1/7/17

Aspergirl: el síndrome de Asperger en las chicas. (Tips)







   Asperger y TEA femenino. ¿Hay aspectos clínicos que justifican una menor prevalencia comparada con los chicos? ¿Hay rasgos específicos de la chica con Asperger-TEA que no se manifiestan en el chico? Siga leyendo:

   Son ya muchas las teorías que defienden que la prevalencia de los TEA no es necesariamente mayor entre el sexo masculino sino que se falla en el diagnóstico entre el sexo femenino. Los instrumentos de diagnóstico no son igualmente eficaces para chicos que para chicas y no se están detectando un número importante de niñas y mujeres Asperger precisamente por las carencias que presenta el método. Según Tony Attwood y otros profesionales las mujeres pueden ser un segmento de población mal diagnosticado (o no diagnosticado) y debemos atribuir a las diferencias de género algunas de las razones de que esto suceda. Además hay comportamientos presentes en las chicas con Asperger, pero no en los chicos, que no han sido aún identificados como parte del perfil, así que los instrumentos de diagnóstico no son igualmente eficaces para niños que para niñas.











Los trastornos del espectro autista son más prevalentes en los varones que en las mujeres y la proporción puede variar desde 1,4 a 1 hasta 15,7 a 1, dependiendo de las muestras analizadas.





Los profesionales cuya tarea es diagnosticar individuos con autismo o Asperger necesitan aprender más sobre el amplio abanico de cualidades y diferencias de personalidad específicas para las chicas y mujeres del espectro.







La teoría del cerebro masculino extremo, el factor protector femenino, variantes en la plasticidad cerebral (menor umbral en los varones con mayor susceptibilidad) y factores genéticos y epigenéticos, entre otros, se evocan como posibles hipótesis que justifican esta menor prevalencia y las variantes clínicas en ellas.





Muchas niñas y adolescentes con síndrome de Asperger pasan desapercibidas y no son diagnosticadas porque existe un cierto comportamiento relacionado con el género, de base social, que podría hacernos excluir el diagnóstico en la mujer. Si las mujeres están afectadas por el autismo del mismo modo en que lo están sus compañeros varones, sin embargo, tienen un desafío doble por los prejuicios añadidos que la sociedad impone al género femenino.








Se acepta que la diferencia en las habilidades sociales se hace más evidente en la adolescencia pero, en muchos casos, al no presentar las características visibles del TEA como por ejemplo ecolalias, estereotipias, prosodia peculiar, etc., no se ven las necesidades de las chicas Asperger y en muchas de ellas se pueden producir situaciones límite hasta el punto de aparecer ideas suicidas en algún momento de sus vidas.









Las chicas suelen ser más sociales y, por tanto, sus síntomas son menos visibles, por lo que es posible que no existan tales diferencias de prevalencia y que la diferencia esté, sencillamente, en el diagnóstico.









La adolescencia desenmascara algunos rasgos en chicas con Asperger o autismo pero no está claro si los rasgos autistas aparecen más tarde en la vida para las niñas o si estallan por el estrés de la adolescencia. Esa etapa de la vida tiene más exigencias sociales que evidenciarían las carencias de la chica con síndrome de Asperger, poniendo de manifiesto rasgos que podrían haber pasado inadvertidos en la infancia. También los cambios naturales relacionados con la pubertad podrían entrar en juego al hacer más visibles los rasgos de la chica ya que es una etapa de muchos cambios que pueden resultar difíciles de interiorizar para alguien con Asperger. Otro de los problemas que presenta la excesiva masculinización del modelo diagnóstico es que los datos que se usan están basados en varones y las sutilezas femeninas pasan totalmente desapercibidas.










Por ejemplo, niñas que se encargan de forma disciplinada del cuidado de niños más pequeños pueden aparecer como niñas con un gran instinto maternal y, sin embargo, este tipo de conducta oculta otro tipo de problemas. Todo esto sumado a un buen nivel intelectual y a un nivel verbal generalmente avanzado para su edad nos puede mostrar un modelo de niña muy madura cuando en realidad lo que estamos viendo es a una niña con Síndrome de Asperger. De esa forma la niña recibe el agradecimiento y protección familiar y la exime de otras relaciones sociales o de mejorar su aspecto (suelen dar poca o ninguna importancia a su aspecto físico y apariencia).






Las mujeres con autismo de alto funcionamiento y Síndrome de Asperger pueden ser un segmento de población mal diagnosticado (o no diagnosticado).  Este hecho hace que muchas niñas y adolescentes con Síndrome de Asperger pasen desapercibidas y no sean diagnosticadas. Así que nuestros instrumentos de diagnóstico no están detectando a un número importante de niñas afectadas. De hecho, muchos de estos instrumentos han sido diseñados trabajando exclusivamente con niños y si los síntomas en niñas son, como parece, algo diferentes, los tests pueden estar fallando en niñas inteligentes que sí tendrían un TEA.












