11/4/16

Sobre la mortalidad prematura en personas con autismo.

 
 Extracto modificado de un artículo publicado por J.R.Alonso en el blog "UniDiversidad. Observaciones y pensamientos". 

  Hay una sospecha generalizada de que las personas con un TEA tienen menor esperanza de vida, en particular aquellos con una grave discapacidad intelectual. Se ha estudiado la mortalidad prematura en personas con TEA y los resultados deberían ser un mazazo en nuestras conciencias ya que las conclusiones son que las personas con un TEA mueren, de media, 18 años antes que la población general (informe publicado el 17 de marzo de 2016 por Autistica, una ONG británica). Si las personas tienen TEA y además discapacidad intelectual mueren incluso más prematuramente, una media de 30 años antes que normotípicos, y si no tienen discapacidad intrlectual el índice de suicidios entre esta población supera, y mucho, el de suicidios entre personas neurotípicas.
  Entre las causas del alto índice de mortandad prematura están los accidentes, ahogamientos o atropellos, tanto en niños como en adultos y causas médicas como la epilepsia. A la hora de buscar causas el número de personas fallecidas prematuramente con TEA era superior en todas las categorías analizadas incluidos problemas comunes de salud como la diabetes y las enfermedades respiratorias (neumonía, apnea del sueño, insuficiencia respiratoria, etc.) o el cáncer, donde no debería haber diferencia en el porcentaje de personas afectadas. Una posible explicación es que los pacientes con TEA pueden ser diagnosticados demasiado tarde por sus dificultades para comentar con los médicos sus síntomas, sus molestias y sus preocupaciones. Además las familias de alguien con TEA tienen a menudo dificultades para conseguir un buen servicio sanitario para sus hijos (por eso los médicos de familia deben prestar una atención especial a sus pacientes con autismo siendo más proactivos al explorar a una persona que puede tener dificultades para hablar de lo que le está pasando).






  Otro resultado preocupante es que los adultos con TEA sin discapacidad intelectual tenían un riesgo 9 veces mayor de morir por suicidio, algo aun más marcado en las mujeres, lo cual podría ser un reflejo de la soledad y depresión que experimentan muchas personas con un autismo de alto funcionamiento y Asperger a causa, por ejemplo, de sus dificultades para la socialización.
  Es necesario insistir en la concienciación de los profesionales sanitarios y responsables políticos, invertir en los cuidados sociosanitarios, y en investigación, y establecer medidas que vayan reduciendo esta inaceptable diferencia en la esperanza de vida de las personas con trastornos del espectro autista.


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