13/4/16

¿Hay aspectos clínicos y evolutivos que justifican la mayor prevalencia y las diferencias entre mujeres y hombres con TEA?



   Los trastornos del espectro autista son más prevalentes en los varones que en las mujeres y la proporción puede variar desde 1,4 a 1 hasta 15,7 a 1, dependiendo de las muestras analizadas. La menor diferencia se ha relacionado con quienes manifiestan además discapacidad intelectual asociada y se acepta que en esos casos las mujeres se afectan mucho más gravemente. La teoría del cerebro masculino extremo, el factor protector femenino, variantes en la plasticidad cerebral (menor umbral en los varones con mayor susceptibilidad) y factores genéticos y epigenéticos, entre otros, se evocan como posibles hipótesis que justifican esta menor prevalencia y las variantes clínicas en ellas. En general las mujeres con autismo tienen mejor desarrollo lingüístico temprano, mejores habilidades sociales y su juego puede incluso desarrollarse en la forma pretendida. Sus intereses pueden ser similares a los de su grupo de pares, aunque en general varían en intensidad y calidad. 
  Aunque de forma general se afirma que el autismo clásico y otros trastornos del espectro autista son mucho más comunes en niños que en niñas muchos profesionales piensan que la incidencia del Asperger no varía tanto entre sexos y que existe una mayor paridad. Muchas niñas y adolescentes con síndrome de Asperger pasan desapercibidas y no son diagnosticadas porque existe un cierto comportamiento relacionado con el género, de base social, que podría hacernos excluir el diagnóstico en la mujer. Si las mujeres están afectadas por el autismo del mismo modo en que lo están sus compañeros varones, sin embargo, tienen un desafío doble por los prejuicios añadidos que la sociedad impone al género femenino.
  Se acepta que la diferencia en las habilidades sociales se hace más evidente en la adolescencia pero, en muchos casos, al no presentar las características visibles del TEA como por ejemplo ecolalias, estereotipias, prosodia peculiar, etc., no se ven las necesidades de las chicas Asperger y en muchas de ellas se pueden producir situaciones límite hasta el punto de aparecer ideas suicidas en algún momento de sus vidas.


  Las chicas suelen ser más sociales y, por tanto, sus síntomas son menos visibles, por lo que es posible que no existan tales diferencias de prevalencia y que la diferencia esté, sencillamente, en el diagnóstico. Las diferencias en los síntomas hacen que la detección en las mujeres sea más dificultosa que en los hombres. Las mujeres logran camuflar mucho mejor sus problemas sociales, suelen aferrarse a un único amigo de forma intensa lo que, por otro lado, produce fuertes traumas cuando esa relación se rompe y, ante situaciones de extrema frustración, en lugar de exteriorizar ira o agresividad (bastante común entre los chicos ante altos grados de frustración) lo interiorizan y presentan conductas mucho más pasivas. La suma de todos estos factores convierte a las chicas con Asperger en personas inseguras y con graves problemas de autoestima.
  Cada vez más profesionales especialistas en TEA asumen que la afectación en niños y niñas es más similar de lo que se creía en inicio y al respecto hay un reportaje, publicado en "Autismo Diario" en el que refieren que el propio Attwood (profesional de referencia) piensa que la diferencia no varía tanto entre sexos.
  Una nueva investigación del Centro para las Adicciones y la Salud Mental (CAMH) y el Hospital Pediátrico SickKids, ambos en Toronto, Canadá, ha descubierto que los hombres que tienen alteraciones específicas del ADN en el único cromosoma X que portan están sometidos a un alto riesgo de desarrollar Asperger. Los trastornos del espectro autista son una alteración neurológica que afecta al funcionamiento del cerebro, resultando en problemas con la comunicación y la interacción social, patrones anormales de comportamiento, y a menudo, déficits intelectuales. El equipo de investigación, dirigido por los doctores John B. Vincent y Stephen Scherer, descubrieron que aproximadamente un uno por ciento de los niños con TEA tenía mutaciones en el gen PTCHD1, del cromosoma X. No se encontraron mutaciones similares en los miles de varones del grupo de control. También se constató la situación de que hermanas con la misma mutación no parecen estar afectadas en modo alguno. Esta mutación específica puede interrumpir procesos cruciales del desarrollo, contribuyendo a la aparición del autismo.

  Efecto del diagnóstico Asperger en la mujer adulta. 
  El autismo, con sus particulares efectos sobre la personalidad, ocasiona que uno parezca más racional y menos emocionalmente comunicativo o empático hacia los demás, así que las mujeres con autismo señalan que estas expectativas pueden tener un peso aún mayor sobre ellas precisamente porque son mujeres. Obtener el diagnóstico en la mujer de edad adulta puede suponer un mejor conocimiento de sí misma y la comprensión de sí misma, así como una mayor comprensión por parte de los miembros de la familia, amigos, colegas de trabajo y parejas. Tener el diagnóstico permite encontrar explicaciones a experiencias y desafíos que se tuvieron en el pasado y comprender mejor el propio pensamiento e identificar las fortalezas derivadas del síndrome. La mujer con Asperger debe tener garantizado el acceso a terapias apropiadas y servicios especializados, así como a la prevención de otras condiciones como desórdenes de la personalidad, dificultades para distinguir realidad y fantasía, dificultades con el trabajo, con las autoridades y con las jerarquías.

