1/4/16

Qué es un alumno con necesidades educativas especiales (NEE).



  Un alumno tiene necesidades educativas especiales cuando presenta dificultades mayores que el resto de sus compañeros para acceder a los aprendizajes que se determinan en el currículo que le corresponde por su edad y cuando necesita, para compensar dichas dificultades, adaptaciones de acceso y/o adaptaciones curriculares en varias áreas de ese currículo. Por tanto el alumnado con necesidades educativas especiales es aquel que requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos. 
  Desde el punto de vista de la normativa educativa, no tanto desde la pedagogía, las necesidades educativas especiales viene definidas por la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE, como aquellas que requieren una respuesta diferente a la ordinaria por presentar discapacidad o trastorno grave de la conducta. Debe haber un diagnóstico previo, establecido por los profesionales adecuados, para después establecer las necesidades educativas que requieren esa respuesta diferente a la ordinaria.
  La respuesta a las necesidades educativas especiales supone optimizar los recursos materiales y personales y organizar los distintos tipos de refuerzo que estos alumnos necesitan para desarrollar sus capacidades desde una perspectiva integradora y normalizadora de modo que el apoyo se diseña de forma individual y flexible y está condicionado por el tipo de necesidades educativas de los alumnos, la metodología y organización del aula, el grado de coordinación entre el profesorado, los profesores de apoyo y otros especialistas de los que se disponga, etc.
  Los educadores han de concienciarse de las dificultades de estos niños/as y evaluar la evolución y el esfuerzo en lugar de la consecución de objetivos. En la práctica resulta que a los profesores y maestros no se les forma de modo que, aun disponiendo de muy buena voluntad, en realidad no saben y no pueden enfrentarse a las necesidades especiales de muchos de estos niños y todo el sistema educativo ordinario resulta ser un espejismo que en lugar de incluirles socialmente no hace más que seguirles manteniendo aislados, segregados y/o excluidos. 






  Los cambios promovidos en los últimos años en legislación educativa han incluido, entre otros, el principio de igualdad de oportunidades y de compensación en educación entre los fundamentos necesarios para el logro de una educación de calidad.
  Los niños con algún tipo de diversidad funcional tienen derecho a que se les atiendan las necesidades específicas así como a las adaptaciones curriculares significativas que requieran. En muchas ocasiones no se detectan sus necesidades educativas por lo que no acceden a servicios específicos de apoyo, no reconociéndose su grado de discapacidad, ni sus necesidades de apoyo a nivel formativo, laboral, de ocio y de vida adulta. En la mayoría de los casos esta situación de no reconocimiento se ve agravada al ser confundidos o englobados en otras categorías diagnósticas (trastornos esquizoides, obsesivocompulsivos…), lo que conlleva unos tratamiento e intervenciones erróneos y nada beneficiosos para la persona. La Administración no ofrece garantías inclusivas aunque existen numerosas normas legales creadas con esa finalidad. Así que, entre tanto se alcanza un sistema educativo coherente con el principio de inclusión, es necesario que la legislación establezca la obligación de garantizar la libre elección de la modalidad educativa y de escolarización por parte del alumnado con NEE o de sus familias, respetando sus preferencias y ofreciéndoles información adecuada.
  Si se quiere lograr que desarrollen una mejor implicación en el aula hay que tener en cuenta sus puntos fuertes y sus intereses específicos. También es importante que este alumnado con encuentre una oportunidad y no una barrera en el acceso a la información, a la comunicación y al conocimiento, por lo que los centros que escolaricen alumnado con NEE deberían establecer, para quienes así lo soliciten, medidas de flexibilización y/o alternativas en las metodologías de aprendizaje de las materias.


(Este texto es un extracto del libro "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro digital está disponible en: http://www.amazon.com/dp/B017IMQFYW ).