21/6/17

Disciplina Positiva.



    La disciplina positiva es una metodología donde toda la familia adquiere un rol activo ya que los niños aprenden con el ejemplo. Los adultos deberán esforzarse para modelar acciones positivas dentro de la familia y en las interacciones con la comunidad. Es un método que busca transmitir saberes y valores con bondad y firmeza, evitando caer tanto en el autoritarismo como en la sobreprotección.
Es útil para promover en los niños cualidades como la responsabilidad, el respeto y la autoestima, lo cual es muy importante para los niños con trastornos del desarrollo que, si son criados desde esta perspectiva, alcanzan una mayor independencia, mejores habilidades de lenguaje y una equilibrada vida emocional. Disciplina no es sinónimo de castigo. Se trata de la aplicación de unas normas y rutinas para encaminar a la persona con Asperger/TEA en la dirección correcta evitando comportamientos inadecuados, rabietas y, sobre todo, el sufrimiento de la persona con el diagnóstico y el de su entorno. Para que los comportamientos inadecuados se corrijan y desaparezcan es muy importante trabajar el aprendizaje de conductas. Por ejemplo para poder aplicar consistentemente una regla se debe establecer aclarando qué es lo que la persona debe hacer, por qué, en cuánto tiempo y las consecuencias a aplicar si no se cumple la norma en cuestión.


   El objetivo del aprendizaje de conductas será que el niño aprenda a respetarse y cuidarse a sí mismo y a los demás. También le ayudaremos a autocontrolarse y a eliminar formas negativas o inadecuadas de actuar o de llamar la atención. Lo que debemos tomar en cuenta si deseamos poner en práctica la disciplina positiva en nuestro hogar, según "Aula Propuesta Educativa" es:
   1. No intentes imponerle una disciplina o corregirle cuando está enfadado, distraído, sobreestimulado, encerrado, ansioso o en cualquier otro estado emocional donde su inestabilidad en ese momento le impida interactuar contigo.
   2. Debemos pensar nuestra respuesta, actuar de forma calmada y no reaccionar aumentando su ansiedad o su enfado. Tampoco debemos responder con lo que sería una recompensa al comportamiento erróneo como por ejemplo, poniéndole su serie favorita en la televisión.
   3. Recuerda que reacciona tanto al tono de tu voz como a lo que le estás diciendo. Si le gritas, puede oír el volumen, el tono o el enfado que sientes pero no entenderá las palabras y por tanto no sabrá que es lo que ha hecho mal, con lo que puede aumentar la frustración de los dos. Habla en un tono suave y agáchate junto a él para estar a su altura y facilitar esa comunicación.
   4. Haz un seguimiento al mal comportamiento. A veces ayuda anotar cuáles son las circunstancias en las que aparece un “mal” comportamiento: qué hora era, en medio de qué actividad, cuáles fueron los posibles detonantes… La esperanza es que surja un patrón que nos ayude a irlo corrigiendo.
   5. Explora si hay varios sentimientos mezclados. Puede que te diga que estaba enfadado y eso era evidente pero quizá también estaba asustado, ansioso, celoso, frustrado, triste… Cuánto mejor entiendas las cosas, más fácil será corregirlas.


   6. Ningún niño desea portarse mal. No hay satisfacción en un mal comportamiento ni tampoco en tu respuesta. Jamás pienses que existe una mala intención. No lo hace bien pero no hay maldad.
   7. No asumas que el niño entiende las reglas. Puede que te oyera pero quizá no se enterara. Quizá ayer entendió lo que esperabas de él pero aunque hoy para ti sea una circunstancia similar para él puede que pesen más las diferencias y no asume que debe actuar de la misma manera.
   8. Céntrate en lo positivo. En vez de decirle lo que no tiene que hacer, dile lo que tiene que hacer. Refuerza cuando haya hecho algo bien. Usa un lenguaje positivo, que le anime a seguir actuando bien.
   9. Establece límites. Muchos niños con autismo tienen intereses repetitivos u obsesiones. A veces es un problema para el comportamiento como cuando están viendo sus dibujos animados y hay que ir a algún lado u otra persona quiere ver algo en la tele. Puedes decirle que solo puede ver su programa durante un tiempo determinado después de cenar.
   10. Explícale las cosas. Para cualquier niño es más fácil hacer algo si entiende los motivos. Si le pides que se comporte de una manera determinada porque es lo mejor para su seguridad, para la economía de la familia, para su salud, para la relación con otros niños, díselo, sin asustarle y a un nivel adecuado a su edad y a sus características personales.
   11. Intenta entender sus razones. Si buscas la raíz de que no haya seguido tus instrucciones es más fácil que lo puedas evitar en otra ocasión.
   12. Investiga si hay algún problema sensorial. Una fuente común de muchos malos comportamientos es sentir malestar por alguna entrada sensorial, ya sean visuales, auditivas, táctiles o de otro tipo.






