17/6/17

El diagnóstico del Síndrome de Asperger sigue los mismos principios de los trastornos del espectro autista (TEA).



   El diagnóstico del Síndrome de Asperger sigue los mismos principios de los trastornos del espectro autista: las dificultades sociales, el no comprender el lenguaje complejo, la ironía, la utilización de los dobles sentidos, las situaciones sociales o la corriente emocional o social que está sucediendo en un determinado momento. El autismo, como la mayoría de los trastornos del desarrollo neurológico y del comportamiento, se define por sus síntomas clínicos. Muchos trastornos comparten rasgos comunes. La clave para un diagnóstico diferencial preciso es identificar los síntomas esenciales que ayudan a distinguir una condición de otras que tienen manifestaciones similares o con síntomas que se superponen. Todos los trastornos del espectro se definen como síndromes conductuales que pueden estar causados por diversos factores y que se expresan clínicamente con variaciones pero que comparten, en general, unas características comunes. Los indicadores más fiables para el diagnóstico temprano de los niños con autismo y Asperger se centran en las alteraciones de la interacción típica con el mundo social: escasa interacción con los demás y mirada esquiva, no responder cuando se los llama por su nombre, contacto visual reducido, e incapacidad para participar en juegos de imitación y en vocalizaciones recíprocas. Así pues, los marcadores más fiables para el diagnóstico precoz de un trastorno del espectro autista y Asperger, por el momento, son: escasa interacción y atención prestada a las demás personas, escasa atención a la mirada de los demás, no responder cuando se los llama por su nombre y, por último, incapacidad para participar en juegos de imitación y vocalizaciones recíprocas. La mirada anómala constituye uno de los rasgos definitorios del trastorno autista y es un punto clave en los test diagnósticos estandarizados. No se debe olvidar que tener en cuenta que los criterios diagnósticos no siempre se dan en todas las personas todos juntos y que cada ser tiene particularidades, Además, hay problemas evidentes para diferenciar diagnósticamente a personas con Síndrome de Asperger de aquellas que presentas otros cuadros similares.
   Temple Grandin, en su libro Pensar con imágenes; mi vida con el autismo habla de los distintos tipos de cerebros especializados que se pueden encontrar en las personas con trastornos del espectro autista. Todas las personas del espectro piensan con detalles pero según ella hay tres categorías básicas de pensadores (algunos individuos pueden combinar varias): pensadores visuales; pensadores musicales-matemáticos y pensadores lógico-verbales. Así que los instrumentos de diagnóstico no están detectando a un número importante de chicas afectadas, y en aquellas que sí se detectan no se tienen en cuenta las peculiaridades propias de su sexo, ni los efectos que tienen sobre ellas las exigencias sociales de un modelo mayoritariamente patriarcal y masculinizado. De hecho, muchos de estos instrumentos diagnósticos han sido diseñados trabajando exclusivamente con niños varones y, si los síntomas en niñas son, como parece, algo diferentes, los test pueden estar fallando en mujeres inteligentes que sí tendrían un trastorno del espectro autista. Podemos ilustrar esta afirmación con los siguientes ejemplos:
  1) los varones con este trastorno son frecuentemente calificados por sus iguales como pequeños maestros mientras que las niñas presentan actitudes más filosóficas que docentes y logran camuflar mucho mejor sus problemas sociales;
  2) las chicas suelen aferrarse a un único amigo de forma intensa lo que, por otro lado, produce fuertes traumas cuando esa relación se rompe;
  3) sin embargo, ante esas situaciones de extrema frustración, en lugar de exteriorizar ira o agresividad (bastante común entre los chicos Asperger ante altos grados de frustración) lo interiorizan y presentan conductas mucho más pasivas.






  La detección en el sexo femenino es mucho más compleja dado que ellas presentan mayores habilidades sociales y una mejor capacidad de camuflaje social. Muchas niñas que están dentro del espectro pueden presentar una buena recepción ante la sociabilidad aunque con un nivel bajo de éxito. Incluso suelen desarrollar un tipo de juego simbólico que puede parecer muy normal aunque en el fondo esconda ciertas conductas obsesivas.
   "Ningún comportamiento es característico (patognomónico) de los TEA. Por el contrario, hay pruebas de que algunas de las características centrales de los TEA son fraccionables (es decir, se producen individualmente a una frecuencia bastante alta en la población normal, incluso en la medida en que se observa en individuos con TEA).  (Biblioteca Brincar). Las dificultades de interacción, resultado de un desarrollo social atípico, de unos intereses especiales que no son compartidos por sus iguales y de las dificultades en el procesamiento de la información, son una característica indiscutible en las personas con trastornos autistas de alto funcionamiento y Asperger, que les hace tener dificultades en la comprensión de otras claves sociales. Para estas personas el mundo es una encrucijada confusa en que los significados patentes, pero sobre todo los latentes, pueden escapar de su comprensión . Seguramente por eso muestran relativa dificultad para establecer contactos sociales con sus compañeros, hacer y mantener amistades, responder empáticamente a las emociones de los demás, reconocer sus expresiones emocionales, etc. Lo cual no significa que no sientan emociones sino que la forma como decodifican, tanto las suyas como las que perciben en los demás, es diferente a la forma como las procesan las personas neurológicamente típicas. Los investigadores llevan solamente quince años investigando el perfil del Autismo descrito por Hans Asperger. Los niños que mencionaba él eran comunicativos y participaban en interacciones sociales así que, actualmente, existe el debate entre la literatura académica y los investigadores clínicos sobre si el Síndrome de Asperger es un único trastorno con un perfil de habilidades que no suceden en ningún otro síndrome o es simplemente una forma de autismo con un cociente alto de inteligencia.
   Conseguir un diagnóstico cerrado de Síndrome de Asperger es un proceso largo y costoso. Este síndrome, además, supone un agravio económico bastante importante que empieza por la falta de asistencia a la que se enfrentan los mayores de siete años de edad, cuando se presupone que sus necesidades quedarán cubiertas en el entorno escolar y sus terapias individuales, talleres de habilidades sociales y demás acaban siendo costeados de forma privada en todos los casos. El autismo es un trastorno del neurodesarrollo de base biológica extremadamente complejo. Es uno de los trastornos con mayor componente hereditario, pero no existe ningún marcador molecular que por sí solo defina su diagnóstico. Afecta aproximadamente a 1 de cada 68 personas. Esto significa que hay más niños con autismo que afectados por cáncer, diabetes juvenil, fibrosis quística y distrofia muscular juntos.



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Fuentes:
- Biblioteca Brincar http://biblioteca.brincar.org.ar/caracteristicas-de-autismo-en-otros-diagnosticos/
- Indicadores para el diagnostico temprano de los trastornos del espectro autista y el Asperger. http://www.mundoasperger.com/2017/02/indicadores-para-el-diagnostico.html
Fuentes:
- "Rebajar la edad de diagnóstico del autismo: la neurociencia del desarrollo social afronta un importante problema de salud pública”  Ami Klin, Cheryl Klaiman, Warren Jones. Rev Neurol 2015; 60 (Supl 1): S3-S11 Para leer el artículo original: http://www.neurologia.com/pdf/Web/60S01/bnS01S003.pdf
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez. Valencia, España, 2016.
- Masculinización del modelo diagnóstico.. http://www.mundoasperger.com/2016/03/masculinizacion-del-modelo-diagnostico.html
- Pasos a seguir tras el diagnóstico: