15/7/17

La intervención para conseguir u optimizar el uso comunicativo del lenguaje en personas con Asperger o autismo.



  El objetivo central de la intervención es conseguir u optimizar el uso comunicativo del lenguaje en el contexto natural, dando atención prioritaria a las habilidades comunicativas o pragmáticas pero sin olvidar que el lenguaje es un sistema global y que a medida que un niño desarrolla sus destrezas de comunicación la distinción entre contenido, forma y uso se hace más borrosa. El énfasis en enseñar un lenguaje funcional no es incompatible, ni mucho menos, con la necesidad de fundamentar el programa de intervención en el modelo de desarrollo normal. Nos referimos fundamentalmente a la importancia de diseñar los objetivos, los contenidos y las actividades de enseñanza de acuerdo a la edad evolutiva del sujeto y basándonos en los datos evolutivos y psicolingüísticos de la secuencia de desarrollo normal.
   Los modelos de aproximación pragmática han tenido también su influencia en el reconocimiento actual de la importancia de los Sistemas Aumentativos y Alternativos de comunicación en la intervención del lenguaje y la comunicación en las personas con autismo y otros TEA. Se recurre a múltiples códigos, y no sólo al lenguaje oral, para desarrollar las posibilidades comunicativas de las personas con autismo y/o Asperger.
   Vamos a tratar de describir brevemente los principios fundamentales del modelo pragmático y/o de los modelos funcionales, que a nuestro juicio deben estar presentes en los programas de intervención del lenguaje y la comunicación, refiriéndolos a tres aspectos clave de los programas: contenido, contexto y estrategias de aprendizaje/enseñanza:
   Los programas de intervención normalmente están centrados en desarrollar tres áreas o habilidades fundamentales: Intencionalidad o Uso funcional de actos comunicativos, Habilidades conversacionales y Discurso narrativo.
   Al inicio, la intervención se centra en hacer sentir al niño la necesidad de comunicar y más concretamente en las necesidades físicas y sociales de comunicación del propio sujeto. No interesa tanto la evaluación de los déficits que la persona presenta, por ejemplo determinando si tiene el esperado numero o rango de actos comunicativos, como la evaluación de los actos comunicativos para ver si se acoplan a los propósitos o fines del comunicador. El programa de intervención se realiza para "satisfacer" las necesidades y propósitos del comunicador más que para acotar sus déficits.



   Se parte de un conocimiento de las necesidades del sujeto y de un examen de los actos comunicativos de ocurrencia natural en los contextos de la vida diaria - o de actos elicitados en actividades naturalmente planificadas- que nos muestran cuales son o pueden ser sus intenciones comunicativas. Se trata de identificar los actos comunicativos que la persona utiliza y de determinar sus intentos fallidos para expresar sus intenciones o modos no convencionales de expresión. De este modo los contenidos del programa de intervención van a ir dirigidos a mejorar la expresión de las intenciones comunicativas del comunicador, facilitando primero que use las habilidades comunicativas que ya posee y enseñándole modos más convencionales o adaptados de expresar sus intenciones, y a diversificar o ampliar las categorías de funciones pragmáticas que la persona utiliza. La selección de objetivos se basa pues en un cuidadoso análisis de las intenciones comunicativas del comunicador, teniendo en cuenta que:
• La destreza que se enseña debe tener utilidad inmediata para el estudiante en su ambiente natural. Debe ser útil para él o formar parte de una habilidad más amplia que ya posee. Debemos potenciar la motivación del niño hacia el uso del lenguaje.
• Debe ser relevante y/o deseable para el niño. Deben ser conductas capaces de generar efectos significativos y reales para el estudiante, con consecuencias disponibles en su ambiente natural. Podríamos decir que deben ser destrezas que el propio estudiante eligiría tener ya que producen cambios significativos en su vida natural.
• Debe poder ser practicada con una frecuencia razonable dentro de su vida diaria.
• Debe ser apropiada a la edad evolutiva del estudiante y se deben fundamentar en el modelo de desarrollo normal.
• Deben seleccionar objetivos que promuevan y/o posibiliten su participación en las actividades de la vida diaria. El niño debe desarrollar su lenguaje a través de sus interacciones con el medio, en un contexto social. Las destrezas que le enseñamos deben permitirle actuar/cambiar su medio físico y social.
• Debemos partir de las destrezas o habilidades comunicativas y lingüísticas que la persona posee, tratando de desarrollar en frecuencia y complejidad las conductas comunicativas o intencionales del propio sujeto.



   Al hablar de los contenidos de los programas de intervención, debemos recordar que hay muchas formas de comunicación y que para muchos niños autistas no verbales el uso de formas más concretas y visuales de comunicación va a ser el vehículo que le abra las puertas a la comunicación con los demás. Todos los profesionales que trabajan con niños con autismo no verbal deben conocer y saber usar los distintos Sistemas Alternativos y Aumentativos de la Comunicación dentro de un modelo que enfatice el uso funcional del sistema.
   Los programas dirigidos a desarrollar habilidades conversacionales incluyen objetivos relacionados con habilidades de toma de turnos y habilidades para iniciar y mantener tópicos conversacionales. Se trata de facilitar competencias conversacionales que les ayuden a participar en distintos contextos conversacionales de ocurrencia natural.
   Las intervenciones dirigidas a desarrollar el discurso narrativo tratan de enseñar al estudiante a comprender y producir narraciones. Se le enseña al estudiante los componentes de la gramática de los cuentos tales como el contexto, iniciación de eventos, respuestas internas, planes, consecuencias directas y reacciones.