18/12/16

Problemas económicos como gran fuente de estrés cuando hay niños con TEA.





   Los padres están expuestos a múltiples desafíos que tienen un impacto fuerte en la familia a nivel emocional, económico y cultural. El apoyo profesional puede ayudar a lidiar con un niño de estas características y los expertos pueden ayudar a los padres a manejar las conductas pero el cuidado de un niño con autismo puede, igualmente, ser exhaustivo y frustrante. Desgraciadamente no todas las familias tienen acceso a estos servicios profesionales, ya sea por falta de conocimiento o de recursos económicos. 
   Se sabe que los niños con autismo y Asperger provocan en la mayoría de los casos problemas económicos a sus padres dado que la atención que éstos pequeños requieren es tanta que consecuentemente la familia debe pasar mayor tiempo en la casa a su cuidado lo que se traduce en fuertes pérdidas económicas al ser imposible salir a trabajar. Se sabe también que las madres de niños con trastornos del espectro autista son un 5% menos propensas a tener un trabajo que aquellas con niños con otros problemas de salud y un  12% menos propensas a tenerlo, además, en comparación con madres de niños neurotípicos.




   Para los padres de los niños con autismo no se evidencia ninguna diferencia significativa de empleo comparados con los padres de niños sin autismo o Asperger[1]. Los niños con TEA pueden consumir mucho dinero y esto causa mucha tensión en la familia. 
   Los padres citan los problemas económicos como una gran fuente de estrés. Los programas de servicios sociales pueden ser una fuente de ayuda y también una fuente de problemas económicos para muchas familias. Las oportunidades de trabajo y el dinero guardado para necesidades futuras pueden ponerse en peligro debido a los ingresos destinados a estos programas. Los padres que quieran beneficiarse de la ayuda que les ofrecen estos servicios y que conocen sus responsabilidades hacia sus otros hijos (sin mencionar a ellos mismos) necesitarán un plan financiero especializado.





[1] fuente: Pequelia,  24 mayo 2011