13/11/16

Tener o ser Asperger.




En comparación con el “tener autismo”, que se defiende sistemáticamente entre los colectivos de otros trastornos del espectro autista (frente al “ser autista”), en lo referente a Asperger existen muchas corrientes de identidad que defienden la idea de que Asperger se es, no se tiene, partiendo de la consideración del síndrome como una condición de la persona diagnosticada. De acuerdo con estas teorías se es Asperger así como se es pelirrojo, alto, delgado, etc. y no cabe la opción de “tener” Asperger del mismo modo que en otras condiciones, como por ejemplo la homosexualidad, no “se tiene homosexualidad” sino que se es homosexual y en ningún caso se tiene “zurdidez” sino que se es zurdo, ni se tiene “pelirrojez” sino que se es pelirrojo. 




Lo que se debe intentar es usar el lenguaje en su forma menos discriminatoria y estigmatizante procurando, a la vez, destruir mitos y falsas creencias sobre los trastornos del espectro en general, y sobre el síndrome de Asperger en particular, por lo que en nuestro blog se utiliza la fórmula “tener Asperger” como la de “ser Asperger” con la finalidad de no entrar en el debate sobre la identidad. La justificación para el empleo de ambas nomenclaturas es la siguiente: desde el momento en que se clasifica como síndrome o trastorno se entiende que es algo que le ocurre a la persona y que provoca una diferencia sustancial con otras que no comparten esos rasgos (a las que genéricamente nos referiremos como “neurotípicos” dada su evolución neurológica típica y común).
La polémica está servida.