15/7/17

Síndrome de Asperger no es una limitación. ¿Es un estilo de vida diferente?



   Hay algunos síndromes que no son necesariamente limitaciones y solo representan un estilo de vida diferente. El síndrome de Asperger parece que es un ejemplo de ellos, un tipo de trastorno del espectro autista que se manifiesta produciendo (a veces) deficiencias en la coordinación motora, en la interacción social e inusuales patrones de conducta puesto que a los Asperger les cuesta reconocer las señales paralingüísticas o no verbales de otras personas, e incluso, las propias (y es por ello que al comunicarse parecen torpes). Suelen ser excesivamente directos y poco diplomáticos pero algunos especialistas les catalogan como personas con comportamientos increíbles por su entendimiento absolutamente racional.
   Como decimos, el sujeto muestra principalmente severas dificultades en la interacción social y en la comunicación, No se observa retraso en el desarrollo del lenguaje, no existiendo una perturbación clínicamente significativa en su adquisición. No hay retraso, por ejemplo, en la edad de aparición de las primeras palabras y frases, aunque pueden existir particularidades cualitativas (por ejemplo gramaticales) que llamen la atención. Así pues, se encuentra perturbada la capacidad para reconocer intuitivamente las señales no verbales o paralingüísticas emitidas por otras personas y también para realizar lo equivalente enviando las propias, pero se puede adquirir esa habilidad de forma aprendida aunque no dispongan de ella de forma natural. Es por todo eso que el contacto y el comportamiento comunicativo de los que tienen el síndrome de Asperger parece tan extraño, torpe o como una variante leve del autismo (Síndome de Kanner). Sin embargo, debido a que su inteligencia es normal, el entorno no los percibe como personas con autismo sino como personas con un comportamiento «raro» o «sorprendente».




   El síndrome puede ser detectado a partir del tercer año de vida. La forma en que se manifiesta varía mucho entre los diferentes individuos que lo padecen. Supone una discapacidad para comprender el mundo de lo social que se manifiesta al nivel de comportamientos sociales inadecuados, proporcionándoles a ellos y sus familiares problemas en todos los ámbitos. Los déficits lingüísticos están presentes en las dificultades para seguir el ritmo de la conversación y es frecuente la alteración de la prosodia (entonación, volumen, timbre de voz, etc.). Suelen ser también ser deficitarios los patrones de contacto ocular, gestual, etc.