   13. Un niño con un TEA puede sentir rabia, ansiedad, miedo por algo que está pasando en la familia: un divorcio, un problema de salud, un cambio laboral, una mudanza. Los padres a veces pensamos que nos estamos encargando de todo y que no tiene que preocuparse, pero si tú estás estresado es muy posible que él también lo esté, sobre todo si se siente impotente o tiene dificultades para compartir su preocupación.
   14. Usa herramientas que te ayuden. Pueden ser unos auriculares para oír música y tapar los sonidos que le molestan o le confunden. Puede ser un horario o un mapa del supermercado. Puede ser una pequeña lista de la compra para que él se encargue de, por ejemplo, tomar las manzanas. Pueden ser tarjetas de puntos que va sumando para conseguir la recompensa que él quiere (el ordenador, la piscina, lo que sea)
   15. Habla claro. Dile lo que quieres de una forma positiva y clara en vez de órdenes confusas, con valoraciones personales mezcladas. Si le dices “Has dejado la mesa hecha un desastre” para él es básicamente una frase que describe un hecho. En cambio si le dices “Recoge, por favor, las acuarelas y lleva los papeles sucios a la papelera” estará mucho mejor. Recuerda que no es bueno entendiendo los mensajes implícitos. No esperes que él vea fácilmente algo que a ti te parece evidente.


   Para que la disciplina funcione es fundamental ser constantes y mantener siempre la misma actitud ante determinada conducta. Ayuda mucho que el ambiente sea predecible y que los posibles cambios (por ejemplo en las rutinas) se anticipen con suficiente anticipación e insistencia. Al iniciar un programa de disciplina haga una lista de las conductas molestas, difíciles y problemáticas en orden de prioridad. Después formule reglas con el objetivo de evitar esas conductas y decida qué consecuencias impondrá encaso de incumplimiento de la regla marcada. Exprese cada mal comportamiento en forma  clara y concreta así como la alternativa,es decir, el comportamiento deseado. Ignore conductas de poca importancia si no quiere perderse en un embrollo de normas a cumplir y escoja reglas justas, de acuerdo a la edad o capacidad del niño y a la magnitud de lo que se trabaja. Jamás se deben hacer demandas excesivas a la persona. Se trata de corregir comportamientos inadecuados no de traumatizar o frustrar a esa persona.
   Para iniciar un programa de disciplina acostúmbrese a decir las cosas una sola vez, evite gritar y mantenga la calma. Dedíquese a observar y elogiar sinceramente todos los comportamientos positivos y los progresos que presente la persona z la que se intenta aplicar disciplina y ayúdele a tener una buena imagen de sí mismo  y aprender de cada situación. Manténgase firme pero  no amenace porque sería contraproducente. Evidentemente se debe hacer cumplir la regla aplicando la consecuencia establecida cada vez que la persona la viole y no hacer caso de la conducta inadecuada si el niño intenta romper la regla para determinar su vigencia o la consistencia del adulto. De hecho en algunos niños la conducta tiende a empeorar antes de mejorar pero se trata de un periodo de prueba temporal y de adaptación y por lo tanto no se deben abandonar las reglas. Lo normal es que se explique una sola vez cada norma y que el niño repita la norma establecida (si es posible) para asegurarnos de que ha comprendido y fijarla. Comience manejando una o dos reglas solo. Cuando se hayan convertido en hábito se pueden empezar a trabajar otras. Y no pretenda castigar los comportamientos  imposibles de corregir como la inquietud en un hiperactivo, orinarse en la cama cuando no se controlan esfínteres, etc.





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Fuentes:
- Autismo diario:  https://autismodiario.org/2013/07/15/mal-comportamiento-en-ninos-con-trastornos-del-espectro-del-autismo/
- Aula propuesta educativa: http://aulapropuestaeducativa.blogspot.com/2013/04/disciplina-positiva-en-ninos-con.html?m=1
- Pilar Martín Borreguero. El Síndrome de Asperger.  ¿excentricidad o discapacidad social? Alianza Editorial, Madrid. 2004.