  La dicotomía chico vs. chica Asperger.
  No hay estudios serios sobre la masculinización del comportamiento en mujeres sin Asperger que podamos comparar con el porcentaje de mujeres con rasgos típicamente masculinos que tienen Asperger pero se pueden encontrar rasgos masculinos en mujeres con Asperger como en las que no tienen Asperger y rasgos femeninos potenciados en ambos grupos también. Sin embargo hay que tener en cuenta que rasgos comunes y típicos de los Asperger como la poca sociabilización se atribuyen a los hombres más que a las mujeres y esto hace que a las mujeres con este síndrome se las considere 'masculinizadas' aunque otros rasgos característicos del Asperger sean menos evidentes (o pasen desapercibidos). Esto podría ser así porque por lo general están más socializadas, adoptan un rol diferente y practican menos deportes de equipo. Las chicas suelen ser más sociales y, por tanto, sus síntomas son menos visibles. Simone (2003) recoge testimonios en los que las mujeres de diferentes edades explican sus propias especifidades y muchas de ellas hacen hincapié en las dificultades sensitivas y en que, a pesar de la gran capacidad de concentración (o quizá a causa de ella), tienen en su mayoría dificultades de procesamiento visual. Por ejemplo, la aglomeración de objetos o los tumultos de personas en movimiento, que se han determinado dificultosos para ambos sexos, provoca que en actividades domésticas cotidianas como hacer la compra (mayoritariamente realizadas por mujeres), la sobrecarga sensorial sea excesiva. En el supermercado los objetos no se mueven pero ellas, en tanto compradoras, sí lo hacen, y son así arrastradas en un torbellino de imágenes parpadeantes que las aturden como si estuvieran en un carrusel. Las mujeres con Asperger cuando están en situación de sobrecarga sensorial o emocional a veces presentan migraña o nauseas, e incluso pueden llegar a ser víctimas de colapso emocional. Cuando tienen problemas sensoriales, sociales o emocionales, y cuando sienten gran ansiedad, a menudo manifiestan comportamientos de auto regulación (morderse la parte interna de la mejilla torciendo los labios, morderse las uñas, pasear arriba y abajo o incluso murmurar o hablar solas) que parecen ser más frecuentes entre las chicas, frente a la presencia de tics o compulsiones más frecuentes entre los chicos.

 
  Otro rasgo muy común a todas las personas con SA es la selección de sus prendas de vestir de acuerdo a criterios de confort, suavidad, etc. Este rasgo, que comparten también chicas y chicos, se hace más visible en las mujeres dado que socialmente se les exige una estética determinada muy sometida a los dictados de la moda, cosa que no sucede con tanta intensidad en los varones. Normalmente las mujeres Asperger prefieren ir cómodas antes que ir a la moda, lo que puede dar la impresión a los demás que no les importa su apariencia física, o que carecen de feminidad o de clase, lo cual, nuevamente, se convierte para ellas en un lastre social que ellos no deben superar con tanta frecuencia.
  Al final la sobrecarga y la distancia entre lo que se les exige y lo que pueden manifestar las mujeres con SA es tan grande que suelen aparecer estallidos, rabietas y comportamientos inesperados que derivan en un reproche general a su “carácter imprevisible” y la mayor parte del tiempo “incontrolable”. Olvidamos, a menudo, que una chica con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento tiene un amplio abanico de fortalezas y no solo dificultades, o que normalmente las mujeres con Asperger son detectadas en el espectro en la adolescencia, con depresión, ansiedad o desordenes de la alimentación frente al diagnóstico precoz que se suele producir en los chicos durante la infancia, así que se suman en una sola persona la dificultad de tener Síndrome de Asperger y la de ser mujer en una sociedad patriarcal.




   «Las investigaciones señalan que es muy posible que haya igual número de casos (de Asperger) en ambos sexos. La Sociedad Autística de Reino Unido señala que a las niñas se les asocia menos con estos trastornos (los del espectro autista), todavía cuando presenten síntomas igualmente severos. Muchas niñas no son diagnosticadas y no se les considera como tales para fines estadísticos. Quizá eso se debe a que su comportamiento es considerado normal. Por servirnos de un ejemplo, una pequeña con Asperger puede dedicarse a coleccionar con verdadero fervor todos los vestidos de la Barbie (o cualquier otra cosa en la que se fije). Por otra parte al tener la idea de que el síndrome de asperger “es cosa de chicos”, no se suele examinar a las niñas sobre estos síntomas, por lo que son diagnosticadas mucho más tarde. Generalmente es la edad de 11 años cuando empiezan a competir con las amigas y a tener mayores relaciones sociales cuando son detectadas. Algunas pequeñas con Asperger logran esconder sus inconvenientes en la escuela, pero pueden tener “colapsos” cuando llegan a casa, donde sienten que pueden liberar todas las emociones que han reprimido todo el día.>> (ineurofeedback, original aquí)






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Fuentes:
- Síndrome de Asperger, por Digby Tantam, Profesor de Psicoterapia Hospital Walsgrave
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial.
- De la Iglesia Gutiérrez, Myriam y José-Sixto Olivar Parra, Autismo y Síndrome de Asperger. Trastornos del espectro autista de alto funcionamiento. Editorial CEPE. Madrid, 2007
-  ineurofeedback.  https://ineurofeedback.com/asperger/curiosidades-autismo-asperger-2017/#eaeO6bEGmbjXf19P.99
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Revista Neurología, http://www.neurologia.com/sec/resumen.php?or=web&i=e&id=2016009.  Este trabajo se propone analizar los aspectos clínicos y evolutivos, la variabilidad de expresión en las mujeres en relación con los varones, y algunas de las posibles bases neurobiológicas y genéticas que justifican la mayor prevalencia y las diferencias de expresión.