10/4/16

Dificultad para establecer contactos sociales


  El síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista que afecta a niños, a adolescentes y a adultos, y tanto a mujeres como a hombres. También recibe el nombre de “síndrome invisible”, debido a que no existe un marcador biológico que facilite su diagnóstico y a la apariencia normal de las personas que lo padecen; recibe el nombre de "síndrome de pequeño profesor" a causa del peculiar lenguaje y la amplitud de vocabulario presentes en las personas con este trastorno y recibe, también, el nombre de “geek syndrome” por la más que frecuente fascinación por la tecnología y la informática que caracteriza a gran parte de las personas con Asperger. A cada edad las necesidades que se presentan son diferentes y, por tanto, las complicaciones a las que se enfrenta la persona con Asperger son también diferentes, pero el problema que durante toda su vida aparece con mayor intensidad es el de las dificultades de socialización.
  Las dificultades de interacción, resultado de un desarrollo social atípico, de unos intereses especiales que no son compartidos por sus iguales y de las dificultades en el procesamiento de la información, son una característica indiscutible en las personas con trastornos autistas de alto funcionamiento y Asperger, que les hace tener dificultades en la comprensión de otras claves sociales. Para estas personas el mundo es una encrucijada confusa en que los significados patentes, pero sobre todo los latentes, pueden escapar de su comprensión. Seguramente por eso muestran relativa dificultad para establecer contactos sociales con sus compañeros, hacer y mantener amistades, responder empáticamente a las emociones de los demás, reconocer sus expresiones emocionales, etc. Lo cual no significa que no sientan emociones sino que la forma como decodifican, tanto las suyas como las que perciben en los demás, es diferente a la forma como las procesan las personas neurológicamente típicas.








    Una de las principales características del S.A. es la falta de socialización y este aspecto también tiende a diferir bastante de lo que ocurre en el autismo típico.  La mayoría de los niños con S.A. expresan un deseo de adaptarse socialmente y tener amigos, por lo menos a partir del momento en que van a la escuela. A menudo se sienten profundamente frustrados y desilusionados por sus dificultades sociales.  Su problema no es tanto una falta de interacción como una falta de efectividad para establecer interacciones. Parecen tener dificultades para saber como “conectar” socialmente, esto como un “trastorno de empatía”, es decir la falta de habilidad para “leer” de modo efectivo las necesidades y perspectivas de los demás y responder a éstas de un modo apropiado. 
    A consecuencia de esto, los niños con S.A. tienden a malinterpretar las situaciones sociales y los demás consideran frecuentemente sus interacciones y respuestas como “extrañas”. Aunque las habilidades de lenguaje “normales” son un rasgo que diferencia el S.A. de otras formas de autismo, existen diferencias observables en la manera que tienen los niños con S.A. de usar el lenguaje. Sus habilidades son de tipo más mecánico, muchas veces muy fuertes. Su prosodia (aspectos del lenguaje hablado tales como el volumen del habla, la entonación, la inflexión, el ritmo, etc.) es con frecuencia bastante extraña. Algunas veces, su lenguaje suena demasiado formal y pedante, no suelen usar (o usan mal) los modismos e interpretan las cosas con demasiada literalidad.  La comprensión del lenguaje tiende hacia lo concreto, apareciendo problemas crecientes a medida que el lenguaje adquiere mayores niveles de abstracción. Las habilidades de lenguaje pragmáticas o conversacionales son a menudo flojas, debido a problemas con el turno de palabra, su tendencia a referirse a sus áreas de especial interés o las dificultades en sostener el ritmo de “dar y tomar” de una conversación. Muchos niños con S.A. presentan dificultades con el sentido del humor, no suelen entender los chistes o se ríen a destiempo; no obstante, unos pocos muestran interés en el humor y los chistes, especialmente cuando se trata de juegos de palabras. 
   Cuando se examina el desarrollo temprano del lenguaje en niños con S.A., no se observa un patrón único: algunos presentan pautas de desarrollo normales o incluso precoces, mientras otros muestran retrasos evidentes en su desarrollo temprano del lenguaje, retraso que se recupera rápidamente hacia un lenguaje normal cuando empiezan a ir a la escuela. En un niño menor de tres años que no ha adquirido todavía un nivel de lenguaje normal, el diagnóstico diferencial entre el S.A. y el autismo leve puede llegar a ser difícil, y solamente el paso del tiempo permitirá clarificar el diagnóstico. 
          También ocurre con frecuencia que se puedan apreciar, especialmente en los primeros años, características de lenguaje similares a las del autismo, tales como lenguaje perseverante o repetitivo, así como la utilización de frases hechas que han oído previamente.




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Fuentes:
- Baron-Cohen, S. "Autismo y síndrome de Asperger". 2010, Alianza editorial. 
- S"índrome de Asperger", por Digby Tantam, Profesor de Psicoterapia Hospital Walsgrave l.
-  "Síndrome de Asperger. Síndrome invisible". 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA. 
- "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. 2015.