3/7/16

El actual sistema educativo NO FUNCIONA con personas diversas.




Zaira Fernández, futura educadora, es la autora de esta carta que además de ser una declaración de principios es una lección para los actuales educadores. 
Más claro no se puede dejar: El sistema educativo está obsoleto, es ineficaz, es adoctrinante y es discriminatorio.
¿Servirá de algo? 

Estimados profesores y profesoras de 2ºA del I.E.S Gerald Brenan,
Mi nombre es Zaira Fernández, me dirijo a ustedes en calidad de hermana de J.F., ese alumno al que no quieren dejar que haga un P.C.P.I. por razones que por más que intento compartir y comprender no consigo hacerlo: no atiende, no se interesa por la materia, no presta atención, no hace los deberes, no aprueba los exámenes, etc. Qué fácil sería si fuese un chico excelente de los que hacen todo lo anterior sin rechistar, ¿verdad?
Cómo todos y todas saben la educación es la herramienta más importante que posee nuestra sociedad. Teóricamente debería servir para liberar, promover el pensamiento crítico, apostar por las capacidades de las niñas y los niños, tener en cuenta sus intereses y necesidades, respetar sus ritmos de aprendizaje, así como, prepararlos/as para convivir en una sociedad democrática, solucionar problemas que puedan surgirles en el futuro, forjar sus personalidades, guiarlos/as, etc.
Me gustaría que por un momento pensasen acerca de aquello que saben sobre algunos de los siguientes ejemplos de contenidos que se trabajan actualmente en sus aulas:
• ¿Cuándo se produce un sonido? ¿Qué es la frecuencia? ¿Qué es una onda?
• ¿Qué es el anthem?
• ¿Por qué se produjo la Guerra de los Treinta Años?
• ¿Cuáles son los dos componentes básicos de una novela fantástica?
• Analizar sintácticamente: Asusté a los niños con el disfraz de zombi.
Probablemente, si usted imparte una de las asignaturas que contenga estos contenidos sabrá las repuestas por haberlas repetido un año tras otro. Con ello, no pretendo incidir sobre estas asignaturas en concreto, son solo un ejemplo, sino compartir mi visión de la poca utilidad de esos contenidos en la vida cotidiana.
Considero que si sois profesores y profesoras es porque habéis recorrido un largo camino hasta llegar aquí y me gustaría que os preguntaseis qué intenciones teníais cuando estudiabais, ¿son las mismas que ahora?
Si la educación es un derecho, ¿cómo vamos a pedir méritos (notas)? ¿A caso cuando vamos al hospital alguien nos pide un grado de enfermedad para que nos atiendan?



Me gustaría que supiesen que considero que tengo derecho a escribir esta carta porque he sido una de esas alumnas ejemplares de este instituto, con matrícula de honor en bachillerato no hace más de 3 años; y desde mi perspectiva, vivencias y experiencias actuales puedo afirmar que lo único que recuerdo de mi etapa escolar son aquellos/as docentes que confiaron en mí y, sobre todo, en mis compañeros y compañeras que según el sistema no podrían aprobar; y que todos aquellos contenidos que memoricé con tanto ímpetu para sacar buenas notas ya sólo forman parte del pasado y no soy capaz de encontrarlos en mi memoria.
Que mi hermano no tenga esa capacidad memorística y tenga otras diferentes que en este sistema no se valoran, ¿les da derecho a condicionar su vida? ¿ya no es válido para la sociedad?
¿Qué harían ustedes si se tratase de sus hijos o hijas? ¿Seguirían dejando que el sistema decidiese sobre quienes debe ser? ¿Dejarían que unas notas condicionasen sus vidas por completo?
El propósito de todo docente debería ser hacer a sus alumnos y alumnas regalos para la vida, que le recuerden como alguien que les escuchó, respetó sus ritmos de aprendizaje, apoyó en decisiones y les proporcionó herramientas útiles para la vida. ¿Qué sentido tiene que se busque en ellos/as la competencia y los méritos? Y sobre todo, ¿por qué decidir sobre sus vidas?
Finalmente, me gustaría que supiesen que esta carta está escrita desde el más profundo respeto a la educación y a la labor docente y como no les conozco, mi única intención es recordarles que la educación debe acompañar y liberar, no adoctrinar y/o condicionar la vida de aquellas personas que no son buenas memorizando o ajustándose al curriculum, estándar y homogéneo, de este sistema educativo tan obsoleto.
Atentamente,
Zaira Fernández.