13/4/17

Los problemas sensoriales en el autismo. Impacto en la vida diaria y estrategias para mejorar.



   Algunas personas con trastornos del espectro autista son hipersensibles a los estímulos que perciben en su entorno. Al estar expuestos a una enorme cantidad de información sensorial, como puede ocurrir en un paseo por un centro comercial, pueden llegar a sentirse completamente abrumados. Hay a quienes les sucede justo lo contrario y entre sus rasgos se encuentra, por ejemplo, poquísima sensibilidad al dolor, hipoacusia, etc. pero es mucho más frecuente la aparición de hipersensibilidad y el desarrollo de uno o más sentidos por encima de la media. Aunque no están recogidos en los actuales criterios diagnósticos muchas personas con Asperger u otros trastornos del espectro autista, especialmente durante su infancia, padecen fenómenos de hipo e hipersensibilidad a los estímulos sensoriales. Los problemas sensoriales en el autismo son muy habituales y están relacionados con las dificultades en la interacción social, el desarrollo del lenguaje y el comportamiento. Centrándonos en el proceso neurobiológico en sí un adecuado funcionamiento en nuestro sistemas sensoriales nos posibilita poder desarrollar nuestras actividades cotidianas con mayor porcentaje de éxito. Recordamos que nuestros sistemas sensoriales son siete, no cinco: visión, audición, gusto, olfato, tacto, propiocepción y vestibular.






   Podemos encontrar niños/as cuyo comportamiento sea desorganizado, demasiado activo e impulsivo, o todo lo contrario, aparentemente cansado y con bajo tono muscular. Otros niños/as pueden rechazar el juego con iguales porque le molesta que le toquen de forma inesperada, y otros sin embargo necesitar demasiado el contacto físico y tener un juego demasiado brusco. (Los problemas sensoriales en el Autismo y su impacto en la vida diaria. Doble Equipo Valencia.)



   Esta alteración sensorial puede explicar fenómenos frecuentemente observados como por ejemplo taparse los oídos, no tolerar determinados alimentos o tejidos, rechazar el contacto físico, autoestimularse con la saliva o mirando reflejos ópticos, o responder inusualmente al dolor. Otras dificultades que puede presentar quien tiene este trastorno provocadas por esta especial y concreta sensibilidad serían aturdirse con los ruidos fuertes o tener dificultades para concentrarse cuando los hay, confundirse con determinados tipos de iluminación, sentirse mal con olores fuertes, sean buenos olores o malos olores, o sentir una sensación desagradable cuando les tocan sin que esperen ser tocados. Estos rasgos que se conocen como hipersensibilidad pueden ser de índole olfativa, táctil, visual, gustativa o auditiva. Principalmente se observan tres rasgos que explicarían las desafíos en el procesamiento sensorial: En primer lugar, el cerebro de los niños/as con Autismo puede no estar registrando correctamente los datos sensoriales, es decir, la información que llega a través de los sentidos; sonidos, imágenes, texturas, olores, movimiento, temperatura… Esto explicaría porqué unas veces prestan muy poca atención a unas cosas y reaccionan en exceso a otras. En segundo lugar, esos datos sensoriales deben modularse de forma adecuada y los niños/as con autismo tienen problemas de modulación sobretodo con los estímulos táctiles y vestibulares (movimiento), sintiéndose inseguros gravitatoriamente (no le gusta el columpio, tienen miedo de subir a un tobogán o bicicleta..) y actúan a la defensiva cuando le tocan o se sienten incómodos y evitan estar en lugares con muchos personas.

   Por último, la parte del cerebro encargada de querer buscar sensaciones nuevas y descubrir, no está funcionando correctamente mostrando poco o nulo interés en hacer cosas nuevas. Los niños con autismo necesitan saber lo que sucede con claridad en su entorno ya que tienen un registro muy alto o muy bajo de sensibilidad sensorial. Esta descoordinación sensorial afecta muchos niveles del desarrollo de los niños con autismo que, a menudo, son juzgados como malcriados o agresivos, y los padres como permisivos, faltos de carácter o que no ponen límites a los niños. Por ejemplo, con hipersensibilidad auditiva el cerebro no filtra los sonidos bajando de intensidad algunos que no son de utilidad. Si la ansiedad y el estrés que esto les produce no se libera ellos explotan llegan las crisis. La importancia de la integración sensorial, de que nuestro cerebro ordene las sensaciones de forma adecuada, reside en el hecho de que podamos dar una respuesta correcta y ajustada al contexto. Esta sería la primera premisa para que el desarrollo de un niño o niña se produzca de forma óptima. “Los cuatro niveles de integración sensorial deben haber alcanzado el grado completo de desarrollo cuando el niño/a inicia la educación primaria” según la terapeuta ocupacional A. Jean Ayres.


   Una crisis sensorial es cuando alguno o varios de los cinco sentidos se ven afectados por cambios bruscos que sobrecargan su función y por ende causan dolor intenso, ansiedad, irritación, desesperación y en el caso de niños con trastornos autísticos que les cuesta comunicarse les causa frustración intensa. Una de las afecciones más fuertes y difíciles del trastorno de espectro autista es la hipersensibilidad sensorial: pueden experimentar sensaciones 10 veces más intensas de como lo hacemos los neurotípicos. Así que debemos actuar de manera diferente a una crisis sensorial que a una pataleta, porque en la crisis esa persona no está siendo malcriada ni maleducada, está sintiendo dolor, pánico, ansiedad, desespero, etc.  Los problemas sensoriales en el autismo repercuten directamente en el aprendizaje y en las rutinas de vida diaria (en los hábitos de higiene como por ejemplo la ducha, cortar el pelo, vestirse o lavarse las manos y los dientes) además de los problemas alimenticios o de sueño. Es necesario tratar las dificultades sensoriales y además proporcionar estrategias en el hogar para que los niños/as alcancen un nivel óptimo de autonomía y de bienestar emocional. Las familias tienen un papel fundamental en este sentido, y son las que más pueden ayudar a sus hijos/as. 

   Por otro lado debemos tener en cuenta que se estima que alrededor de 70% de los niños con trastornos en el procesamiento sensorial tienen dificultades en la visión, es decir, la respuesta inadecuada del sistema vestíbulo-visual, se relaciona con un inadecuado procesamiento del sistema central de visión. Si observamos a un niño con autismo notaremos su predilección por mirar fijamente los objetos, captando pequeños detalles, observando partes de objetos, sin embargo tienen dificultades para procesar adecuadamente la visión general de una habitación y es necesario que hagan un recorrido visual por la habitación para poder procesar toda la información, generando la visión espacial de conjunto mucha confusión y dificultades para reconocer de manera adecuada lo que ven. Los problemas de procesamiento visual pueden provocar cambios en la postura que condicionan la marcha del niño ya que la coordinación visual es muy importante para un adecuado desarrollo del caminar. Lo mismo ocurre con el balanceo ya que podrían utilizarlo para conseguir una adecuada orientación espacial, creando una sensación de profundidad visual. Las conexiones entre ojos, cerebro y cuerpo se establecen de manera secuencial incluso antes del nacimiento y se desarrollan durante la primera infancia. Podríamos decir que aprendemos a usar nuestra visión en combinación con el movimiento. Muchos niños con autismo no superan adecuadamente esta etapa o lo hacen pobremente trayendo como consecuencia alteraciones en muchos aspectos fundamentales de su desarrollo. El niño con TEA, por lo tanto, utilizara su sistema visual de manera condicionada y atípica.

   Desde Doble Equipo recibimos 5 consejos para los padres precisamente para aminorar estos problemas:
   - Reconocer el problema: observa a tu hijo/a, eres quien mejor le conoce. Ponte en marcha cuantos antes para poder dotarle de los recursos que necesite. 
   - Anticipa las crisis emocionales. Los padres deben aprender a identificar qué factores pueden desencadenar una posible sobreestimulación en su hijo/a; demasiados niños/as, luces, ruido…
   - Aprende a regular a tu hijo/a. Conoce qué sensaciones le calman, le tranquilizan. Con la ayuda de un especialista crea un espacio para la regulación en el hogar. Controla el entorno: organizar y estructurar el tiempo y el espacio ayuda a conservar la estabilidad. Para ello es recomendable el uso de apoyos visuales (si esta es la forma de procesamiento de tu hijo/a). 
   - Céntrate en lo positivo. Señala lo que sí quieres que haga. Ayúdale a volver a la calma y después ofrécele sensaciones reguladoras: un abrazo, mecerse, su manta favorita…
   - Busca ayuda profesional. La capacitación familiar debe ser la base de cualquier programa de intervención. Es necesario que cuentes con los especialistas pertinentes: terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial, logopedas, maestros/as, psicólogos/as… que puedan dar respuesta a tus preocupaciones diarias. Un equipo transdisciplinar dará respuestas globales teniendo en cuenta que cada familia es única y singular.




   Recuerden que estimulación e integración sensorial no son sinónimos. La definición de estimulación sensorial es “la activación de un receptor sensorial por una forma de energía interna o externa” (Sabina Barrios, OcupaTEA). La estimulación sensorial como metodología pretende favorecer la maduración del Sistema Nervioso Central a través de experiencias relacionadas con los sentidos exteroceptivos (vista, oído, tacto, olfato y gusto), y/o de los sentidos interoceptivos (propiocepción y vestibular), buscando respuestas u objetivos relacionados con:
   - El nivel de alerta
   - La mejora de los aprendizajes y de las habilidades del usuario
   - Mayor contacto con el ambiente
   - Ampliación de la participación y la motivación de la persona
   Así, la estimulación puede realizarse de forma unimodal o unisensorial, cuando pretendemos estimular un sentido sobre los otros (aunque el resto participe también, pero nos queremos centrar en uno), o de forma multisensorial, cuando nuestra intención es estimular más de un sentido a la vez. 



   La integración sensorial, por otro lado,  puede entenderse de dos formas:
   - Integración sensorial como proceso neurobiológico: Por una parte es un proceso neurobiológico que hace posible la organización de sensaciones del propio cuerpo y del medio ambiente, posibilitando así una participación efectiva en el ambiente. De esta forma, nuestro Sistema Nervioso recibe, procesa e interpreta estas sensaciones, convirtiéndose en la base sobre la que la persona asentará sus destrezas.
   - Integración sensorial como marco de Terapia Ocupacional: es un marco teórico-clínico de intervención específico de Terapia Ocupacional. En esta forma de intervención  los sistemas sensoriales serían claves para la el aprendizaje y la conducta (muy especialmente los sistemas táctil, propioceptivo y vestibular). Las sesiones se desarrollan en un contexto de juego

     La terapia de integración sensorial está diseñada para ayudar a los chicos y chicas que tienen dificultades de procesamiento sensorial (trastorno de integración sensorial), exponiéndoles a la estimulación sensorial de manera estructurada y repetitiva. Con el tiempo el cerebro se adapta y permite que las personas procesen y reaccionen a las sensaciones más eficientemente. Hay que ser cautelosos con la hipersensibilidad sensorial de la persona con Asperger ya que determinados estímulos podrían resultar desagradables, incómodo o "dolorosos" si se es hipersensible a los mismos. Las principales tareas del terapeuta ocupacional serán, por una parte, realizar una minuciosa evaluación de la integración sensorial y la praxis, para posteriormente guiar y facilitar la entrada de estas experiencias sensoriales con el fin de hacer que el usuario mejore en sus respuestas adaptativas. La terapia de integración sensorial está diseñada para ayudar a los chicos y chicas que tienen dificultades de procesamiento sensorial (trastorno de integración sensorial), exponiéndoles a la estimulación sensorial de manera estructurada y repetitiva. Con el tiempo el cerebro se adapta y permite que las personas procesen y reaccionen a las sensaciones más eficientemente. Hay que ser cautelosos con la hipersensibilidad sensorial de la persona con Asperger ya que determinados estímulos podrían resultar desagradables, incómodo o "dolorosos" si se es hipersensible a los mismos.



