15/8/17

¿Por qué cuesta tanto mirar a alguien a los ojos?




   Para muchos mirar a los ojos es una verdadera odisea, se sienten nerviosos y les cuesta trabajo encontrar las palabras adecuadas cuando intentan hablar. Puedes estar hablando algo trivial pero cuando las pupilas se encuentran, de pronto, todo adquiere profundidad y sientes que no puedes mentir, que estás totalmente expuesto a quien tienes en frente. Para muchos resulta inconcebible una conversación sin mirarse a los ojos y les inquietan quienes esquivan la mirada, pero también hay quienes se ponen nerviosos fácilmente y prefieren mirar la boca, la nariz o simplemente hacia el lado.


   Quienes buscan los ojos de su interlocutor con un objetivo en mente (romántico, laboral o de simple conexión íntima), lo hacen respondiendo a un reflejo muy poderoso y primitivo del ser humano que comenzó cuando éramos cazadores-recolectores, de acuerdo a un estudio alemán. Cuando el hombre primitivo salía de caza era necesario que fijara la vista en su presa, de manera que, en la medida en que ésta o el hombre se movieran, continuara el contacto visual con su cuerpo y no la perdiera. Así, si el hombre se movía a la izquierda, sus ojos seguían a la presa a la derecha, y viceversa. En este proceso, que continúa activo en nuestros cerebros, actúa una de las regiones más antiguas e intuitivas del cerebro: el cerebelo, mediante un reflejo que se llama vestíbulo-ocular (RVO). Por lo tanto si el cerebelo y el RVO no están funcionando correctamente a una persona le costará mucho hacer contacto visual con otra, pues sufrirá de oscilopsia, una condición que se cree que podría vincularse con el autismo y el síndrome de Asperger.


   La oscilopsia es la sensación de oscilación de pequeña amplitud del entorno o del propio cuerpo. Puede presentarse durante episodios vertiginosos. Se trataría de la falsa percepción de que el mundo circundante se encuentra en movimiento. La causa principal es el nistagmus adquirido (el nistagmus es una oscilación rítmica e involuntaria de los ojos, generalmente bilateral y conjugada, es decir que afecta a los dos ojos por igual. Los movimientos pueden ser horizontales, verticales o rotatorios), de tal manera que todas las causas de nistagmus pueden originar dicho síntoma. Muchos pacientes con oscilopsia no son capaces de describir acertadamente su sintomatología así que puede ser confundida con visión borrosa, diplopía (ver doble) o vértigo. La oscilopsia podría incapacitar a alguien para conversar, sin embargo, también juegan factores como la timidez o la inseguridad. El rostro, y especialmente los ojos, son de las partes del cuerpo que más reaccionan frente a las emociones. Si estamos tristes, nuestros ojos lo demostrarán, también si nos sentimos alegres. Los ojos revelan si alguien está o no concentrado e incluso si está inventando una mala excusa, pues la mirada se perderá un mayor tiempo del normal, sin concentrarse en los ojos del interlocutor.



   Quienes son muy tímidos o padecen de fobia social no quieren exponerse ni revelar demasiado, así que no suelen mirar a los ojos. Sin embargo, esto mismo les vuelve aún más inseguros porque saben que el interlocutor siente esa mirada esquiva. Entonces, la estrategia intuitiva de no mirar a los ojos para ocultar lo que pasa por nuestra mente no es muy eficiente pues nos delata rápidamente como inseguros.
   Uno de los estudios más interesantes respecto a este tema postula que es tal la atención y la importancia que le damos a alguien cuando nos mira a los ojos que al hacerlo se interrumpen procesos cognitivos importantísimos para el lenguaje. Quedamos como pasmados en la profundidad de la mirada y no pensamos de manera tan eficiente como cuando miramos la pared o el teclado del computador. Incluso nos puede costar esfuerzo encontrar las palabras para lo que queremos decir y nos vemos obligados a desviar la mirada.
   ¿Cómo lo supieron estos científicos? Realizaron un experimento con 26 voluntarios que debían responder a un sencillo juego de asociación de palabras con verbos. Por ejemplo, si a alguien le decían “leche”, el sujeto debía responder “beber”; o si le decían “lista”, podía decir “hacer”, por ejemplo. El obstáculo estaba en que, mientras desarrollaban la prueba, debían mantener la mirada en una persona que, a través de un vídeo en una pantalla les miraba fijamente, pero rompía el contacto visual o miraba hacia el lado cuando menos se lo esperaban. Lo impresionante fue detectar que los sujetos a prueba tardaban mucho más en encontrar el verbo asociado a palabras difíciles cuando la persona del vídeo les miraba fijamente. En cambio, cuando sus ojos se desviaban, el ejercicio cognitivo era más simple para ellos.


   De acuerdo a este experimento el mantener el contacto visual con un interlocutor supone un esfuerzo y una carga importante para el cerebro, por lo que muchas personas optan por desviar la mirada, encontrar las palabras adecuadas, y luego volver a los ojos del otro o quizás a alguna parte del rostro. Por lo tanto no solo la timidez impediría hacer este contacto sino también el evitar una sobrecarga de información, pues los ojos de quien tenemos enfrente nos dicen muchas cosas que nuestra mente debe procesar. Esta parece ser la explicación más lógica al hecho de que las personas con síndrome de Asperger tengan verdaderas dificultades para mirar a los ojos de su interlocutor: se sobrecargan de información que deben procesar y pierden la esencia de los importante de la conversación, sintiéndose por ello estresados y angustiados. Por supuesto cada ser humano es distinto y hay algunos que son capaces de sostener la mirada más tiempo que otros. Aunque, en promedio, no son más de 3,3 segundos en personas alistas (sin autismo).
  Aunque el estudio es preliminar y se necesitarían más sujetos para llegar a resultados concluyentes recalca la importancia de la comunicación no verbal para el ser humano. Es decir, una mirada comunica al cerebro mucho más que el hecho de ser un una parte del cuerpo, pues genera un verdadero diálogo, distinto o complementario del oral.



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Fuente: Por qué cuesta tanto mirar a alguien a los ojos, según la ciencia. Por María Jesús Martínez-Conde. 2017-07-28 en "El Indefinido". Enlace al texto original:  http://www.eldefinido.cl/actualidad/mundo/8827/Por-que-cuesta-tanto-mirar-a-alguien-a-los-ojos-segun-la-ciencia/ En esta publicación en texto se ha revisado, complementado y adaptado por el equipo de MuNDo AsPeRGeR.