31/7/17

Estrategias para el desarrollo de habilidades de planificación, de la flexibilidad y de la autorregulación en personas con TEA.




   Tal y como escribió Baron-Cohen en 1989: "El autismo (...) se caracteriza por tres síntomas principales. El primero es el fracaso en desarrollar relaciones sociales (...) y el segundo, considerado generalmente como una consecuencia del anterior, es un retraso o desviación en el desarrollo de la comunicación (...). El tercero es una conducta obsesiva o estereotipada. Mientras que el primero y el segundo grupo de síntomas han recibido una considerable atención por parte de la investigación, éste último no ha recibido prácticamente ninguna. Este abandono es bastante extraño, dada la importancia de las obsesiones en la psiquiatría de adultos."  A continuación veremos unas cuantas estrategias que se pueden usar precisamente para el desarrollo de habilidades de planificación en la persona con un trastorno del espectro autista, también veremos algunas estrategias para mejorar su flexibilidad de pensamiento y finalmente algunos trucos para mejorar la autorregulación.

 
   Desarrollo de habilidades de planificación (*): 
   Es necesario dar de modo permanente información por adelantado (feedforward) o hacia atrás (feedback) para fomentar la planificación y la autorregulación. Podemos realizar cuadros de horario con claves visuales (tales como objetos reales o miniaturas, fotos, pictogramas,...). Cumplen la función de "imágenes mentales externas" para planificar y orientar la acción. Podemos crear una clave visual específica para la rutina o la conducta repetitiva de un niño o una niña e introducirla en su cuadro horario individual. De cara a evitar que se produzcan conductas repetitivas o rutinas inadecuadas tras la exposición a situaciones novedosas debemos diseñar cuidadosamente y por adelantado esas situaciones y la cadena de comportamientos que se llevará a cabo allí con el niño o la niña. La primera vez que acude a la escuela (y dentro de ello, la primera vez que asiste al comedor, o va al baño, o sale al recreo,..) y la primera vez que realiza una actividad son momentos de riesgo que pueden minimizarse con un diseño adecuado por adelantado, ofreciendo información visual de acuerdo a las necesidades y características individuales. Recordemos que, en las personas con autismo, la primera vez puede ser la inflexible referencia para el futuro.




   El desarrollo de la flexibilidad:
   Para conseguir que las personas con autismo tengan conductas más flexibles, las personas que interactúen con ellos tienen que, también, mostrarles flexibilidad. Generalmente la interacción con personas con autismo sigue el siguiente esquema: el adulto comienza la interacción y el niño o la niña (o adolescente o adulto) responde. Muy a menudo, las acciones del adulto son órdenes para el niño (por ejemplo: "siéntate", "vamos al baño", "a comer",...). Sería necesario aumentar el esquema de interacción opuesto: diseñar y planificar reacciones específicas del adulto a acciones del niño o de la niña. De este modo, el niño o la niña inicia la interacción y el adulto responde de modo previamente planificado. Un ejemplo de este esquema es la atribución de intencionalidad social. El niño o la niña actúa y el adulto reacciona "como si" ese niño o niña tuvieran una intención específica. Las conductas comunicativas son otro ejemplo (un niño signa "música" y el adulto pone el radiocassette).
   Cuando el deseo de un adulto y el deseo de un niño son diferentes, se hace necesario negociar. Podemos enseñar a ese niño, mediante claves visuales, la estrategia "ahora X (la opción del niño), después Y (la opción del adulto)". El niño, con la ayuda del adulto, dispondrá las claves visuales en este orden. En el caso de rutinas, podemos elaborar claves visuales de cada paso de la rutina. Luego, cada vez que el niño quiera llevar a cabo la rutina, antes de realizarla deberá ordenar la secuencia con las claves visuales pero lo tendrá que hacer con el adulto: una clave cada uno, por turno. La estrategia para poner la secuencia será: "Ahora te toca a ti (turno del niño), ahora me toca a mí (turno del adulto)". Después de varias veces, el adulto podría introducir modificaciones en el orden de los pasos o en la acción de un paso especifico.




   Los niños y las niñas con autismo tienen que aprender a enfrentarse con acontecimientos inesperados, realizando conductas adecuadas. Podemos enseñarles a pensar en "términos probabilísticos". Una estrategia es: "puede ser X-puede ser Y". Por ejemplo: "¿Sabes qué hay de postre?" Se le moldea el signo de "no" y con claves visuales (como unas fotos de una manzana y de un bollo), se le moldea el signo de "puede ser (o sinónimos tales como "a lo mejor", "quizás") haciendo que toque la foto de la manzana, moldeándole de nuevo el signo de "puede ser" y haciendo que toque la foto del bollo. Comenzaremos con cosas sin un elevado contenido emocional o motivacional.
   Otra estrategia para enfrentarse a acontecimientos inesperados es enseñarles a llevar a cabo diferentes acciones dependiendo del acontecimiento que se produzca. Por ejemplo, también con claves visuales, enseñamos la estrategia "Si ocurre A, entonces haces X, Si ocurre B entonces haces Y". Por último, a veces la mejor respuesta a un acontecimiento inesperado es el humor. Por ejemplo, en un cuadro de  horario en el que hay fotos con el menú del día, a veces, en vez de la foto correcta, ponemos una foto absurda (por ejemplo un coche) y le enseñamos a decir (con palabras o signos): "Es una broma".
   Otra estrategia para alimentar la flexibilidad consiste en enseñar a un niño a continuar una rutina interrumpida mediante el hecho de informar al adulto del deseo de continuar con la rutina. Enseñamos, con claves visuales, una secuencia. Después de varias veces, alteramos la secuencia sin informar al niño previamente. Ante cualquier reacción del niño por este cambio el adulto lo "interpretará" como si el niño pidiera retomar la secuencia correcta. Le enseñamos un signo vocativo (tocar el hombro del adulto), un signo informativo (similar a "quiero decirte algo") y, después de que el adulto le responda a ese signo informativo con "¿Qué quieres?", le enseñamos a señalar con su dedo índice la clave visual de la secuencia que no está en su lugar correcto. Obviamente, el último paso consiste en retomar la rutina.
Encontrará más información sobre la inflexibilidad de las personas con Asperger pinchando AQUÍ.




   Desarrollo de la autorregulación:
   Sería de gran importancia crear métodos para evaluar los procesos reguladores que hemos analizado anteriormente. Podemos alimentar la autorregulación enseñando a hacer elecciones (como por ejemplo elegir entre dos deseos). También es importante tener en cuenta las claves del contexto relativas a las posibilidades de una acción. Así, podemos enseñar a inhibir algunas acciones dependiendo de las claves del contexto (ejemplo: enseñar una clave para informar que algo, en ese momento, no es apropiado hacerlo).
   Otro modo de desarrollar la autorregulación es enseñar habilidades de relajación. Podemos llevar a cabo una desensibilización sistemática a estímulos nuevos o a cambios en el entorno utilizando la relajación, incluso podemos utilizar un monitor de ritmo cardíaco para conocer el nivel de relajación y mejorarlo.

(*) Consejos de CEPRI.