18/8/17

Ciencia de las emociones. Libro para docentes y psicólogos de descarga gratuita.




   Toda emoción tiene un componente innato y otro componente adquirido. Es decir, toda emoción tiene su aspecto común a todas las personas (por ejemplo, los circuitos cerebrales propios del miedo) y también tiene su aspecto flexible a la trayectoria de vida de cada uno de nosotros: contamos con la capacidad de re-conectar las neuronas para aprender a sentir emociones en determinadas circunstancias. Esto se llama condicionamiento.
   Los condicionamientos son útiles porque nos permiten desde bebés adaptarnos a lo que se espera de nosotros en la sociedad en que nacemos pero, a veces, quedamos condicionados de manera no oportuna. La plasticidad de nuestro cerebro hace posible que podamos superar experiencias emocionales que no son beneficiosas, como las fobias, y hay prácticas terapéuticas que los psicólogos han desarrollado para enfrentarlas.
   Las emociones son reacciones que todos experimentamos como la alegría, tristeza, miedo, o la ira. Un mal manejo de estas emociones puede acarrear un bloqueo o incluso la enfermedad.



  Esta guía presenta la temática de las emociones sobre todo en los menores, para que sirva de apoyo tanto a docentes como a profesionales que trabajan con niños y niñas a diario. También constituye un buen recurso para padres y madres que quieran informarse sobre el desarrollo emocional de los niños, los problemas y alteraciones que se pueden presentar y cómo se resuelven.


   El miedo, por ejemplo, es una emoción muy normal. Según el Ministerio de Sanidad a nivel cognitivo, es decir, en lo que concierte a nuestra capacidad de comprensión, juicio, memorización y razonamiento, el miedo puede hacernos perder la capacidad de controlar nuestra conducta haciendo que reaccionemos de manera similar a otras especies menos evolucionadas como los reptiles. Es decir, reaccionaremos tratando de decidir si tenemos más posibilidades de sobrevivir luchando, huyendo o quedándonos paralizados. Esta manera de reaccionar, este “programa”, reside en la amígdala, en la parte más profunda de nuestro cerebro. En este órgano “emocional” no tenemos conciencia ni capacidad de decisión y además en él quedan registrados los sucesos que hemos vivido y las sensaciones que hemos percibido lo que hace que no nos olvidemos de lo que nos ha pasado y tratemos de evitarlo en un futuro. En lo que se refiere al nivel fisiológico y dependiendo de la conducta que vayamos a desarrollar ante la situación, se activarán una serie de respuestas procedentes de diferentes sistemas: tensión muscular, presión arterial, ritmo respiratorio, temperatura periférica, sequedad en la boca etc. que nos prepararán de diferente manera según la respuesta. A nivel subjetivo, es decir, dependiendo totalmente del individuo, experimentaremos una serie de sensaciones físicas, intensas, desagradables y descontroladas que junto con los cambios cognitivos y algunos pensamientos sobre el peligro y sus consecuencias harán que tengamos una experiencia de terror única e imborrable.



   Ya hemos analizado cada una de las tres respuestas que se producen. La suma de todas ellas es lo que provocará nuestro comportamiento, ya sea lucha, huida o paralización, en las mejores condiciones para salvar la vida e intentar no volver a vernos en una situación similar de peligro.
   Por otra parte, hay reacciones emocionales que se producen ante situaciones que no hemos vivido todavía, es decir, cuando las anticipamos o las imaginamos. Un claro ejemplo es lo que sentimos cuando vemos alguna escena en alguna película, leemos algún texto o recordamos o pensamos en algún suceso.
   Si quiere saber más solo tiene que descargar la guía.