Villagers
Visto en la página de RecreoViral de Facebook: https://www.facebook.com/recreoviralblog/videos/1596224707064734/

   En el niño con Trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad -TDAH- (Hiperactividad y/o inatención) existen alteraciones que pueden producir un rendimiento académico pobre, asociado a una baja autoestima, alteraciones emocionales y/o problemas en la integración social. Sin embargo también hay niños, adolescentes y adultos con TDAH con un adecuado ajuste escolar, personal y social. Estos menores experimentan muchas dificultades para concentrarse y prestar atención; se aburren fácilmente y no terminan sus actividades correctamente o cometen numerosos errores por despiste. Presentan déficit en las funciones ejecutivas como los niños con síndrome de Asperger, es decir, en determinados procesos cognitivos necesarios para lograr aprendizajes comprensivos y significativos. Cuanto más sepan, lean y pregunten sobre el TDAH, mejor podrán los padres y familiares ayudar, aceptar y comprender al niño. Deben buscar un médico para que aborde el tratamiento farmacológico experto en niños con TDAH y que tenga tiempo y paciencia para seguir al niño.



   Un niño con TDAH puede tener problemas de sociabilización por diversos motivos. Una de las grandes razones es por su impulsividad. Pero los niños con TDA no tienen la parte hiperactiva o hipercinética del trastorno y sus problemas son de atención y concentración, como en el caso de este vídeo. 
   En general, como rasgos propios de este trastorno (TDAH) destacan: 
- el reclamo constante e inadecuado de atención social, 
- el escaso conocimiento de sí mismo, 
- la dificultad en el reconocimiento y regulación de sus propias reacciones emocionales, 
- la sobre-personalización de las acciones de los otros y 
- su dificultad para aprender de las experiencias. 
   La función del lenguaje en los procesos cognitivos de autorregulación es importante y estos niños presentan dificultades de lenguaje que les hace menos eficaces en los procesos de autoregulación conductual. Además las tareas lingüísticas requieren niveles altos de atención, inhibición, memoria de trabajo, planificación y organización. Todos ellos son aspectos en los que los niños con TDA presentan bastantes dificultades.
   Presentan dificultades en los siguientes aspectos concretos:
   - Procesamiento fonológico y sintáctico, pero no en aspectos semánticos.
   - Problemas en los aspectos de forma y de contenido del lenguaje.
   - Dificultades en tareas que requieren organización semántica.
   - Tareas de memoria auditiva.
  Así que los niños y niñas con TDAH generalmente realizan peor las tareas que, aunque no requieren una respuesta verbal, implican haber escuchado instrucciones verbales un tanto extensas; estas tareas requieren atención e inhibición de la atención a otro estímulo y los niños con TDAH pierden información como resultado de la inatención y/o distractibilidad.
   La problemática para diferenciar un TDAH y el Síndrome de Asperger surge en los primeros años cuando el niño muestra una dificultad para interpretar los sentimientos de los demás y, a veces padece cierto problema para centrar su atención o muestra una conducta hiperactivo-impulsiva. Especialmente durante la etapa preescolar muchos niños Asperger o TDAH pueden tener un desarrollo casi idéntico. Según los especialistas:
- Son niños a los que les cuesta interrelacionarse con otros niños.
- Les resulta difícil recortar y colorear.
- No utilizan rutinas sociales como “hola” y “adiós”.
- Suelen tener muchas rabietas.
  Al mismo tiempo estos pequeños destacan en algunas disciplinas:
- Suelen ser muy buenos con los puzzles y juegos de construcción.
- No suelen pedir ayuda.
- No les gusta el colegio porque sufren rechazo.
- Son excelentes para la música.