   Hay otros trastornos que suelen darse en las personas con autismo y Asperger relacionados directamente con su hipersensibilidad, por ejemplo misofonía, hiperacusia, fonofobia, etc:
   - La misofonia es una reacción exagerada a sonidos muy específicos dentro de un contexto cotidiano y normal (Dr. David Ezpeleta, neurólogo en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, miembro activo de la Sociedad Española de Neurología). Es el odio a sonidos específicos como por ejemplo clicar un boli, el golpeteo de un lápiz, ruidos nasales, carraspeo, succión de alimentos o bebidas, ladridos y taconeos, entre otros. Las personas con este síntoma reaccionan con respuestas tales como desagradado, ansiedad, sudoración e incluso ira y elevaciones de la tensión arterial y la temperatura a sonidos tan triviales como los que produce otra persona al masticar, respirar, silbar, separar los labios o dar golpes con los dedos sobre una mesa. La ocasional asociación con el trastorno obsesivo compulsivo, los autismos, el síndrome de Tourette o la ansiedad nos habla de conductas premonitorias y por ende de evitación; así, el mero hecho de intuir que determinado sonido se va a producir adelanta las consecuencias del síntoma. Además, existe un componente psicológico de animadversión, pues es habitual que la misofonia se produzca ante estímulos sonoros banales producidos por la pareja o familiares cercanos. Es importante destacar que la misofonia no implica una activación significativa del sistema auditivo; de ahí que no necesariamente las personas que padecen misofonia tengan por qué tener problema auditivo alguno, aunque hay casos en los que coinciden. Mientras que en algunos casos son algunos de los sonidos ya citados los que despiertan esta sensación de ira, algunos de los que la padecen, únicamente experimentan aversión a esos sonidos cuando proceden de determinadas personas. De ahí que la convivencia con la persona que genera esos ruidos pueda ser incluso desagradable. Algunos de los pacientes emplean cascos de música a la hora de comer para no escuchar el sonido que tanto les desagrada. La misofonia no hace que la persona sienta fobia o miedo hacia un determinado ruido, simplemente rechazo o aversión. La principal diferencia entre la misofonía y otros trastornos auditivos como la hiperacusia y la fonofobia es que la primera es una respuesta desproporcionada a sonidos específicos sea cual sea la intensidad de los mismos. Aunque la misofonia pueda guardar alguna similitud con otras dolencias auditivas como el tinnitus y la hiperacusia las personas con misofonia no padecen en líneas generales ningún trastorno psiquiátrico y existen algunas terapias que ayudan a los pacientes a reducir sus respuestas ante los sonidos de activación. En estas terapias por lo general suele ser beneficioso que también participen los miembros de la familia del afectado o la afectada para lograr entender que el paciente no es consciente de su sensación de ira, que es un acto involuntario, resultante del estrés del sonido. 
  - En la hiperacusia también existe una respuesta exagerada a los sonidos ambientales, con frecuencia referida en forma de dolor, pero en este caso se perciben con mayor intensidad y afecta a la mayoría de los sonidos, sin selectividad.
   - Los pacientes con fonofobia tienen reacciones de ansiedad y en sentido estricto miedo ante determinados estímulos sonoros.
   - El acúfeno es un trastorno diferente, si bien puede relacionarse con los anteriores. En este caso no existe estímulo externo sino que el paciente percibe un sonido interno, un ruido abstracto, que se hace más intenso en situaciones de silencio sonoro.  




____________
   Para saber qué es exactamente la TERAPIA OCUPACIONAL consulte: http://www.mundoasperger.com/2016/08/terapia-ocupacional.html




___________________

Fuentes:
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial.
- Crisis sensoriales, hipersensibilidad, percepción en los TEA.Sacha Sánchez-Pardíñez, 27 de marzo de 2017, http://www.mundoasperger.com/2016/03/crisis-sensoriales-hipersensibilidad_27.html
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Lola Rovati. "Así ve el mundo un niño con autismo: ponte un minuto en su lugar". En "Bebés y más". https://m.facebook.com/bebesymas/
-  Misofonia, hiperacusia y fonofobia en Infoacufeno: http://www.infoacufeno.com/2016/03/misofonia-hiperacusia-y-fonofobia.html#ixzz46Yw1D4 12/03/2016
-  Libro Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA. 
- MuNDo AsPeRGeR, Hipersensibilidad sensorial. Sacha Sánchez Pardíñez. http://www.mundoasperger.com/2016/07/hipersensibilidad-sensorial-en-el.html
-  Doble equipo. Los problemas sensoriales en el Autismo y su impacto en la vida diaria: 5 consejos: http://www.dobleequipovalencia.com/problemas-sensoriales-autismo-consejos/
 Libro: TEA guía práctica para educadores de Celia Reboredo.
- Hipersensibilidad sensorial, comportamiento repetitivo y otros síntomas del autismo: http://www.mundoasperger.com/2011/02/hipersensibilidad-sensorial.html
- Grupo de Estudio de Trastornos del Espectro Autista. Instituto de Investigación de Enfermedades Raras- Instituto de Salud Carlos III http://www.isciii.es/htdocs/pdf/aut_16ra.pdf
- Comportamiento repetitivo en niños con autismo de alto funcionamiento y trastorno obsesivo compulsivo. Zandt, F.; Prior, M.; Kyrios, M. (2007) Repetitive Behaviour in Children with High Functioning Autism and Obsessive Compulsive Disorder. J Autism Dev Disord 37:251–259, A través de http://quelindafamilia.blogspot.com/