La disfunción ejecutiva, por ejemplo, impide a la mujer con Asperger saber cuándo empezar y cuándo poner fin a una actividad que las absorbe, concederse una pausa cuando está concentrada, para ir al baño, comer, beber, tomar el aire o hacer ejercicio, y éstos parecen ser rasgos femeninos que no comparten la mayoría de los Asperger varones pese a que ambos tienen intereses restrictivos y absorbentes.






En los talleres de habilidades sociales los niños y jóvenes con Síndrome de Asperger practican la conversación, la selección de temáticas y la forma en que es adecuado hablar de ellas; descubren las fórmulas no verbales indicativas de que están resultando pesados o aburridos y aprenden a corregirse; se les anima a interesarse por cuestiones diferentes a sus intereses restrictivos y descubren que son capaces de desenvolverse en su entorno inmediato con total normalidad. Por eso es tan importante que los adolescentes, pese a haber finalizado la atención temprana y/o no necesitar terapia ni intervención en ese momento, acudan a actividades grupales y sociales que les ayuden a enfrentar sus dificultades en esa etapa tan delicada. Para que los comportamientos inadecuados se corrijan y desaparezcan es muy importante trabajar con la persona con Asperger el aprendizaje de conductas. Por ejemplo, para poder aplicar consistentemente una regla, se debe establecer aclarando qué es lo que la persona debe hacer, por qué, en cuánto tiempo y las consecuencias a aplicar si no se cumple la norma en cuestión.





La terapeuta Cathetin Faherty se pregunta también qué hay del camino para entenderse a sí mismas de estas chicas y mujeres porque, efectivamente, algunas  mujeres con Asperger hablan de los descubrimientos únicos que ellas experimentan al constituir una minoría dentro de este grupo especial de la sociedad que forman las personas con Asperger. Son una minoría dentro de una minoría, a la postre. Como resultado de sus investigaciones defiende que para conseguir comprenderse a sí mismo, cada persona con (o sin) autismo necesita ver su propio reflejo en el mundo,  "ver el lugar de uno".










Uno de los problemas que presenta la excesiva masculinización del modelo diagnóstico es que los datos que se usan están basados en varones y las sutilezas femeninas pasan totalmente desapercibidas. Así que los instrumentos de diagnóstico no están detectando a un número importante de chicas afectadas, y en aquellas que sí se detectan no se tienen en cuenta las peculiaridades propias de su sexo, ni los efectos que tienen sobre ellas las exigencias sociales de un modelo mayoritariamente patriarcal y masculinizado. De hecho, muchos de estos instrumentos diagnósticos han sido diseñados trabajando exclusivamente con niños varones y, si los síntomas en niñas son, como parece, algo diferentes, los test pueden estar fallando en mujeres inteligentes que sí tendrían un trastorno del espectro autista.






Investigadores como Baron-Cohen hablan de que el cerebro de las personas con síndrome de Asperger presenta conductas basadas en patrones masculinos e incluso existen teorías que relacionan este tipo de patrones con elevados niveles de testosterona durante el embarazo. Sin embargo, publicaciones de reciente aparición como las de Rudy Simone (2013) o Tania Marshall (2015), han sido capaces de especificar algunas de las características únicas de las mujeres con Asperger y que incluyen la búsqueda siempre de un propósito y una finalidad, creando un universo propio en el que se entregan por completo a sus preocupaciones, llevando una vida reducida y a menudo disfuncional.





















Durante la adolescencia, como hemos dicho ya en innumerables ocasiones, aparecen en las personas con SA dificultades muy concretas que se pueden traducir en inmadurez emocional o reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones. También es frecuente la existencia de intereses inmaduros y poco acordes con la edad y, la mayor conciencia que se tiene respecto a la soledad produce sentimientos de incomprensión y mayor vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés. A veces en los adolescentes con SA se produce un descuido de la higiene y el cuidado personal (si bien algunos desarrollan rituales obsesivos en relación con la higiene) y algunas dificultades académicas (lentitud, problemas de adaptación a los cambios de horarios, profesores, aulas, etc.; torpeza para elaborar planes de estudio y secuenciar tareas; desmotivación; dificultades para captar la idea principal de un texto y seleccionar información relevante).













Conviene trabajar el desarrollo de habilidades que ayuden a las jóvenes con Asperger a actuar de la forma correcta en cualquier entorno. Los niños/as y adolescentes con Asperger a menudo experimentan mayor soledad y niveles más bajos de satisfacción con sus amistades, sufren un mayor rechazo y tienen redes sociales más limitadas. "Son al menos tres veces más propensos a ser intimidados y tienen niveles más bajos de autoestima". (Biblioteca Brincar). Otro rasgo muy común a todas las personas con Asperger es la selección de sus prendas de vestir de acuerdo a criterios de confort, suavidad, etc. Este rasgo, que comparten también chicas y chicos, se hace más visible en las mujeres dado que socialmente se les exige una estética determinada muy sometida a los dictados de la moda, cosa que no sucede con tanta intensidad en los varones.