   Si bien el TDAH y el Síndrome de Asperger son entidades independientes, ambas condiciones tienden a presentarse asociadas con una frecuencia significativamente alta (Gillberg y Ehlers, 1998). Así no es extraño encontrar una alta proporción de niños con el Síndrome de Asperger que también presentan TDAH. Los dos trastornos comparten algunos síntomas hasta el punto de que algunos niños con el Síndrome de Asperger son inicialmente diagnosticados con TDAH. Dada la significativa interrelación entre ambos trastornos, es crucial en todos los casos clínicos que el proceso de diagnóstico diferencial sea llevado a cabo de una forma precisa. Los casos fronterizos entre TDAH y síndrome de Asperger pueden presentar serias dificultades para orientar la intervención y sobre todo para matizar la información que van a recibir la familia y los educadores.
   Al final resulta que muchos niños con TDAH tienen rasgos clínicos de Asperger como complicaciones en la interacción social (empatía, relaciones con otros niños) y en la comunicación (pobreza de imaginación, fallos en la comunicación no verbal y carencia de conversación).

   A veces el propio TDAH se presenta con trastornos comórbidos:
    Los más comunes incluyen: trastorno negativista desafiante (TND), trastorno de conducta (TC), trastornos de ansiedad/estado de ánimo y tics.
   El niño hiperactivo presenta un temperamento difícil y un nivel de inatención general e impulsividad elevada al principio de la infancia. También muestra un interés activo en el juego con otros niños, aunque a menudo tienen problemas en la interacción social. Estas dificultades sociales son secundarias al patrón de inatención y consecuencia de una falta de internalización de las reglas necesarias para la autorregulación de la conducta. En cambio, el niño con el Síndrome de Asperger a menudo presenta problemas de atención selectiva mostrando una capacidad adecuada para concentrarse en las actividades de su interés. Su incapacidad para interactuar de forma recíproca viene acompañada de una dificultad para entender y utilizar las pautas de comunicación no verbal. Además, la capacidad del niño con el Síndrome de Asperger para participar en el juego social y cooperativo está poco desarrollada. A diferencia del niño hiperactivo, que tiene dificultades en el juego por la falta de atención sostenida y la impulsividad, el niño con el Síndrome de Asperger tiene poca habilidad creativa y rigidez y/o falta de interés en la experiencia social del juego. Las respuestas de ambos trastornos a diferentes tratamientos son también opuestos. Así mientras que los síntomas primarios del TDAH responden con éxito al tratamiento farmacológico no existe un tratamiento específico capaz de erradicar la alteración en el desarrollo social del niño con Síndrome de Asperger.
   El curso de desarrollo de ambos trastornos sigue caminos divergentes. Así, y durante la segunda etapa de la infancia, el niño hiperactivo continúa experimentando problemas severos de atención, los cuales suelen afectar su rendimiento escolar de forma significativa. Sin embargo, durante la infancia, el niño con el Síndrome de Asperger muestra la capacidad generalmente adecuada para el aprendizaje independiente. Pero, a medida que el niño se acerca a la adolescencia, el déficit social se manifiesta de una forma más marcada y el patrón restringido de intereses se intensifica.
   En la etapa adulta, el trastorno de la interacción social persiste, lo que conduce a una alta proporción de adultos a experimentar dificultades importantes para iniciar y mantener relaciones sociales.


Imagen capturada del vídeo que
puede verse unas líneas más abajo.


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Fuentes:
- Mundo Asperger y otros mundos, 2015, Sánchez-Pardíñez.
- Fundación CADAH
- A través de la Clínica Neurometrics y la Fundación Cadah: R. Caballero Andaluz, “Comorbilidad y diagnóstico diferencial en el Sindrome de Asperger“.
- J. Artigas-Pallares, K. Gacria Nonell. E. Rigau Ratera. “Comorbilidad en el TDAH”.
- http://www.tdahytu.es/, Periodico digital 20 minutos.
- Fundación Cadah
- LENGUAJE Y TDAH, Ygual-Fernández, Miranda-Casas  y Cervera-Mérida
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; sección de trastornos comórbidos. El libro está disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
-  Libro Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA.