29/8/17

Guía de actuación frente al acoso escolar de la asociación NACE.




  Guía gratuita realizada y distribuida por la asociación NACE (compuesta por psicólogos, profesores, abogados y especialistas en diferentes áreas, les caracteriza un serio compromiso con las víctimas de acoso escolar y sus familias y su objetivo es prevenir el acoso escolar en cualquiera de sus formas). Se les puede encontrar en: https://www.noalacoso.org/sobre-la-asociacion/ En su presentación de esta guía explican que "el sufrimiento de la víctima de acoso, la indefensión, el maltrato continuado en edades tan cruciales para su desarrollo pueden dejar huellas profundas en la personalidad y a veces, estas historias terminan en un suicidio porque los chicos y las chicas no pueden soportar este tormento diario. La guía se ha realizado para leer en la página: https://www.noalacoso.org/guia-accion-frente-al-acoso-escolar-1-acoso/ pero reproducimos a continuación los puntos más destacables.


   No hemos de engañarnos: el acoso escolar es uno de los problemas más serios y dolorosos para las familias, a la par que uno de los retos más importantes para la educación actual. Para ayudar a las familias a reconocer el bullying, saber si nuestro hijo lo está sufriendo y  poder actuar rápida y acertadamente, han creado una pequeña guía. En esta guía la asociación explica la regla de las 3C como fórmula rápida para detectar si nuestros hijos están siendo víctimas de acoso. Cuantas más “C” observemos en el comportamiento de los chicos, más probabilidades hay de que estén sufriendo acoso escolar o cualquier otro tipo de maltrato.
   1. Cambios: cambios de comportamiento o el hecho de que ahora pasan cosas que antes no pasaban como una significativa bajada de notas, pérdida o deterioro frecuente del material escolar, cambio de itinerario para ir al colegio, desinterés por salir o relacionarse, pérdida de amigos, señales en el cuerpo (moratones, arañazos…) o en la ropa (descosidos, falta de botones, extravío de prendas…), irritabilidad o mal humor en casa (protesta, no hay quien lo aguante…), llanto aparentemente injustificado, etc.
   2. Campanas, pellas, absentismo escolar: no quiere ir al colegio, presenta somatización de la angustia y del miedo (dolor de cabeza o de estómago, náuseas, etc.) La intensidad de estos síntomas suele ser proporcional al tiempo que llevan padeciendo la situación y se convierte en claro indicador de la gravedad del acoso escolar que está sufriendo la persona.
   3. Cuerpo: El cuerpo no miente. El niño se encoge, mira al suelo, quiere pasar desapercibido, se asusta fácilmente, pierde la alegría y el brillo de los ojos…    Las víctimas pueden también presentar trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia) y autolesiones (cortes en brazos y piernas) así que hay que prestar especial atención a los chicos que llevan manga larga, incluso cuando hace calor.


  En todas las definiciones de acoso escolar están presentes estos cuatro elementos:


  Sin duda, la característica fundamental del acoso escolar es que permanece oculto a los ojos de los adultos, a veces durante meses o años. No verlo no quiere decir, en ningún caso, que no exista. Además es que, si no actúas, el acoso no se detiene; por el contrario, va aumentando cada vez más en intensidad y crueldad.
Uno de cada cuatro alumnos sufre algún tipo de acoso a lo largo de su escolaridad según informes del Defensor del Pueblo y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
   Cuando los chicos presentan alguna diferencia el porcentaje se dispara y es mucho mayor (en el caso del Síndrome de Asperger, el acoso llega hasta el 94%).
Consideramos que es necesario saber cómo afecta el acoso a nuestro colectivo y cómo afectan sus diferencias a la relación con sus iguales. Para poder actuar frente a una situación de acoso escolar hemos de conocer lo que es el acoso. Esta pequeña guía de actuación está creada con la intención de acercarte toda la información sobre lo que es el bullying o acoso escolar.




   1.   ¿Qué es el acoso escolar?
   - Maltrato entre iguales.
Se meten con ellos de formas variadas: Verbal (insultos, motes, habladurías, rumores, mentiras…), físico (golpes, agresiones, maltratar sus cosas…), exclusión (no dejarle jugar, no invitarlo a fiestas…), ciberacoso (redes sociales, suplantación…) Lamentablemente la creatividad de los menores a la hora de inventar formas de maltratar o humillar es inagotable (perforar tímpanos con cañitas, meter la cabeza en el retrete, dar a beber orines, etc…) En un estudio, realizado en el País Vasco, podemos observar que el tipo de maltrato más extendido, con diferencia, es el maltrato verbal: insultos, motes, rumores, habladurías… Lamentablemente es también el más normalizado. Muchos adultos suelen considerar que “son cosas de críos” o que “no es para tanto”. Sí que es para tanto: humillar a otros no es cosa de críos. No debemos permitir los motes ni los insultos entre los niños, por muy habituales o inofensivos que nos puedan parecer, porque ya sabemos que el acoso siempre va a más.
   - Repetido en el tiempo.
Tiene que suceder repetidamente para que se considere acoso escolar. Eso supone que cuando un chico nos dice que sufre acoso ya sabemos que lleva tiempo -meses, quizá años- sufriendo maltrato. (Todas las definiciones incluyen la reiteración pero ninguna especifica la duración del maltrato).
   - Con intención de hacer daño (humillación): El acoso no es ninguna broma y quien lo hace quiere dañar a la otra persona.
   - Con desequilibrio de fuerzas (indefensión).
Quien lo sufre NO se puede defender o porque los otros son más, o más fuertes o, sencillamente, porque tiene derecho a no usar la violencia en sus relaciones.
   Los padres, muchas veces, les decimos a los hijos: “Si te pegan, pega tú también” sin saber que estas víctimas no pueden hacerlo, no son capaces de "devolver el golpe" y cuanto más daño les hacen más se dejan hacer, lamentablemente.
   Hay que ayudarles, acompañarles y enseñarles a defenderse de una manera asertiva y no violenta.



   2.   Cómo sabemos si nuestros hijos sufren acoso.
   En este apartado vamos a dar algunas pautas que te puedan ayudar a identificar si tu hijo está sufriendo acoso ya que cuanto más tiempo pase sufriendo acoso escolar, peores consecuencias puede haber; por eso es importante la detección temprana, saberlo lo antes posible para acabar con el acoso y minimizar las secuelas en la persona que lo padece (estrés postraumático, fobia social, depresión, etc.) Una vez detectado que nuestro hijo sufre o puede estar sufriendo acoso escolar hay tres variables que nos indican las secuelas que puede sufrir una persona que sufre acoso:
   - La duración del maltrato.
   - La intensidad del mismo (grado de crueldad y humillación que hay en esas acciones).
   - Las características de la persona que lo sufre.
   Si el acoso es muy prolongado (meses, incluso años de sufrimiento), aunque sea de baja intensidad (motes, insultos), hará mella en la autoestima de los niños, que llegarán a sentirse culpables de lo que les sucede. Si el maltrato es de alta intensidad (golpes, amenazas, humillaciones graves…) en poco tiempo se alcanzarán altas cotas de daño emocional y, si se suman alta intensidad y larga duración, es bastante probable que las consecuencias  sean tan importantes que provoquen serios problemas psicológicos como estrés postraumático, depresión, fobia social, etc.


   3.   Consecuencias del acoso.
   En las consecuencias psicológicas influyen también las características personales de las víctimas. Factores como la resiliencia (capacidad de las personas de recuperarse del dolor emocional y de situaciones adversas), la autoestima y el apoyo familiar son decisivos para reducir el impacto de los maltratos sufridos. Cuanto más tiempo pase sufriendo acoso escolar, peores consecuencias puede haber; por eso es importante la detección temprana, saberlo lo antes posible para acabar con el acoso y minimizar las secuelas en la persona que lo padece (estrés postraumático, fobia social, depresión, etc…)
   Si el nivel de ansiedad es medio o alto no tardes en pedir ayuda. Cuanto antes, mejor. Habla con el tutor para restablecer YA la seguridad en torno a tu hijo.
Si es medio o bajo podemos intentar ayudarle a gestionar el estrés y darle estrategias para solucionar su situación (restablecer sus defensas, buscar apoyos, entre otras posibilidades). Si no sabes cómo hacerlo busca el apoyo del equipo docente, de profesionales o de alguna asociación que se dedique expresamente a erradicar el acoso escolar.
   En tus entrevistas con la escuela busca acuerdos concretos. No nos sirven conclusiones como “ya vigilaremos”, “estaremos pendientes”, buscaremos acuerdos y actuaciones consensuadas (por ejemplo: ponerlos en grupos diferentes, alumnos protectores, medidas reparadoras con los acosadores).
- Haz un relato de todos los hechos que han sucedido.
- Incluye todos los datos que recordéis, nombres, fechas, circunstancias, consecuencias, testigos, etc.
- Céntrate en los hechos, no juzgues ni utilices comentarios despectivos, demuestra serenidad y firmeza.
Si no cambia nada seguirá pasando lo mismo. Tenemos que acordar qué cosas tiene que cambiar la escuela, qué cosas tiene que cambiar los acosadores, sus familias, el resto de la clase y también qué cosas la propia persona que está sufriendo los malos tratos y sus familias. Todos podemos hacer algo contra el acoso y hay que garantizar la seguridad del chico o chica. Ya no puede volver a pasar ningún episodio más. Hemos de exigir que esté protegido en todo momento y si ocurriese algo la actuación ha de ser inmediata. Una manera de garantizar la seguridad es teniendo por ejemplo un profesor o un alumno de referencia que actúe inmediatamente.


   No olvides nunca que tienes el DERECHO a una escuela segura para tu hijo y que la escuela tiene el DEBER  de garantizarla y, si la escuela sigue negando el problema, intenta culpabilizar a la víctima y a su familia o no ofrecen ningún tipo de solución tendremos que acudir a instancias superiores. Este es el camino:
- Inspección Educativa: Presentaremos los escritos ya entregados en la secretaría del colegio y añadiremos el motivo de nuestra petición. Los entregamos el día de atención a las familias que tiene asignado el Inspector que corresponda al centro escolar y hablamos con él exponiéndole nuestras quejas. Se comprometerá a hablar con el colegio y buscará información, por eso es importante fijar plazos de seguimiento.
- Defensor del Pueblo o del Menor siempre que exista en tu comunidad autónoma. Te atenderán amablemente, aunque lamentablemente tienen poco poder para influir en las autoridades académicas. La repuesta de las mismas puede tardar meses o años.
- Denuncia en policía, Guardia Civil o Fiscalía de Menores: Siempre que haya lesiones físicas presentaremos la denuncia en comisaría para que quede constancia. Los menores de 14 son inimputables, por lo que esas demandas no prosperarán. Lo mejor si empezamos la vía judicial es demandar al centro escolar por dejación de funciones ya que es su obligación garantizar la seguridad de todos sus alumnos.



     Respuesta a algunas preguntas que se hacen los padres.
   ¿Por qué muchas víctimas empiezan a bajar sus resultados académicos? Porque el estrés genera ansiedad y dificulta el funcionamiento del lóbulo frontal y del hemisferio izquierdo (aprendizajes escolares) impidiendo la concentración, asimilación y retención de los conocimientos. ¡Los niños no pueden aprender con problemas emocionales sin resolver!
   ¿Por qué se pone malo para no ir al colegio? Porque el estrés permanente y no gestionado, el que parece no tener solución, acaba manifestándose en el cuerpo en forma de somatizaciones: los dolores de cabeza, de estómago, etc. son dolores reales, aunque no tengan causa orgánica. ¡El acoso causa dolor moral y físico!
   ¿Por qué algunos mojan la cama? Porque así liberan su tensión emocional, especialmente durante la noche, y porque, para superar el estrés, buscan inconscientemente etapas de su primera infancia en las que se sentían seguros (regresión).
   Otros comportamientos: Comerse las uñas, arrancarse el pelo, tartamudeo, llanto, cambios en el ritmo de sueño o de la alimentación, autolesiones, anorexia o bulimia, ideas de suicidio.