Temple Grandin, en su libro Pensar con imágenes; mi vida con el autismo habla de los distintos tipos de cerebros especializados que se pueden encontrar en las personas con trastornos del espectro autista. Todas las personas del espectro piensan con detalles pero según ella hay tres categorías básicas de pensadores (algunos individuos pueden combinar varias): pensadores visuales; pensadores musicales-matemáticos y pensadores lógico-verbales. Así que los instrumentos de diagnóstico no están detectando a un número importante de chicas afectadas.






Olvidamos, a menudo, que una chica con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento tiene un amplio abanico de fortalezas y no solo dificultades, o que normalmente las mujeres con Asperger son detectadas en el espectro en la adolescencia, con depresión, ansiedad o desordenes de la alimentación frente al diagnóstico precoz que se suele producir en los chicos durante la infancia, así que se suman en una sola persona la dificultad de tener Síndrome de Asperger y la de ser mujer en una sociedad patriarcal.




Sobre la masculinización del modelo diagnóstico tiene más información en: http://www.mundoasperger.com/2016/03/masculinizacion-del-modelo-diagnostico.html


























Podemos ilustrar estas afirmaciones con los siguientes ejemplos:
  1) los varones con este trastorno son frecuentemente calificados por sus iguales como pequeños maestros mientras que las niñas presentan actitudes más filosóficas que docentes y logran camuflar mucho mejor sus problemas sociales;
  2) las chicas suelen aferrarse a un único amigo de forma intensa lo que, por otro lado, produce fuertes traumas cuando esa relación se rompe;
  3) sin embargo, ante esas situaciones de extrema frustración, en lugar de exteriorizar ira o agresividad (bastante común entre los chicos Asperger ante altos grados de frustración) lo interiorizan y presentan conductas mucho más pasivas.









Otro rasgo muy común a todas las personas con SA es la selección de sus prendas de vestir de acuerdo a criterios de confort, suavidad, etc. Este rasgo, que comparten también chicas y chicos, se hace más visible en las mujeres dado que socialmente se les exige una estética determinada muy sometida a los dictados de la moda, cosa que no sucede con tanta intensidad en los varones. Normalmente las mujeres Asperger prefieren ir cómodas antes que ir a la moda, lo que puede dar la impresión a los demás que no les importa su apariencia física, o que carecen de feminidad o de clase, lo cual, nuevamente, se convierte para ellas en un lastre social que ellos no deben superar con tanta frecuencia.



















Simone (2003) recoge testimonios en los que las mujeres de diferentes edades explican sus propias especifidades y muchas de ellas hacen hincapié en las dificultades sensitivas y en que, a pesar de la gran capacidad de concentración (o quizá a causa de ella), tienen en su mayoría dificultades de procesamiento visual. Por ejemplo, la aglomeración de objetos o los tumultos de personas en movimiento, que se han determinado dificultosos para ambos sexos, provoca que en actividades domésticas cotidianas como hacer la compra (mayoritariamente realizadas por mujeres), la sobrecarga sensorial sea excesiva.
















Las diferencias en los síntomas hacen que la detección en las mujeres sea más dificultosa que en los hombres. Las mujeres logran camuflar mucho mejor sus problemas sociales, suelen aferrarse a un único amigo de forma intensa lo que, por otro lado, produce fuertes traumas cuando esa relación se rompe y, ante situaciones de extrema frustración, en lugar de exteriorizar ira o agresividad (bastante común entre los chicos ante altos grados de frustración) lo interiorizan y presentan conductas mucho más pasivas.
















Tener el diagnóstico permite encontrar explicaciones a experiencias y desafíos que se tuvieron en el pasado y comprender mejor el propio pensamiento e identificar las fortalezas derivadas del síndrome.



















Obtener el diagnóstico en la mujer de edad adulta, por ejemplo, puede suponer un mejor conocimiento de sí misma y la comprensión de sí misma, así como una mayor comprensión por parte de los miembros de la familia, amigos, colegas de trabajo y parejas.













El autismo, con sus particulares efectos sobre la personalidad, ocasiona que uno parezca más racional y menos emocionalmente comunicativo o empático hacia los demás, así que las mujeres con autismo señalan que estas expectativas pueden tener un peso aún mayor sobre ellas precisamente porque son mujeres.











La suma de todos estos factores convierte a las chicas con Asperger en personas inseguras y con graves problemas de autoestima.















Si quiere todas estas imágenes montadas en una presentación puede obtenerla en: https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjb1Im_2-LUAhXBDMAKHdULDu8QtwIIJzAA&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D0YQO4PQnBQw&usg=AFQjCNGJZkWZ0_SHOVFCvlMnhVLqoEtBag
















La mujer con Asperger debe tener garantizado el acceso a terapias apropiadas y servicios especializados, así como a la prevención de otras condiciones como desórdenes de la personalidad, dificultades para distinguir realidad y fantasía, dificultades con el trabajo, con las autoridades y con las jerarquías.



































Sobre las diferencias entre hombre y mujer con síndrome de Asperger lea el artículo en el enlace: http://www.mundoasperger.com/2017/03/diferencias-hombremujer-en-los-tea-los.html